Nadie puede negar ni debería ignorar la importancia que ha tenido y tiene para el mundo de las previsiones técnicas -no confundir con las previsiones económicas- Robert Prechter Jr., hijo del gran reintroductor en 1.978 de la teoría de onda de Ralph Nelson Elliott, junto a J.A. Frost, Robert Prechter.
Como contaba Ainhoa Giménez en su artículo del 30 de junio de 2009, Prechter es uno de los analistas que ha sobrevivido honrosamente, incluso con gloria, durante el crash de 2008. Es también de los que advirtió en 2009 de un fuerte movimiento alcista por conclusión de un patrón de 5 subondas desde máximos históricos, y por tanto un ganador en el actual rally -aunque en los primeros días de marzo de 2009 afirmó que éste no llegaría hasta el 2010-. Un rally al que estableció un objetivo de 10.000 puntos y como paso previo a un gran cataclismo financiero. En sus palabras, la gran deflación. Para él el alza ha sido un bear market rally previo a un hundimiento de los mercados de valores como no se ha visto, al menos, desde la década de los ´30 del siglo pasado.
Prechter augura desde hace 15 años que veremos un Dow Jones Industrial entre los 400 y los 1.000 puntos. Y pese a lo que alguien pudiera pensar, Prechter no es un loco, simplemente proyecta escenarios posibles en base a la teoría de onda de Elliott. Hay que saber que Prechter pronosticó el movimiento bajista de 1.987, y que habló de éste como de un pullback dentro de un mercado alcista mayor. Anunció también el mercado bajista de 1.981-1.982 como una última caída antes de un gran mercado alcista que se alargaría unos 20 años. Han sido 30, pero la predicción no deja de tener su mérito.
Resulta más sospechoso que a Prechter le guste adornarse con la economía, y dar contenido más allá de lo técnico a sus predicciones (circunstancia que para mí tiene que ver con el complejo de inferioridad latente en casi todos los técnicos en relación con sus colegas fundamentalistas). Nadie puede discutirle sus aciertos ni su trayectoria, aunque a mí me parezca tan peligroso como audaz e infructuoso mezclar las churras del análisis técnico con las merinas del análisis fundamental. Curiosamente, y contra lo que pudiera parecer, Prechter no considera comparable la situación actual a la de 1.929, sino que actualmente relaciona los acontecimientos iniciados en 2000 con una crisis a la japonesa. Deflación.
En 1995, Robert Prechter Jr., publicó “At the crest of the tidal wave”. O los que es lo mismo en román paladino: “en el jodido techo de súper ciclo, caballeros”. Por unos 60 dólares más gastos de envío uno puede obtener un precioso manual de casi 500 páginas donde se describe el más grande maremoto jamás contado antes de que se produzca. La previsión era de un Dow Jones Industrial entre los 400 y los 1.000 puntos por haberse alcanzado el final de una quinta onda de súper ciclo. La quinta, de la quinta, de la quinta…
El 555 no es un número al que puedes enviar un sms para descargar la última bicicleta de Cristiano Ronaldo o el mejor regate de Messi, no, es algo así como el 666 bíblico, pero en versión técnica. El único problemilla que tiene Prechter consiste en que a finales de 1.995 el Dow Jones Industrial andaba algo por debajo los 5.000 puntos. Con estos precedentes, es lógico que nos cuestionemos hasta que punto -y tras 15 años defendiendo su escenario-, Prechter, analista mediático, está más o menos condicionado por su desafortunada previsión y por la necesidad de confirmarse a sí mismo su merecida fama.
Prechter debió aprender de los españoles. Cría fama, y échate a dormir dice el refrán; porque probablemente se habría ahorrado 15 años previendo el final de la historia posmoderna. Circunstancia que además de ingrata, tiene que resultar incómoda a 9.000 puntos del acierto en estos momentos y tras una caída de 4.000 desde los máximos históricos. Vamos, que el maremoto viene con algo de retraso, para que se quejen después ustedes cuando su avión no sale a la hora prevista.
La “C de BaraCk” contra la “C de PreChter”
Ayer leía el blog y un lector -gracias Apnerón-, nos colgó un gráfico que me encendió la bombilla. Merece la pena hablar de esto con un tema, pensé. Y es que en realidad Prechter y Bolságora piensan en cierto modo lo mismo aunque sea completamente diferente lo que esperan. Y no puede ser de otro modo, pues tal y como expliqué a finales de 2008 cuando enuncié mi idea de la “C de Barack”, las reglas de la teoría de onda obligan a que la caída iniciada en 2008 sea una subonda “C” dentro de una plana de gran súper ciclo. Claro, que su “C” se las trae.
A mí, a simple vista, me parece la “C” más rara del mundo, pero no seré yo quien diga que no es posible porque no se salta ninguna de las reglas del principio de onda de Elliott. Humildemente yo prefiero reconocer que no puedo decir nada más sobre mi pequeña “C de Barack” que lo que afirmé en su momento: que venía una gran mercado alcista y que el suelo a largo plazo también era una posibilidad razonable por técnico. No sé si el alza que hemos vivido es parte de una plana mayor que aún requerirá ligeros mínimos adicionales en una recaída que se produciría tras una vuelta a los máximos históricos, si es el final de la corrección iniciada en 2000 y la salida será en súper “V”, si tendremos un largo y penoso movimiento lateral entre los máximos históricos y el mínimo de la “C”, o si la mía es sólo parte de la “C de Prechter”. Ignoro cuál de estas posibilidades -todas señaladas a mano alzada en el gráfico- nos depara el futuro, pero desde luego no me inclino por esto último, no me inclino por ver al Dow Jones Industrial entre los 400 y los 1.000 puntos en una vuelta a la subonda cuatro (IV) de grado menor.
El Prisionero de la celda número 555
Pienso sinceramente que Prechter es rehén del éxito que tuvieron algunas de sus grandes previsiones del pasado. A la luz del recuento que adjunto es una posibilidad, al final se trata de recaer hacia el techo/suelo de la subondas cuatro de grado menor en un recuento de onda.
¿Pero es estrictamente necesario? No, no estamos hablando de una regla de la teoría de onda. De hecho y por tanto, el mercado puede irse mucho más abajo también. Como cabe pensar que su recuento es “casi” bueno y que el mercado no tiene porque moverse nuevamente a la baja porque lo que él llama V de (V), quinta de quinta, podría ser en realidad una tres de una tercera extendida dentro de una quinta (V); aunque es cierto que por teoría de onda y atendiendo a la alternancia no deberíamos haber visto una plana en tal caso. Pero que la alternancia sea frecuente no significa que sea obligatoria, lo que ni anula mi recuento alternativo, ni hace necesaria su visión incluso dando por bueno al completo todo el recuento precio. Pero es que además, el mismo recuento puede tener un desenlace menos grave técnicamente.
Cabe también que lo que él considera quinta de quinta, V de (V), sea en realidad una tercera de algo en que la brutal caída de 1929-1932 sea una dos (II) y no una (IV). En tal caso podemos tener una plana tipo “C de Barack” sin faltar a la alternancia. Y es que el problema de sus ideas, para mí, llega en esto: ¿Puede afirmar Prechter que la caída de 1.929-1.932 del Dow Jones Industrial fue una onda cuatro (IV) de súper ciclo?. La respuesta es sencilla: NO. No puede hacerlo porque el índice nació en la primera parte del siglo XX y, por tanto, desconocemos en que onda estamos en un grado de súper ciclo aunque uno quiera sacarse de la manga una correlación con un modelo inflacionario/deflacionario, con el comportamiento del oro desde que los españoles descubrieran América, o con los ciclos de la luna en el firmamento medidos desde la regencia de Ramsés II en el antiguo Egipto.
Por tanto, no pudiendo afirmarse que estamos en una quinta de quinta, y sin siquiera poder afirmarse que hemos visto una onda de súper ciclo completa desde 1.932, cuando un analista hace semejantes previsiones pierde de vista la noción de las cosas, su lugar en el mundo y el interés real de nuestro trabajo: orientar a la gente en los movimientos razonablemente previsibles del mercado.
Un acierto de Prechter en 1.995 podría haber valido entre un 77 y un 92 por ciento en función de que se hubiese alcanzado la parte alta de su objetivo o la baja. En una posición corta, y habiendo mantenido la posición, Prechter habría llegado a acumular pérdidas al borde del 200 por ciento su peor momento. Si no estamos en la quinta de la quinta, dentro de un par de décadas su previsión supondrá un movimiento en contra cercano al 1.000 por ciento. Y probablemente Prechter seguirá con ello si no tenemos una caída a la japonesa y un mercado cerca de los 1.000 puntos ¿Vale la pena en términos de riesgo/recompensa este tipo de análisis? En mi opinión no.
Pero lo más curioso de Prechter es que no compare lo que cree que va a suceder con lo acontecido en el mercado entre 1.929-1.932, sino con una crisis a la japonesa. Primero porque la quinta de la quinta debería ser peor que la cuarta de la quinta, y segundo porque una proyección 400-1000 supera en cualquiera de los casos a las pérdidas del ciclo 1.929-1.932. Aquello, que fue uno de los acontecimientos que acercaron al hombre al momento más crítico de su historia, la segunda guerra mundial, parece parecerle a Prechter algo superable en precio sin que llegue el Armagueddon incluso aunque piense que en realidad la cosa es, económicamente, menos grave. Y es que como le decía para empezar esta cuestión, resulta peligroso mezclar churros con merinas.
