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Bolsa tocada, Iberia sumergida

7 de Febrero de 2010

Violenta caída que me cuesta encajar con mi escenario analítico, donde mi amada e indolente Iberia se llevó la peor de las suertes. Es la justa venganza del mercado a nuestra prepotencia.

Siempre me ha molestado esta tendencia tan humana a la que no escapamos, lógicamente, los analistas y gestores; y que consiste en buscar una explicación a los hechos consumados, en encontrar esa circunstancia que si hubiéramos conocido a priori nos hubiera permitido hacerlo mejor; y que conocida a posteriori no nos sirve de nada salvo para llorarle al que tenemos en frente. Astutos, tratamos de convencer al mundo de que nada podía hacerse.

Pues no es cierto. Siempre pudo hacerse mejor. Las viejas de mi cabeza desaparecieron demasiado pronto a la luz de los acontecimientos; y todos los que hemos recomprado posiciones considerando los 11.000 como una buena zona de soporte que hacía los riesgos asumibles hemos sido puestos en nuestro sitio por el mercado. Y me da igual que la cosa se haya producido en vertical. Siempre tienes que contar con esa posibilidad. Sin excusas.

No voy a perder el tiempo en explicarle lo que ya sabe, no voy responsabilizar de mis pérdidas semanales a un Gobierno que se ha gastado lo que no tiene para no aceptar que esta es una crisis estructural, que ha dormido las conciencias engrasándolas y nunca tomó decisiones económicas en los buenos tiempos. Los políticos nada saben de control de riesgos. Profesionales del voto, hacen y dicen lo que quiere escuchar la mayoría. Formulan preguntas con semilla de respuesta, y todos conocemos sus respuestas de memoria. Y ahora que padecemos de insomnio, quisiéramos morir de siesta.

Pues no. Es la hora de seguir trabajando. Más duro, mejor. Perder, cortar la exposición, bajar la marcha, reducir el riesgo, evitar que se nos caiga la cartera a cachos está en nuestras manos aunque nada hagan los que tienen que evitar que la economía se desangre. Y eso es lo que el mercado ha pedido con la pérdida de importantes soportes. Y el que no ha operado esta semana es porque no ha aprendido nada del pasado. Uno puede perder y estar orgulloso, del mismo modo que puede disfrutar unos días de una sillita en el G-20 y estar cavando su propia zanja.

Claro deterioro

Yo solito he decidido retomar parte de mis posiciones asumiendo ciertos riesgos durante la semana, y yo solito me las he ingeniado para que me partan la cara pero no la espina dorsal. Como siempre. Y la única solución pasa por cubrir carteras o cerrar posiciones asumiendo pérdidas o beneficios para aumentar la liquidez en cartera y disminuir el riesgo.

La situación correctiva en posición de subonda 4 aún puede ser un escenario analítico, pero es complicado mantener la idea intacta con una caída de fuerte volumen y pérdida de soportes clave como los 11.000 puntos del Ibex 35, los 2.700 puntos del Eurostoxx 50 y los 10.000 puntos del Dow Jones Industrial o los 1.070 del Standard & Poor´s 500, que como puede verse en el gráfico superior derecho, supone la confirmación de un patrón de cabeza y hombros -hch- que se suma a la pauta bajista confirma con la pérdida de los 1.115 del índice en relación con un posible cambio en la tendencia. Si los 1.115 nos hablaban de una corrección, la pérdida de los 1.070 nos habla de la posibilidad de algo claramente más severo; aunque queda pendiente una confirmación del Dow Jones Industrial.

No tengo respuestas para la pregunta que se hace. Pero sinceramente pienso que no vamos a ver repetida la situación de casi colapso financiero de 2008. No pienso así porque sigo creyendo en mi escenario “C de Barack” está vigente, en un suelo a largo plazo en los mínimos de 2009. Pero como siempre le he dicho, eso no sirve más que como sesgo, como anclaje operativo a la hora de definir niveles de exposición y la dirección en tendencia en que uno quiere trabajar. Sinceramente, estoy convencido de que las bolsas no volverán a aquellos niveles, pero eso no significa que no haga nada para protegerme del deterioro que pueda darse, probablemente menor, ni que deje de pensar en lo impensable.

Espero que haya hecho uso del acordeón y reducido la exposición, porque es lo que marca el guión.
No era cuestión de rajarse sobre zonas de soporte mientras el escenario de trading pudiera defenderse como ha podido defenderse hasta la pérdida de soportes clave que se ha visto esta semana. Las velas mensuales de vuelta bajista que vimos en enero sugerían la posibilidad de un descanso, pero con lo que se ha visto estos días me temo que nos hablan de un techo relevante para las tendencias de trading. Reducir la exposición esta semana ha sido necesario, y aprovechar eventuales rebotes para hacerlo en próximos días diría que está más que justificado.

Ay Jalisco, no te rajes…

31 de Enero de 2010

Más pérdidas para la renta variable, especialmente intensas en el mercado español una vez más, que van acercando a los índices a donde pueden ofrecer oportunidades

Estaba finalizando esta semana los textos para el curso on-line de iniciación a la bolsa que hemos preparado en Bolságora para la Escuela de inversión on-line de elEconomista.es, y me decía a mí mismo que de esto realmente no se sabe nunca porque nunca uno puede tener control de sí mismo por completo. Como en todas las circunstancias de la vida en las que hay un mínimo de trascendencia, estamos situados en frente de algo que es un arte.

Fernando Savater, en “El valor de elegir”, define arte como la destreza en un determinado ámbito práctico, cuyos principios básicos pueden aprenderse -y por tanto enseñarse-, mientras sus más elevados niveles de excelencia carecen de reglas precisas. Arte es aquella habilidad que, aprendida, aún no se domina del todo y admite grados muy diversos en el acierto con que se desempeña. Por tanto, advierte el pensador vasco, cualquier arte consiste en discernir entre las diferentes formas de actuar.

Así, la actitud, va a tener un papel fundamental en el éxito o fracaso en cualquier actividad que podamos considerar un arte. Y para tener la actitud adecuada parece necesario tener la cabeza fría amén del corazón caliente. Tener la cabeza fría cuando especulamos/invertimos técnicamente nos pide que analicemos los hechos comparándolos con lo que esperábamos a priori.

¿Qué estábamos esperando?

He venido comentándole en los últimos tiempos que el exceso de optimismo complicaba el desarrollo de una quinta subonda desde los mínimos de marzo. La pédida de soportes me condenaba a bailar eso que he llamado el `reaguetton´ de las siete viejas, un movimiento bajista que entiendo parte del proceso consolidativo iniciado en los meses de septiembre/octubre para el mercado español y la eurozona; dentro de una tendencia alcista mayor.

La caída resultaba más o menos necesaria para despejar el camino de las incertidumbres técnicas que habían acompañado al último intento de ruptura alcista. Y muchas veces, cuestión de las leyes del sentimiento contrario, para despejar el camino por técnico tiene que complicarse con incertidumbres más mundanas; por llamarlas de algún modo.

El exceso de optimismo sólo se soluciona con una corrección y un buen número de acontecimientos que hagan que aquellos que eran irreductiblemente alcistas en la cresta de la ola, ya no lo tengan tan claro en zona de soportes. Así, la fuerte corrección de la semana pasada supuso una de las contracciones más significativas de las últimas dos décadas en el porcentaje de alcistas según la encuesta de Investors Intelligence; lo que unido al repunte de los bajistas la llevó hasta niveles de mínimos de noviembre, nivel previo al último rally alcista del mercado. Zona de soporte.

Por su parte, la encuesta de la American Association of Individual Investors mostró como el convencimiento de los alcistas cayó hasta el nivel más bajo registrado por ésta desde principios de noviembre. Como en el caso de la encuesta de Investors Intelligence, la mayor parte de los disidentes pasó al bando neutral, el que espera corrección pero sigue considerando que el alza de fondo se mantiene. Lo que un servidor a priori.

Este grupo de inversores mantiene niveles anormalmente altos desde hace meses, y me cuesta pensar en que vayamos a ver un auténtico mercado bajista sin que haya una parte de ellos que caiga también en el contagio general. Somos como moscas a la miel.

Sería perfecto que los datos que se harán públicos durante la próxima semana remen en la misma dirección y supongan otra vuelta de tuerca. Eso y la verticalidad incontestable de los últimos descensos -circunstancia que favorece una rápida sobreventa en gráfico diario- podrían ser elementos que jugasen muy en favor de mi idea.

De ser así, y pese a los preocupantes patrones que sí pueden verse en algunos gigantes europeos -especialmente en nuestro Ibex 35-, la idea debería ser la de mantener la mente fría y no dejarnos turbar por las sensaciones de peligro que llegan desde los medios de comunicación y que transmite el color de las pantallas. Así hubo que hacerlo para armarse de valor y apostar operativamente por la “C de Barack” cuando muy pocos creían posible un giro al alza del mercado.

Si a priori la caída era algo a intentar capear, decrementando la exposición pero pensando en que aún es necesario otro gran movimiento alcista para que el mercado esté en condiciones de formar un gran techo, entonces esa es la idea sobre la que pienso que debemos seguir trabajando. Empieza a haber menos viejas en mi cabeza.

El baile del sentimiento adverso

24 de Enero de 2010

El exceso de convicción, hay quien es plenamente consciente de ello, suele pasar factura. No advierte en ningún caso del final de las tendencias, pero sí de sus necesarias pausas.

Dicen que más sabe el diablo por viejo que por demonio, y un servidor, a sus 35 años, lleva más de 15 analizando tendencias. Gráficos, y gráficos, patrones y patrones, cientos de miles de patrones gráficos que al final componen en tu mente algo que te advierte de que las cosas están llegando demasiado lejos para esa amante infiel que es la tendencia. Muchas veces no puedes explicar del todo por qué.

El gran maestro de maestros, George Soros, afirma que uno de los mejores indicadores bursátiles que posee es su espalda. Cuando le duele, Soros redobla su esfuerzo natural por encontrar el punto fallido de sus ideas, el argumento de refutación. A mí me duele la cabeza, probablemente porque en las fases complicadas del mercado tiendo a apretar excesivamente los dientes. Lo que no sabes explicar, bien asentado en tu inconsciente, te advierte.

Asesorar inversores, gestionar dinero, consiste para algunos en la sistemática búsqueda del momento en que aceptar que algo ha cambiado, y saber responder en la medida en que te parece necesario para que un movimiento en contra no se te lleve un buen pico; circunstancia para la que, de corazón, debo decirle el análisis técnico, digan lo que digan sus ignorantes detractores, es realmente útil.

Claro que, analizar técnicamente no es exactamente lo que piensas cuando empiezas con ello. Afortunadamente para los que no somos eminencias, la cuestión tiene que ver más con la actitud que con la aptitud. Y digo afortunadamente porque de carecer de importancia el lado psicológico, ni usted me leería ni yo tendría una empresa de asesoramiento financiero.

Escenario alternativo

Como le he venido contándole últimamente, el ambiente hacía realmente complicado una continuidad de la tendencia. Lo que no la anula, por cierto. El exceso de predisposición alcista que tenían los inversores, circunstancia que podemos valorar analíticamente gracias a diferentes encuestas- abonaba un alto en el camino.

La semana pasada, con dos aspirinas y los oídos rotos por el `reaguetton´ que se estaban marcando en mi cabeza las siete viejas de las que le he hablado para hacer más gráficos mis pensamientos -como pasa con los demonios, todos tenemos viejas en la cabeza si existe en nosotros cierta predisposición a la supervivencia-, le hablé de la necesidad de aceptar un escenario alternativo que sugería una caída hacia los 11.000 puntos en el caso del Ibex 35.

Bien, pues ya estamos en el primer soporte horizontal, 11.200, pero muy lejos aún de las referencias análogas en el conjunto del mercado. De hecho, y para ello debo remitirme de nuevo a la teoría de onda, no parece descartable que algunos índices, especialmente el Ibex 35, tengan que profundizar más allá de los primeros soportes. Entiendo, sin embargo, que la hora de corregir el conjunto del rally alcista que mantiene la renta variable desde marzo de 2009, no ha llegado todavía.

La posibilidad de un menor crecimiento económico, derivado del freno que China parece desear, el que por fin Obama se haya decidido a poner orden en el patio bancario norteamericano tras la pérdida de Massachusetts, que algunos creían poltrona hereditaria, o que el mercado esté diciéndole “no” con sus reacciones a las previsiones de las empresas en cuanto a sus expectativas sobre beneficios futuros -no se puede reprochar nada a los resultados de momento-; son excusas que le vienen al mercado como anillo al dedo para bajar la presión en tendencia.

Mi escenario alternativo sigue siendo el mismo. Estamos dentro de un movimiento de consolidación iniciado el pasado setiembre que, por la naturaleza violenta de la recuperación, provoca necesariamente correcciones sensibles en muchos títulos sin que por ello podamos estar seguros de que lo bueno ha terminado. En mi opinión no es así, y sigo pensando que necesitamos al menos otra subonda alcista adicional antes de que el momento de mercado exija un alto en el camino proporcional al conjunto del alza iniciada en marzo.

Desconozco los designios del mercado, pero también dudo mucho que esta semana hayamos visto el final de la corrección en curso considerando que, finalmente, el mercado norteamericano se ha congraciado con los argumentos que por técnico pedían una corrección. La ruptura del patrón triangular no es sólo un hecho en el Ibex 35, que ya hemos visto como se las ha gastado tras ello, sino también en el Standard & Poor´s 500 tal y como puede verse en el tercero de los gráficos adjuntos. Si ha bajado exposición, ha obrado bien.

El `reggaeton´ de las siete viejas

17 de Enero de 2010

Tremenda semana de ida y vuelta para la renta variable. El temor que le expresaba en mi tribuna de la semana pasada fue cuajando para convertirse en órdenes de venta…

Detesto el `reggaeton´. Esa música que ha convertido en gurú a la excitante Sabrina Salerno, última creación decadente de los entonces afamados Stock, Aitken & Watermande, allá por los años ´80. Sabrina y sus poderosas curvas, sólo comparables a las oscilaciones de un mercado volátil en el que trabajas apalancando tu inversión, dieron mucho que hablar en aquellos tiempos.

Entonces las hormonas no me permitían pensar ordenadamente, de modo que confesaré que yo también filpé con su “Boys”. Pero las curvas, con los años, me han ido pareciendo cada vez más y más peligrosas. Curiosamente, me dedico a algo que no puede sino tenerlas. Castigo de los dioses; justo, si tengo en cuenta lo que hubiera hecho yo entonces por Sabrina.

El `reggaeton´ me ha cogido mayor y con poco pelo; y eso ayuda en tanto en cuanto que creo poder afirmar que la objetividad es directamente proporcional a los años y a tu falta de recursos para concentrarte en actividades de alto contenido químico. Por tanto, voy a decirle que esta danza no es de mi gusto, y que además, tener que bailarla me toca la moral por mucho que otra cosa pareciera improbable considerando esas encuestas de sentimiento de las que tantas veces le hablo cuando me parece necesario cuestionarme la tendencia.

Le confesaba la semana pasada para acabar esta tribuna, que tenía más miedo que siete viejas; y al cierre de semanal es justo reconocer que las yayas se han pegado un meneo de ida y vuelta que invita a pensar en que la tendencia debe ser corregida antes de que el camino alcista pueda retomarse. Se llama escenario alternativo.

La semana de ida y vuelta que cerrábamos ayer, especialmente intensa en Europa, supone el despliegue de lo que los técnicos denominamos patrón envolvente bajista -un tipo de pauta de velas japonesas-. Y como su mismo nombre indica, no huele a rosas para los alcistas.

La vela negra desplegada por el Ibex 35 o el Eurostoxx 50 que puede ver en los gráficos adjuntos, desplegada en zonas de resistencia creciente -en los gráficos diarios pueden verse además pequeños patrones de cabeza y hombros que las refuerzan- es una advertencia sobre la posibilidad de un techo de corto plazo en zona de resistencia; lo que vuelve a ensalzar el mito del Ibex 35, ese índice capaz de desafiar al mundo al no romper la zona de altos previos mientras todos suben cómodamente, y al final llevarse hasta a los norteamericanos al huerto. El índice es una castaña, pero tiene algo que me pone aún más de lo que lo que lo hacía Sabrina en los ´80. Al final, cada uno se centra en aquello que tiene a mano oiga.

¿Seguimos en lateral?

Ya hace semanas que las cosas del sentimiento están marcando lecturas no vistas desde los mejores tiempos, niveles desconocidos para el mercado desde 2007. Y claro, esas son palabras mayores.
Y esta semana no defraudó en ese aspecto, atendiendo a la encuesta de la agencia Bloomberg de la que daba buena cuenta eleconomista.es el pasado miércoles. Según la Bloomberg Professional Confidence, realizada a principios de mes entre más de 4.000 usuarios, por primera vez desde 2007 se esperaba un crecimiento de los beneficios, especialmente en Estados Unidos, donde el sentimiento ha rebasado los 50 puntos por segunda vez en la historia de la encuesta. Los datos para otros países son igualmente concluyentes.

También otros modos de medir el sentimiento inversor dieron un nuevo paso hacia el extremo. Y aunque es cierto que un mercado en tendencia está la mayoría del tiempo en lecturas elevadas, actualmente llevamos demasiado tiempo en zonas extremas y tocando ya niveles de alto voltaje. A mi juicio, con patrones como los que tenemos ya en los mercados, es hora de asumir el mensaje de la teoría de opinión contraria: demasiados alcistas para subir sosteniblemente.

Hace unas semanas le hablé de un triángulo poco amoroso que anunciaba salida alcista. La tuvimos, pero hoy debo decir que pienso que aquel triángulo no fue toda la corrección sino parte de un pedazo de ésta, un segmento del movimiento al alza en forma de subonda B que debe tener una plana de Elliott. Y una plana tiene todo el sentido en términos de teoría de onda, pues alterna con el zigzag de la primera -julio/julio de 2009- y es más compleja que aquella. El triángulo también lo hacía.

Por tanto, me temo que aunque la tendencia sigue en pie -como las ideas derivadas de mi “C de Barack”-, vamos a tener que asistir a una corrección seria que debería llevar al Ibex 35 hacia los 11.000 puntos y al Eurostoxx 50 hacia los 2.600. Y eso pide un ajuste en la exposición a la renta variable.

NOTA, no publicada en elEconomista papel: Estados Unidos, con los 1.130 puntos del S&P 500 contado como referencia clave, no confirmó la debilidad Europea, matizando las sensaciones bajistas que provocó el comportamiento del mercado en el viejo continente y el `reggaetón´de las siete viejas.

¿Hasta que la liquidez nos separe?

10 de Enero de 2010

Semana de consistentes ganancias en el que resucitó la segunda y tercera fila. Nuevo paso adelante en el proceso de recuperación del mercado de renta variable iniciado en marzo.

Complicado mercado el que lidian los analistas, pues difícilmente puede decirse que se haya visto algo semejante muchas veces antes. Vivimos en un territorio anómalo estadísticamente hablando, y eso debería condicionar la visión de todos los que intentamos acercarnos al mercado. Por ello sistemas de trading y métodos de análisis de la salud de la tendencia, han tenido tantos problemas durante el mercado bajista de 2008 y han visto como se repetía la historia durante la recuperación de 2009, en la que mientras no se demuestre lo contrario seguimos. Parece que estamos en un mercado anormalmente alcista, más allá de que tenga o no sentido con la que está cayendo en la calle y aquello desde lo que nos recuperamos.

¿Sin sentimiento?

Le cuento esto porque con un registro históricamente elevado en el nivel de sentimiento alcista de la AAII (Asociación Americana de Inversores Individuales), con el diferencial entre alcistas y bajistas en zona extrema aunque no completamente extremado en la encuesta de Investors Intelligence, y considerando que tenemos al ratio put/call virando al alza desde zona también extrema -al menos en la media de 10 días, que es la que suele usarse para cronometrar los tiempos del mercado en el corto plazo-; lo normal hubiese sigo que ayer el mercado de renta variable hubiese caído con fuerza tras la publicación del dato de desempleo norteamericano.

Con este tipo de condicionantes la tendencia es vulnerable a una corrección. Pero lo cierto es que el mercado lo resiste todo, que las noticias han dejado de ser horribles para ser inesperadamente buenas o menos malas, que la volatilidad sigue bajando, y que son muchos, mayoría quizá, los que se han quedado fuera del alza nacida en marzo.

Hubo intento de vuelta en un día en la jornada del viernes tras el dato de desempleo norteamericano, y sin embargo se batieron en cierre semanal las referencias psicológicas de los 3.000 puntos del EuroStoxx 50 paneuropeo, los 6.000 del Dax30 alemán, y los 4.000 del Cac40 francés.

El Dow Jones Transportes, por su parte, borró de un plumazo dos días de inquietante divergencia contra el Industrial, mientras el futuro Standard & Poor´s 500 batía ligeramente su zona de resistencia clave para desplegar otro avance semanal pese al sentimiento extremadamente alcista de los citados indicadores. Claro que tampoco es la primera vez que vemos algo así, y mucho menos aún la primera vez que lo que sucede es bastante diferente a lo que debería estar pasado en una situación “normal”.

La tendencia tiene demasiados adeptos para una ruptura de alta fiabilidad, pero de momento el mercado sigue presionando resistencias. En nuestro país, además, se permitió el lujo asiático de congregar a los valores de segunda y tercera fila como no lo había hecho desde el tercer trimestre de 2009 -tal y como puede ver en los gráficos centrales-; aunque es cierto que el Ibex se mostró algo más apático y en ningún momento batió su zona de resistencia creciente tal y como puede verse en el primero de los charts.

Dicen que al final es cuestión de liquidez -liquidez que por cierto ya van decrementando algunos bancos centrales (esta semana se sumó el de China)-, que ésta lo inunda todo y poco se puede hacer contra ella; que nunca hubo tanta en el sistema y que eso lo desvirtúa absolutamente todo haciendo inútil cualquier análisis que quiera sofisticarse un poco más allá del más simple y básico seguimiento del mercado en tendencia. Es divertido escuchar cómo como pronunciamos con solemnidad los argumentos que respaldan la acción de los precios y cuánto nos cuesta hacer lo contrario. El poder hipnótico de las pantallas es realmente grande para la inmensa mayoría.

A mi juicio lo que sucede no es normal, pero podemos seguir así algún tiempo más. O al menos, como ya le dije en alguna ocasión durante 2009, en términos de oportunidad es razonable asumir el riesgo de que el chiringuito se nos venga abajo. Con stops más agresivos, echando mano del acordeón -recuerde que lo pongo siempre como símil de la contracción/expansión de la exposición de su cartera-, servidor piensa que lo improbable lo es menos esta vez. Debo reconocerle, de corazón, que tengo más miedo que siete viejas porque los argumentos para dudar de la sostenibilidad de la tendencia son poderosos. Pese a ello, por ahora al menos, sigo en tendencia.

Un gran año tras la “C de Barack”

3 de Enero de 2010

La “C de Barack”. He hablado de ella hasta la saciedad y no puedo despedir el año ni hacer balance del mismo sin volver de nuevo a ella. Bajo este nombre se esconde el escenario de una potencial recuperación masiva que el equipo de Bolságora empezó a dibujarle a finales de 2008 desde Ecotrader en eleconomista.es, y yo mismo desde mi columna diaria y de esta su tribuna, donde intento sintetizar lo que pensamos para ayudarle a proteger su capital en los malos tiempos y hacerlo crecer en los buenos. No quiero perder la oportunidad de mostrar mi gratitud a Ecoprensa por permitirnos expresar siempre con la más absoluta libertad nuestras ideas -para algunos terrorismo intelectual según sus propias palabras-; y más aún que éstas puedan llegarle a usted.

Pienso, y estoy convencido de que no me equivoco, que lo que hemos hecho juntos elEconomista y Bolságora desde el nacimiento de este periódico no es sólo innovador, sino en cierto modo revolucionario a falta de una palabra mejor.

Y estamos también profundamente agradecidos a usted, por su paciencia, su fe y el compromiso con algunas nuestras ideas en los buenos tiempos y en los malos, pues somos de los que se equivocan. Espero y deseo que podamos ser capaces de seguir ayudándole a ubicarse en este mundo de exceso de información en el que vivimos y del que para nada escapan los mercados financieros; así como a poner algo de luz en esto que es por naturaleza incierto: el futuro, a través de una metodología y disciplina para enfrentarnos a ello.

La “C de Barack”

Desde aquella tribuna de principios de noviembre que titulé Barack (Obama) se escribe con C ha llovido mucho; y aún no estoy convencido de que haya quedado completamente claro lo que significa una C; pues hay gente que me pregunta continuamente si ha concluido la “C de Barack” o si está por llegar, como si del mesías se tratase.

Lo que he denominado “C de Barack” finalizó el pasado marzo. Así, lo que hemos vivido después no es la “C de Barack” sino lo que podía producirse después; siendo dicha “C” el posible punto final a un largo mercado lateral/bajista nacido en 2000. O al menos su punto más bajo.

Mientras escribo estas líneas tengo, tengo frente a mí aquella tribuna gracias a eleconomista.es (Internet ha hecho innecesarias a las hemerotecas) y el gráfico que adjunté, muy similar al de hoy. A mano alzada sugería un rebote, recaída en forma de subonda 5 para completar la famoasa “C”, y una posterior explosión alcista. Casualidades de la vida, el alza que me atrevía a pronosticar tras una caída hacia los mínimos de 2002 llegaba a mano alzada hasta los 1.200 puntos del S&P 500. Y es que aunque gozar de este acontecimiento era algo que no podía preverse, plantearlo en términos de análisis de onda de Elliott era relativamente probable.

2009 tras la “C de Barack”

BaraCk Obama me sirvió de excusa en tanto en cuanto que él representaba la esperanza para una oscura realidad, y mi escenario lo era en relación con un mundo financiero absolutamente deprimido en consenso, que incluso se atrevía a manejar como hipótesis el final del capitalismo como si esas cosas fueran plato común de sobremesa.

Hemos visto tiempos históricos que difícilmente volverán antes de que todos tengamos encima algunos lustros más, puede que hagan falta incluso décadas para ver algo similar. Y me atrevo a decir que más nos vale que así sea.

No se vive en primera fila una de las caídas más sonoras de la historia de la renta variable ni su posterior recuperación. Haber sobrevivido es un logro, pero haberlo capitalizado ha sido todo un éxito; que espero usted también haya conseguido cristalizar en la medida de sus posibilidades. Me haría feliz.

En 2007 cerraba página destacando lo mucho y bien que habíamos escapado del mercado al haber tenido el valor de llevar a cabo ventas masivas pese al habitual “aquí no pasa nada” que aún se escucharía en la primera parte de 2008.

En 2008 puse punto y final al ejercicio hablándole de como ese año había matado el peligroso mito de que nada es superior a la inversión a largo plazo. Y esta vez quiero acabar 2009 como lo empecé, hablando del cisne negro, -figura acuñada por mi admirado Nassim Nicholas Talleb para representar los acontecimientos poco probables pero de gran repercusión histórica y financiera-, animal que se suma a esa fauna de toros, osos, cerdos y gallinas a los que ya se habrá familiarizado si me lee habitualmente.

Me preguntaba al empezar 2009 -concretamente en la segunda tribuna del ejercicio- si podíamos tener un segundo acontecimiento inesperadísimo para la mayoría, como lo fue el desplome de 2008; afirmando en el último párrafo que en caso de que así fuera íbamos a ver un 2009 muy alcista. Era la consecuencia lógica a la que debía llevarme el escenario “C de Barack”. Con paciencia, esperando el momento adecuado, llegó marzo y con él el cambio en el discurso y en la política de trading.

Titulé mi tribuna La “C de Barack” podría estar lista. La hora esperada había llegado y hubo que cargarse de valor y comprar cuando casi nadie creía en el mercado. Mucho le he hablado desde que empecé a escribir en esta tribuna de la importancia del sentimiento de mercado, y por supuesto era necesario que pocos creyeran en ello para que se produjera un gran ascenso. Capear la corrección significativa que ha de llegar a su final, en algún momento quizá no muy lejano durante 2010, es el próximo desafío.

Empieza la cuenta a atrás

27 de Diciembre de 2009

Extraña semana, sin embargo especialmente favorable a unos alcistas que llevaban mucho tiempo siendo incapaces de mostrar convicción. El movimiento triangular parece terminar.

Jornadas atípicas las que vivimos en estos días, con sesiones que muchos inversores que quieren tener una relación estrecha con la renta variable se pierden un tanto estúpidamente. Me sorprende siempre que, aunque es conocida la estacionalidad de estos días -tan favorable a los alcistas y, por tanto, al común de los inversores- muchos se permiten desconectarse prometiéndose volver al tajo pasadas las fiestas. Craso error.

Un estudio del retorno conseguido por la principal referencia del mercado norteamericano a lo largo de los últimos 120 años de historia concluiría que las ganancias medias están algo por encima del 8 por ciento y que casi el 40 por cien de esa ganancia se consigue entre esta semana que hemos dejado atrás y los primeros días de enero. ¡Casi la mitad del resultado promedio anual a largo plazo! Y sin embargo, como digo -y lo sé bien porque en Bolságora vendemos asesoramiento-, parece que muchos inversores deciden irse de vacaciones y no comprar elEconomista hasta pasadas las fiestas. Mala decisión, si hablamos en términos económicos, pues son espléndidos días para buenos negocios. Pero así es el ser humano, sorprendente, muy sorprendente, convencido de su racionalidad y actuando burdamente condicionado por su inconsciente.

Corregir esto podría ser un buen propósito para 2010 ahora que llegan las fechas en las que todos intentamos concienciarnos de cosas como mejorar nuestro inglés, empezar a ir al gimnasio o tratar mejor a las personas que queremos. Las finanzas no son una cuestión menos importante, entre otras cosas porque nos ayudan a poder hacer todo lo demás.

Pero además de razones estacionales, parece que en esta ocasión puedo decir que tengo argumentos técnicos más que aceptables para esperar un cierre de año con algunas ganancias adicionales y un buen arranque de 2010; que debería extenderse durante las primeras semanas del ejercicio.

¿Saliendo al alza?

Llevamos semanas esperando una señal alcista o bajista de la renta variable, agazapados, con más pena que gloria más allá de los principales valores de los grandes índices. Pero la tendencia ha aconsejado en todo momento mantener la calma y cierta exposición, haciendo uso de ese acordeón del que le he hablado otras veces. Un acordeón que en los últimos tiempos vengo abriendo paulatinamente con el cierre de estrategias de cobertura -desde la salida alcista del Dow Jones Transportes- y del hedging con bonos -al que le han ido saltando stops desde la última publicación de un desempleo norteamericano sorprendentemente favorable a los intereses alcistas-.
El factor que ha podido generar cierta confusión en las últimas semanas, la caída del euro/dólar, parece que poco a poco va constatándose que se debe a la mejoría de los datos macro. El sentimiento del mercado respecto a éstos es cuando menos favorable como ha podido constatarse con la reciente revisión del PIB americano.

Y el sentimiento es de hecho el gran enemigo en adelante, pues la convicción alcista se está extremando lentamente, como constatábamos el miércoles tras la publicación de la principal encuesta de Investors Intelligence, que muestra como lentamente bajan los inversores que esperan corrección para ir acercando a los 40 puntos el diferencial entre alcistas y bajistas. En las inmediaciones de esta zona podrá avanzarse un 5-10 por cien más, pero se estarán sentando las bases de una corrección que probablemente será la mayor desde el suelo de marzo. A su lado, el triángulo poco amoroso que venimos soportando debería ser un juego de niños.

El triángulo, como puede verse en los gráficos superiores, está empezando a romperse por su zona de oferta en favor de los intereses de los compradores. El Nasdaq ha roto claramente al alza, y el EuroStoxx50 se encuentra cerca de conseguirlo, como el Standard & Poor´s 500. El Ibex 35, más entretenido en los últimos tiempos, enfrenta también la parte alta de la zona de consolidación: los 12.000 puntos. Debe recordarse la importancia de los 12.000 mucho más allá del corto plazo, pues fue el primer suelo marcado durante la tendencia bajista que se inició a finales de 2007.

Lo que suceda con la segunda y tercera fila, que el alza venga o no apoyada por la ruptura de referencias técnicas importantes en índices como el Ibex Complementario -que puede ver junto al Ibex 35 arriba- es una circunstancia absolutamente clave para que podamos asistir a un movimiento sostenible por encima de los 12.000 y no caigamos, fruto del exceso de convicción compradora, en un fallo alcista.

A la izquierda los futuros sobre bonos a 30 años del Gobierno de los Estados Unidos. La situación potencialmente bajista que ha venido construyéndose desde la publicación del último dato de desempleo ha quedado constatada con la ruptura de las 117 figuras -muy relevante sobre todo en el gráfico del rendimiento-. En principio esto estaría sugiriendo una mejoría del momento económico. Una mejoría que explicaría porque el movimiento bajista del euro/dólar, cerrando una larga tendencia alcista, no ha deteriorado la situación de la renta variable. Parece que tenemos un nuevo paradigma.

En un triángulo poco amoroso

20 de Diciembre de 2009

Los movimientos laterales no son el terreno del común de los inversores activos, y menos el de los que intentan trabajar la tendencia de fondo del mercado. Seguimos estando en uno…

Dicen que las cosas que cuestan se valoran más, y puede que sea cierto. Que la paciencia es virtud, cosa que seguramente todos estamos dispuestos a afirmar considerándose a ésta la madre de la ciencia, tan amada y necesaria. Pero oiga, a mí esto me tiene frito incluso esperándolo y considerándolo por tanto la cosa más normal del mundo.

Y es que uno, que no colecciona virtudes precisamente, es impaciente por naturaleza -algo donde sólo he conseguido doblegarme a mí mismo en los mercados, y supongo que ha sido así porque no me quedado otra-. Pero mi impaciencia es poca comparada con la que detecto en clientes e inversores, todo sea dicho, pues parece que hay un número incomprensiblemente alto de éstos a los que todo lo que no sea una bolsa que no sube y sube parece que les resulta insatisfactorio.

No tenemos medida, nos cuesta mirar atrás y ver de dónde venimos y qué ha sucedido en el pasado antes de juzgar lo que podríamos esperar a priori, y qué está sucediendo por tanto con nuestras expectativas. Parece que muchos han olvidado lo muchísimo que se había ordeñado a la vaca al llegar a septiembre -la hembra del toro tenía que ser alcista por una simple cuestión de cuernos-; y lo anormalmente rápida que ha sido la recuperación en términos históricos. De hecho, deberían dar gracias al altísimo los que llegaron al mercado tras la escalada previa, porque si la corrección se hubiera trasladado -o se trasladase- también a los grandes índices, iban a recibir la del pulpo. Y sé bien de lo que hablo porque me he llevado muchas.

El lateral era de esperar

El que el mercado no se haya dado un buen paseo bajista es normal considerando el principio de alternancia. Los técnicos, por teoría de onda -sí, esa que me permitió establecer a finales de 2008 el escenario “C de Barack” para pronosticar una abrupta recuperación durante algún momento de 2009- esperan que tras una corrección simple y bajista en respuesta a un primer impulso –marzo/junio- se produzca un movimiento complejo y lateral -donde estaríamos- en respuesta a un segundo impulso -julio/septiembre-.

Así, si la corrección de junio/julio -subonda 2- fue bajista y breve en el tiempo, la siguiente -subonda 4- debía ser normalmente compleja y más larga en el tiempo. Esperando un ciclo de 5 subondas al alza -en línea con la idea de un suelo a largo plazo (“C de barack”)-, con tres impulsos y dos correcciones intermedias, y habiendo sido la primera pausa de tipo zigzag -simple y rápida-, por teoría de onda nos toca un triángulo –muy propio de las subondas 4- o una plana.

Ambas cosas son aún posibles, aunque algo me dice que el lateral aún se podría alargar.

Me lo dice mi mejor recuento de onda (es complicado de explicar más y mejor un tema tan espinoso en una tribuna, así que le pido disculpas por entrar en semejantes tecnicismos; pero el momento lo merece, como lo mereció el final del mercado bajista, cuando acudí a la teoría de onda para sugerirle gran alza contra pronóstico general) y el fuerte castigo que está recibiendo el euro/dólar sin que los bonos rompan definitivamente a la baja; lo que podría estar indicando que hay cierto grado de desapalancamiento en el mercado además de un posible cambio de paradigma.

Es la pérdida de los 1.085 del Standard & Poor´s 500 lo que invitaría a pensar en el segundo escenario (plana). Puede verse en los gráficos superiores que tenemos un buen número de patrones triangulares, pautas que en principio sirven para consolidar un avance previo y que suelen resolverse en la dirección de la tendencia. Sin embargo, es sabido que la teoría considera al triángulo la menos fiable de sus pautas, si bien a mí me resulta muy interesante técnicamente porque permite establecer buenos stops; y como sabe yo no persigo tanto el acierto como la gestión de pérdidas y ganancias.

Cada día me siendo menos analista y más trader, más y más un simple gestor de riesgos. Y en momentos como los actuales, como le comentaba la semana pasada, con toda la frustración que sentimos tras tatas semanas en lateral, lo cierto es que es muy destacable y afortunado que tengamos tal cantidad de niveles clave como los que pueden verse en los índices en conjunto, así como la relativa cercanía de las zonas de stop que sugerirían que estoy errado en caso de que no se produzca lo esperado a priori.

De perderse el 1.085 deberíamos buscar los 1.020/1.030 en una plana de Elliott. Y sólo perdiendo esa zona de soportes habría que pensar en lo impensable y considerar el final del la recuperación.

Haga usted de todo menos el cerdo

13 de Diciembre de 2009

Si bien hubo descensos notables en algún índice -no puede ganar siempre el Ibex 35-, lo cierto es que lo visto es sólo otra parte más del lateral en el que estamos desde hace semanas.

Me dirá usted cuando se lo cuente que a falta de pan, buenas son tortas. Y con resignación y arrugando la frente le contestaré que es lo que hay y que en realidad deberíamos darnos con un canto en los dientes.

Y es que los inversores seguimos confundidos, muy confundidos, en nuestro continuo esfuerzo por saber qué tipo de animal se sacará el mercado de la chistera. Conejo, toro u oso, lateral, alcista o bajista, la cuestión nos supera casi siempre tan ampliamente a casi todos, que aquellos que practicamos el empirismo crítico lo aceptamos con resignación cristiana.

Sí, ya sé que estoy siempre con la misma canción, pero es que como escucho por todas partes otra que no tiene que ver nada con la aceptación de nuestra pequeñez ante un ser vivo reflexivo y complejo como es el mercado -a saber, soy analista y puede usted estar seguro de que el mercado va a terminar el año en (ponga la cifra que le resulte más simpática, que al fin y al cabo es como se hacen las cosas)-, pues nunca tengo la sensación de que repetirme deje de tener su sentido. Y es que tuve la suerte de ser educado en La Sagrada Familia, por un cura italiano -entre otros a los que recuerdo con sincero afecto en la mayoría de los casis- que me decía siempre (imaginen a un pequeño sacerdote italiano de piel cetrina que habla castellano cantando): “Doblado, por lo que más quieras, ya basta de ejercer de abogado de todas las causas perdidas”. Que me voy, que me voy, discúlpeme…

Estaba confesando mi más absoluta ignorancia en relación con el animalito que tendrá a bien salir de la caprichosa chistera del mercado, no sin por ello desear compartir con usted que me siento más bien feliz con la situación. Y es que las referencias son clarísimas; circunstancia más bien anormal. Son tan claras que si nos puesto semejante caramelo en la puerta en marzo, más de un técnico no llevaría meses negando la mayor. La tendencia es alcista, y no va a dejar de serlo mientras no caigan los soportes clave. Y no ha caído ninguno. Más, esta semana hemos visto de nuevo al Standard & Poor´s 500 renacer desde su soporte clave, los 1.185 puntos del contado del índice, por donde discurren primer nivel de demanda horizontal y directriz alcista.

Es bien cierto que tenemos divergencias, que al mercado le falta profundidad y volumen, e incluso que el euro/dólar se está deteriorando de un modo que realmente me preocupa salvo que contemplemos la idea que ya le abría la semana pasada: el cambio de paradigma en el proceso alcista, que viraría desde las expectativas a los datos económicos; algo que podría haber empezado con el dato de desempleo norteamericano conocido la semana pasada.

Y en ese sentido cabe señalar la fuerte corrección que están viviendo en los últimos días los mercados de bonos, que parecen recuperar una correlación inversa que debía retomarse en algún momento y llega justamente cuando se nos ofrece el citado cambio de paradigma en el euro/dólar. Y si cambia éste, si es la economía la que empieza a justificar los movimientos de un mercado que venía desafiándola, puede que veamos como la renta variable empieza a ganar volumen, a recuperar profundidad, y a solucionar divergencias que merece la pena recordar que son sólo advertencias sujetas a la acción del precio. Y el precio sigue en lateral desde hace muchas semanas.

Sólo el cerdo se desangra

Sin saber si será toro u oso finalmente, y afirmando que hemos visto un movimiento alcista desde los niveles de soporte -eso incluye al mercado español si en lugar de tomar al descompensado Ibex 35 considerásemos como referencia al maltratado Ibex Smallcaps, que ayer vivía una jornada por todo lo alto-, sigo considerando que mi obligación es contener mi exposición en tiempos de incertidumbre técnica sin renunciar a la tendencia, alcista mientras no se demuestre lo contrario, sabiendo que las referencias me permitirán reaccionar con inusual rapidez si en los próximos días caen los soportes.

Como sabe, más que un analista me considero un trader, alguien dedicado a controlar los riesgos. Respeto a los bajistas y a los alcistas, e intento moverme en ambas clases de tendencia, de modo en que mi cliente tipo sienta que existe un equilibrio entre oportunidades y riesgos. Sin buscar excusas. Puedo incluso pasar algo de hambre, como en estos tiempos de mercado alcista y sin dirección, pero nunca aceptaré el rol del que no hace nada. Cuentan en Wall Street que los toros ganan, que los osos ganan, y que sólo los cerdos desangran. Esta vez el mercado está claramente definido, así que, por favor, reaccione si los precios salen en su contra.

En un momento apasionante

6 de Diciembre de 2009

Momento realmente intenso el que vive una renta variable que, pese a lo que nos puedan querer decir los principales índices mundiales -especialmente en el mercado norteamericano-, no vive sus mejores momentos del ejercicio. Pocas novedades sin embargo, con la excepción llamativa de lo acontecido en Japón. Continuamos en zonas de gran resistencia muy condicionados por lo que sucede con las divisas.

En realidad lo que está pasando en nuestro mercado en este momento es técnicamente muy parecido a lo sucedido durante los meses de junio y julio de este ejercicio; donde mientras el Ibex 35 vivió un movimiento lateral/alcista, los valores pequeños y medianos sufrieron con claridad. Basta con echar un vistazo al Ibex Smallcaps, el segundo de los adjuntos en la parte superior de la página, para ver que tenemos una parte significativa del mercado claramente descendente hasta que los precios han empezado a estabilizarse en las últimas semanas. A su izquierda, el Ibex 35 vive un nuevo proceso lateral con ligera pendiente alcista muy similar también al de junio-julio.

Esto, técnicamente, suscita dudas porque en los mercados suele regir el principio de alternancia; invitando a considerar si esto esconde una distribución en la que los grandes gestores se refugian en los valores más líquidos por si hubiera que salir en estampida. Así pasó en la primera parte de 2007. Con todo, la historia está del lado de los alcistas porque un pormenorizado estudio de este tipo de fenómenos divergentes en el mercado norteamericano muestra que en general estas situaciones se resuelven en favor de los grandes índices, que extienden las ganancias en cuanto los valores y pequeños y medianos ponen fin a la corrección. Para cimentar algo así el Ibex Smallcaps debería superar los 7.600 puntos en cierre semanal.

Por tanto, hasta el momento la cosa es una repetición de la jugada de junio-julio, de la que señalaremos como rasgo diferencial la fuerza relativa de los grandes índices norteamericanos y la debilidad de los japoneses, al menos hasta esta semana, en la que desde los 9.000 puntos, de gran importancia técnica y psicológica, el principal índice de la Bolsa de Tokio se revolvió con violencia gracias al fuerte movimiento bajista del yen, del que desde el recuadro central de esta tribuna quise señalar el momento clave la semana pasada.

La importancia de las divisas

Y es que las divisas vienen siendo referencias necesarias para entender la recuperación de los últimos meses; y no sólo en lo que a la bolsa se refiere, sino también en relación con activos como las materias primas e incluso los bonos. Usted sabe mejor que yo que vivimos en un mar de liquidez, facilitada por los tipos de intervención de los bancos centrales, que está en el centro de la recuperación de los mercados y, probablemente, de la que pudiera estarse gestando en la economía a la luz de unos datos de crecimiento que empiezan a sugerir mejoras de los fundamentales; datos que ayer eran completados por el desempleo norteamericano, que se redujo por primera vez desde que empezase el deterioro económico y bursátil en la segunda parte de 2007.
Este dato podría de hecho justificar un cambio de paradigma que explique el movimiento bajista de ayer de un euro/dólar que ha venido siendo el mejor cronómetro de los tiempos en la renta variable, sustituyendo a referencias como el euro/yen o la libra/yen, cruces que perdieron su inercia alcista a finales de agosto anunciando una posible deceleración de las bolsas de renta variable que llegaría en septiembre.

¿Retoma el yen el protagonismo perdido? No lo sé, pero en Bolságora sí estamos en condiciones de afirmar que un dato como el de ayer podría permitir un cambio de paradigma para el alza del mercado, hasta ahora basada en expectativas y espoleada por el euro/dólar, y en adelante más apoyada por una mejoría de los fundamentales y de nuevo más correlacionada con el yen japonés, que volvería a ser la tierra de los carry trades en el caso de que el mercado empezase a incorporar expectativas sobre futuras alzas de tipos en Estados Unidos derivadas de una cristalización de las mejoras de la economía; algo especialmente razonable de venir apoyadas por una inesperada recuperación del empleo.

Técnicamente no hubo grandes cambios. Seguimos en una zona de resistencia técnica fortísima, encerrados entre resistencias como las inmediaciones de los 12.000 puntos del Ibex 35 y los 4.000 del Dow Transportes, y soportes clave como los 2.800 puntos del Eurostoxx 50, los 1.080 del Standard & Poor´s 500 y los 1.730 puntos del Nasdaq 100; todos ellos, ayer, en zonas de resistencia de diferente naturaleza.