¿Ha llegado el momento de inyectar bonos en su cartera de bolsa?

18 Noviembre, 2009 por Alain Galibert

Me temo que muchos de ustedes estarán confusos al ver que Bolságora abrió ayer posiciones largas a la vez en bonos y en acciones cuando normalmente ambos activos van en direcciones opuestas. Digo “normalmente” y no “siempre” porque sabemos que este cambio en la correlación puede darse en condiciones económicas especiales. Puede ocurrir, por ejemplo, cuando las expectativas de inflación bajan a la vez que las expectativas de crecimiento y beneficios son estables. Obviamente, ése no es el caso ahora, así que hay que buscar otras explicaciones para entender lo que está pasando.

Por supuesto, alguien se puede equivocar a corto plazo y podríamos volver en breve a la normalidad. Lo que tenemos esta semana es un tirón en todos los activos, con unos bonos US que han roto resistencias críticas y una bolsa que intenta hacer lo mismo. Puede fracasar la renta variable después de luchar durante semanas para confirmar una última pata del rally: los bonos saldrían vencedores de este largo proceso de lateralidad que hemos abierto en agosto.

Pero asumamos que las cosas son sostenibles y que tanto la bolsa como la deuda confirman su momento alcista. ¿Por qué iban a subir a la vez? Veo dos posibles explicaciones. La primera son los famosos carry trades que Bolságora ha comentado en las últimas semanas. Tal como dijo ayer Carlos en sus comentarios, los bajos tipos de la Fed significan dinero para todos, y el exceso de liquidez puede alterar las correlaciones normales entre activos durante semanas o incluso meses. Esta explicación es cierta pero insuficiente: ¿Por qué ahora y por qué en los bonos de EEUU?

Sospecho que la respuesta se encuentra en un cambio del consenso de los inversores en deuda frente al de los inversores en bolsa. Es llamativo el hecho de que la ruptura alcista de los bonos se produjera después de unas declaraciones en la que Bernanke señalaba a unos tipos estables y muy bajos en 2010. También el mercado parece descartar una gestión muy restrictiva de la liquidez de la Fed, algo que fue causa de nerviosismo en octubre. Una rápida mirada a la rentabilidad de la deuda sugiere que menos crecimiento y menos inflación en 2010 implican una curva de tipos menos empinada y unas rentabilidades a largo inferiores al 3%, en vez de superiores (como las actuales). Mientras tanto, las bolsas pueden seguir beneficiándose de la liquidez barata, al menos hasta que las expectativas de beneficios empiecen a reflejar la debilidad de la economía.

Obviamente, alguien acabará sufriendo con este juego. Pero lo estratégico para nosotros es la situación – cómoda - en la que nos deja el mercado para manejar la incertidumbre. Se abre una ventana para comprar bonos si un inversor quiere cortar su riesgo ‘equity’ frente a la posibilidad de estancamiento económico en EEUU, o incluso peor, una segunda pata de la recesión. Tenemos bonos americanos con ruptura alcista, una pauta muy atractiva y un stop de protección barato, al menos en su parte agresiva. Y también hay argumentos para comprar aún más bolsa porque lo hacemos con un riesgo marginal realmente pequeño tras el proceso consolidativo de las últimas semanas. Aquí estamos: en una situación infrecuente en la que comprar los dos tipos de activos puede reducir los riesgos a medio plazo sin perjudicar seriamente su rentabilidad a corto plazo.

Nuevos máximos, poco volumen

15 Noviembre, 2009 por Carlos Doblado

Ganancias para las plazas de renta variable occidental, que reforzaron la vuelta sobre soporte clave que se vivía la semana previa. Podríamos hablar de una gran cosa con otro volumen.

Aunque pueda parecerle que no sé perder, diré que pese a que el todo poderoso Alcorcón nos eliminó de la Copa del Rey -y mira que me hubiera gustado a mí ganarla por la ilusión que le hace a mi admiradísimo Raúl- esta semana no pasó casi nada. O nada que no fuera previsible con semejantes circunstancias.

De la misma forma que en tu fuero interno sabes inmediatamente que difícilmente van a cambiar las inercias lo suficiente como para meterle cinco goles al equipo que tienes delante, por pequeño que sea, cuando ves que no juegan más de la mitad de los titulares, era realmente poco previsible que pasase algo que pudiera cambiar las inercias de la renta variable en la ronda en curso; que nos lleva de soporte a resistencia del mismo modo que previamente nos llevó de resistencia a soporte.

Esto, que los técnicos denominan principio de polaridad -algún nombre sofisticado teníamos que utilizar para ensalzar esta tarea que está más basada en lo que eres capaz de hacer con lo que sabes que en lo que propiamente sabes-, suele cumplirse en un alto número de veces. La resistencia rota se convierte en soporte, y viceversa, y los precios se mueven de unos a otros a la espera de que se produzcan acontecimientos suficientemente relevantes como para que las tendencias ganen o pierdan altura.

Y superada la parte más significativa de la temporada de resultados del tercer trimestre sin que esto hubiera servido de catalizador, no parecía que una semana después de publicarse el último dato de desempleo mensual norteamericano los mercados pudieran encontrar excusas suficientes como para congregar un volumen de negocio que parece necesario para que las cosas cambien de forma notoria. Y si no pueden cambiar, sólo queda una continuidad de las inercias. Inercias que eran inequívocamente alcistas a muy corto plazo tras superarse el test de mínimos gracias a la vuelta semanal previa. Así, podía haber sido esta semana o la siguiente, los índices tenían pocas opciones de resistirse a un movimiento pendular hacia la zona de máximos que ha llevado al Dow Jones Industrial incluso a batir nuevos altos anuales, manteniéndose el Transportes en la misma senda pero aún alejado de los máximos previos.

Las correlaciones

Pero no sólo del Transportes vive el analista técnico, sino de toda relación que sale de la boca de dios. Y nuestro dios, como sabe, es un mercado al que reconocemos como juez además de parte, como indiscutible baremo. Un mercado al que discutimos solamente cuando se dan circunstancias realmente excepcionales.

Un volumen escaso podría ser una objeción de peso al alza sostenible del mercado, pero en ningún caso parece suficiente para pensar en que la tendencia corre auténtico peligro porque todo puede solucionarse con una vuelta atrás que nos mantenga sobre la zona de soportes clave alargando el proceso de lateralidad de las últimas semanas.

De hecho con correlaciones como las que seguimos constatando en los procesos intermedios de la tendencia, no parece que el volumen esté en condiciones de jugar un papel decisivo más allá de condicionar la sostenibilidad del movimiento alcista de las últimas dos semanas. ¿Pero depende la tendencia de éste? La respuesta no admite discusión: no, no depende de este momento sino de los soportes sobre los que éste se origina.

La tendencia tiene de hecho mucho más que ver con cuestiones como el estado técnico de los mercados de deuda o el del euro frente al billete verde norteamericano. Y aunque han surgido algunas dudas, éstas tampoco van más allá del más corto plazo.

No parece lógico que las letras a 10 años norteamericanas estén escalando en los últimos días de la mano de la renta variable, de modo que la superación de las 119 figuras en el futuro de las mismas podría ser un elemento que aumentara las incertidumbres. Por el lado contrario, la pérdida del soporte 117 sería una circunstancia que reforzaría el actual intento de retomar la tendencia que mostraron esta semana las bolsas de renta variable.

Pero el elemento que se está mostrando más cercano a la renta variable es la relación euro/dólar. Ahí, donde la correlación es directa y no inversa como con el mercado de tipos de interés a largo plazo, puede observar en los gráficos intermedios que no hemos tenido divergencia en las últimas dos semanas. La violenta caída del jueves el dólar norteamericano frente al euro es para mí un elemento que pide más atención que el volumen de negocio. Por ello, es muy importante que no se pierdan los 1,45/1,46.

Puede que Pellegrini sea un genio, pero desde luego no es un trader

11 Noviembre, 2009 por Carlos Doblado

Cínicamente, un puede pensar que ayer Pellegrini enterró definitivamente a Raúl para convencer a los que mandan de la necesidad de ir dejando definitivamente en el banquillo al gran capitán. Algunos aún no lo consideramos estrictamente necesario, pero quizá él sí. En este sentido el entrenador se habría portado como aquel asesor de inversiones que está harto de decirle a su cliente cómo debe hacer las cosas una y otra vez, explicándose hasta la extenuación, y finalmente decide que va a ser mejor dejar que se convenza por sí mismo con un golpe que no olvidará fácilmente. Algo así pensé que necesitaba el caballero que, ayer tarde en Radio Intereconomía, me preguntaba una hora antes del partido sobre la posibilidad de posicionar más de 100 mil euros en Iberdrola bajo la premisa de que no necesitaba el dinero. ¿Qué hay del 50% que pierden los que obraron igual en 2007? El oyente parece pensar lo que tantos, que esas cosas no van a volver a suceder. ¡Ja!.

Pellegrini debió decirse a sí mismo, como no necesito la copa, no pasa nada si la tiro a la basura -parece ser ya tradición de club-. En el mejor de los casos paso por un genio. En el peor liquido al pobre Raúl, que ayer era portada de todos los digitales tras la debacle -como si los demás se hubiesen ganado ayer el privilegio de correr con el escudo que llevaban bordado en el pecho-, y desde arriba se convencen de que quizá el riesgo de intentar convertirle en el hombre que batió todos los récords es demasiado alto…

Cínicamente, puedo comprar la idea. Él piensa que puede operar a lo grande. Florentino Pérez liquidó demasiados entrenadores en su primera etapa como para ejecutar un stop loss que ayer le pidió unánimemente la grada. Opera como un trader de esos bancos demasiado grandes para caer, sabedor de que es harto complicado que la purga le afecte dadas las circunstancias. Antes rodaran otras cabezas, sobre todo las de unos jugadores que puede hacer pasar por gente infame y poco comprometida, como supuestamente lo eran aquellos hombres que formaron un equipo conocido por el sobrenombre de sus más célebres integrantes: los galácticos. Entonces, cortar cabezas de entrenadores no funcionó, y mimar a los jugadores tampoco. Es obvio que cualquier trader/entrenador que opere/entrene bajo premisas como esas, más tarde o más temprano, encontrará la horma de su zapato. 2008 lo dejó bien claro para lo que a los mercados se refiere. Pero mientras llega un 2008, que dure la fiesta y aumente mi cuenta, que yo me lo llevo muerto a casa durante todo este tiempo y si el que llega lo encuentra hecho un solar, pues oiga, el banco tampoco era mío. Nunca olvide que usted gestiona su propia cuenta, que nadie se hará cargo de ella. Por supuesto no le pregunte al Gobierno, que usted es un capitalista y esto tampoco es Afinsa…

Pero hay otra posibilidad. Pellegrini está en un lugar donde se supone que sólo se sientan los genios privilegiados. Y los genios hacen cosas extrañas. Por ello, el día que había que meter cinco goles obro del siguiente modo:

1. Sacó un doble pivote defensivo. Algo así como ponerse ciego de deuda a principios de 2009, con la “C de Barack” llamando a tu puerta.

2. Dejó de nuevo fuera al mejor portero del mundo manteniendo al que se había comido cuatro roscos hace quince días. Operó sin stop, que de perdidos al río.

3. Sentó a un Marcelo que viene luciéndose de interior para ponerlo luego en un lateral donde sufre; sacando del campo al mejor del partido -como casi siempre- sin importarle la reacción de una grada que se sintió estafada. Más o menos como vender lo que sube y comprar lo que baja.

4. Volvió a desubicar al bueno de Kaká, que es como poner a trader de vendedor de ideas.

5. Y se propuso jugar con una tropa que no jugaba junta desde hace meses. Es como si mezcla usted a los analistas técnicos y a los fundamentales.

Todo ello el día que tienes un final. Y era una final porque así se lo habíamos hecho saber al club y a él colgando el cartel de no hay entradas desde hacía días. Esa actitud me recordó a la de la prepotencia del típico gestor de fondos que lleva toda la vida sin tener presente al mercado; pues él sí sabe lo que valen las cosas. ¿Quién diablos es el partícipe del fondo? ¿Qué quiere ese pobre ignorante que cree que sabe de esto de lo que sólo sabemos algunos genios?

Y como genio privilegiado hizo lo que no hay que hacer cuando lo que gestionas no es tuyo:

1. Reincidió en un enfoque prepotente, apostando de nuevo por unas rotaciones que nos llevaron al ridículo en Alcorcón. Es así como se comportan los inversores cuando promedian y promedian un valor que baja y baja con el convencimiento de que la culpa es del mercado. Hay gente que cree que es el mundo el que se ha equivocado cuando algo sale mal.

2. Desprecio al rival, que ocupa el papel del mercado en nuestro caso.

3. Especuló contra tendencia -el madridista y el Bernabéu, los que consumen el producto Real Madrid, no deseaban bajo ningún concepto ver caer humillado a su equipo nuevamente por un Segunda B-

4. Y trabajó sin atender al riesgo de mercado -el rival llegaba con buena ventaja tras demostrar que sabe jugar al fútbol porque hoy se juega mucho bien en categorías inferiores- apostando por sus teorías. Algo así como lo que sucedió a todos los que se obstinaron en decir en 2007 y 2008 que no pasaba nada en los mercados.

Puede que Pellegrini sea un genio, pero desde luego no es un trader. Y en partidos a muerte, en finales, únicamente vale la victoria. Lo sabe bien usted que tiene interés en el mercado, al final todo esto sólo merece la pena si logramos ganar.

Buen soporte para la “C de Barack”

8 Noviembre, 2009 por Carlos Doblado

Apostaba la semana pasada por la tendencia, afirmando para terminar que mientras no se perdiesen los soportes la bolsa es alcista. Las últimas jornadas lo han constatado…

No me encuentro tan condicionado por mis propias ideas como podría parece dada la insistencia que desde hace meses hago con esta historia de la “C de Barack”. Para mí es un anclaje intelectual a una idea de fondo que me ofrece un sesgo y me matiza los riesgos a nivel operativo. Un asesor de inversiones que, como un servidor, tenga el realmente famoso sólo sé que no sé nada del buen Sócrates como primera norma de su metodología acaba siendo una especie de acordeón.

Si el mercado puede moverse fácilmente un diez por ciento a nivel de índice antes de que yo me dé cuenta de ciertas cosas, y ese es un riesgo que no estoy dispuesto a correr –hay quien puede correrlo bien tranquilamente, pero no todos tenemos la espalda de Platón-, pues entonces es necesario que yo ajuste mis niveles de riesgo en fases complicadas -bajando mi exposición con tomas de beneficio, pérdidas, o apertura de coberturas según considere oportuno en cada momento y posición de mi cartera-.

De otro modo, una mala jugada y un posible movimiento en falso pueden levantarme semejante cantidad de capital antes de que pueda empezar a estar convencido de que mi escenario -llámelo “C de Barack” en este caso-, empieza a perder credibilidad y, por tanto, probabilidad de éxito a futuro. Para evitar esto se hacen necesarios continuos retoques en la cartera e ir rezando de vez en cuando para que cuando puntualmente se toman decisiones importantes por algún motivo, la señal no haya sido falsa.

El riesgo, y no la dirección del mercado, es lo que realmente debería importarnos; y sin embargo la mayoría de la gente que se dedica a los mercados –le hablo de los profesionales, porque en el caso de los profanos es la inmensa mayoría- sigue insistiendo una y otra vez, obtusamente, en las oportunidades. Una, otra, y otra vez. En definitiva, es lo que seduce a la gente porque nuestro pequeño gran cerebro, si no se le reeduca, no está preparado ni emocional ni moralmente para la derrota porque ésta es aparentemente el enemigo de la supervivencia.

Nada más lejos de la realidad. Cualquier animal de nuestra biodiversidad que no hubiera sabido batirse en retirada cuando las cosas se ponen feas, ya forma parte de algún lugar en un museo más o menos remoto. Sin embargo, el hombre olvidó en algún momento que retirarse a tiempo es una victoria, de ahí que haya que otorgar al sabio tan vital conocimiento para la lucha. Lo que las bestias saben por puro instinto, el hombre puede ignorarlo por sus prejuicios.

Como un acordeón

Moverse cual acordeón, tener mayor exposición o menos exposición a un acontecimiento en función del riesgo monetario -y basta para ello con saber multiplicar y dividir, no vaya a creer que necesita incomprensibles algoritmos para gestionar eficazmente su dinero-, es lo que permite controlar los riesgos sin renunciar completamente a las oportunidades. Y cuando lo primero y lo segundo se definen oportunamente -y aquí el orden de los factores sí altera el producto-, es cuando se opera. Así, esta semana alcanzaron los índices zona de soportes, niveles de demanda potencial que puede ver en los gráficos que le adjunto y que son exactamente los mismos que me hacían comentarle la semana pasada que mientras no se rompieran soportes la tendencia es alcista y no resulta necesario empezar a reconsiderar las cosas. Al menos no en serio. Mientras esto sea así, para seguir disfrutando de la música basta con usar un acordeón, haciéndose innecesario cambiar de instrumento.

Sobre los soportes, hemos podido ir reafirmando las zonas clave e ir ampliando de nuevo el riesgo por constatarse ya explícitamente que funcionaban unas líneas de defensa que ahora ya son completamente claras en para hacer trading en tendencia. Y eso es lo que hacemos dentro de la supuesta “C de Barack” aunque no dependa ésta de ello, dado que como ya le he contado muchas veces los escenarios de medio/largo plazo tienen demasiado rango para que se los pueda trabajar controlando los riesgos.

Me dirá usted que es un virtuoso del piano, y el otro que puede hacerme levitar tocando la gamba o el violín, instrumentos que utilizan los gurús para conmover al mundo. Pues me parece estupendo…, pero no compro la idea mi querido lector, pues hay mucha menos ciencia en esto del mercado de lo que la hay en eso que llamamos música y pasa por ser un arte.

Tras otra semana, lo único que sé es que seguimos manteniendo las trincheras a salvo y que ahora más que nunca queda claro donde están. Corra en el caso de que las penetren los malos.

Warren Buffett devuelve la esperanza al mercado

4 Noviembre, 2009 por Carlos Doblado

Tres elementos han sido eminentemente útiles en los últimos tiempos para cronometrar el comportamiento de los mercados de renta variables en los últimos tiempos: las resistencias crecientes, las divergencias entre el Dow Jones Industrial y el Dow Jones Transportes, y las velas desplegadas en esas resistencias. De los dos primeros les voy a hablar en el curso presencial que este fin de semana desarrollaré en un ambiente bastante íntimo como me parece lógico en estos casos, en el madrileño Tryp de Atocha, y del tercero se ocupará online durante varias semanas Joan Cabrero gracias al arranque de la Escuela de Inversión que acaban de lanzar eleconomista.es y Bolságora. Anímese, no se va a arrepentir si le gusta la filosofía Bolságora, y aún quedan unas pocas plazas.

La jornada de ayer volvió a poner sobre la mesa la importancia de correlaciones y velas. En pleno soporte crítico para el Dow Jones Transportes, y con algunos índices como el S&P 500 por encima de sus primeras referencias, otras justo en ellas como el Nasdaq, y otras ligeramente por debajo como en el caso del Cac40, llegó el contraataque alcista con el despliegue de velas que van a ser clave en las próximas jornadas gracias a la operación corporación corporativa que ponía sobre la mesa el Berckshire Hathaway de la mano de Warren Buffet.

Tras las velas desplegadas por algunos índices, se hace del todo necesario un contraataque comprador sin que se produzcan nuevos mínimos si la tendencia quiere mantenerse completamente intacta en las principales referencias la tendencia alcista nacida en marzo de este año.

Las velas son en este momento esenciales para cualquier plan de trading en tendencia si aún se confía en ella. Las correlaciones entre los índices Industrial y Transportes seguirán siendo, como siempre, muy relevantes a la hora de dar validez a los movimientos direccionales, por ello una recaída que permita dejar mínimos y máximos decrecientes en Dow Jones Industrial y Transportes en gráfico diario -lo que no hemos tenido por el momento y para lo que hace falta un rebote de cierta intensidad en el más corto plazo-, con perforación de la zona de mínimos de esta semana en el segundo para confirmación de un patrón de cabeza y hombros en su gran resistencia de medio/largo plazo como son los 4.000/4.050 puntos, dejaría a la tendencia alcista del mercado iniciada en marzo seriamente tocada si no hundida. El volumen puede ser el único elemento que permita diferenciar un alza más en tendencia del rebote del gato muerto.

Ante la segunda prueba de fuego

1 Noviembre, 2009 por Carlos Doblado

Lo sucedido es lo esperado. Un alza en 5 subondas como pide lo que he llamado “C Barack” debe tener dos procesos correctivos. La semana confirmó que, como poco, estamos en ello…

La idea de un suelo a largo plazo definido a principios de 2009 es lo que he llamado “C de Barack”. Las subondas C, según la teoría de onda de Elliott -herramienta del arsenal técnico que sigo teniendo en alta estima pero que es menos importante para mi modo de ver los mercados de lo que lo fue cuando era jovencito además de impetuoso- suponen una oportunidad de compra porque señalan suelos de mercado. Por ello desde finales de 2008 estuve comentándole que 2009 ofrecería en algún momento grandes oportunidades.

¿Son lógicas las actuales caídas dentro del escenario “C de Barack”? Desde luego, y otras muchísimo más grandes también, pues la “C de Barack” podría ser, por ejemplo, parte de una corrección lateral de muy largo plazo aún en desarrollo. En tal caso cabría desde una vuelta a máximos históricos para recaer de nuevo estrepitosamente, hasta movimientos de varios años, zigzagueantes, en tierra de nadie para seguir con la purga de una economía que probablemente tiene aún muchos desafíos que corregir como para pensar en una salida alcista a largo plazo. Ese sería el escenario más alcista que cabría dentro de la idea de la “C de Barack”: una salida del pozo en forma de súper vuelta en “V”.

¿Y eso es todo? Pues sí, eso es todo, eso es todo lo que podía aportarnos la “C” de Barack, un sesgo de trading y algunas ideas a mantener en la cabeza a la hora de operar en los próximos años porque lo único que la “C de Barack” no contempla es un mercado bajista al estilo 1929. Y no es que esas cosas no puedan repetirse -guárdeme Dios de decir esas siendo el lema de Bolságora pensar siempre en lo impensable-, sino que no encajan con lo que pensamos de la renta variable a largo plazo.

La “C de Barack” no es algo operativo, y por ello nosotros hacemos constantemente ajustes del riesgo durante el camino aunque seguramente sería más rentable a largo plazo sentarse sobre la “C de Barack” y dejarla hacer su trabajo. Sí, ¿Pero a costa de qué riesgo si no existiera finalmente tal “C de Barack”? ¿Quiero asumir ese tipo de riesgos?

Me sorprende la gente que se queja en estos tiempos de Warren Buffett, pero me ha sorprendido siempre la mayoría de los que le apoyan porque no han meditado lo que pide de nosotros una metodología como la suya, que no altera su visión por las poco probables pero siempre recurrentes caídas del 50 por ciento. Él las considera parte del método.

¿Puede usted ver como pierde el 50 por ciento de su capital sin inmutarse? Si la respuesta es afirmativa, entonces usted puede seguir la metodología de Buffett; pero si no lo es…, ¿De qué se queja ahora? Uno debe saber dónde va a meterse antes de cruzar la puerta.

Así, puesto que sé que la “C de Barack, como escenario analítico de largo plazo, permite movimientos del 50 por cien sin invalidarse, podré considerarla una herramienta, algo que me ofrece sesgo de mercado, pero nunca la base de mi método porque no puedo asumir el riesgo de una visión a largo plazo. Ni de ésta, ni de ninguna, porque el largo plazo se dirime en esos térnimos. Por ello, hay que saber en lo que andamos cuando queremos trabajar escenarios analíticos. Hay que hacerlos transitables.

Hasta aquí, corrección

Entendiendo que por diferentes motivos -que le he contado en semanas anteriores- era probable una nueva corrección bajista sin que la tendencia haya virado su signo, le he recomendado decrementos de exposición y hacer coberturas para tolerar mejor el zigzagueo del mercado, la necesidad de corregir tras encontrar techo en resistencias crecientes. Ya lo hice en junio, de la mano de una figura que espero recuerde: Hamlet Inversor. Hamlet no intenta ganar lo máximo posible, sino el máximo que puede tolerar en función del riesgo que está dispuesto a asumir y de la energía y desgaste psicológico que tendrá que emplear para enfrentarse al camino.

Asumiendo lo más probable, lo que está sucediendo no debería tenernos confusos técnicamente. Está siendo más duro de lo esperado para los que tenemos buena parte de nuestra exposición en valores de segunda fila, que caen mientras los grandes índices están en lateral, anulando buena parte del efecto logrado por las ventas de parte de la cartera y la cobertura de otra.

A mi juicio, estamos en una segunda fase correctiva, alterna a la de junio-julio, en la que la caída actual debería ser una “c” dentro de un movimiento lateral de corto plazo para que se alejen las resistencias crecientes. Sólo en caso de pérdida de soportes habrá que empezar a reconsiderar las cosas. Por encima de los soportes clave, seguimos en una tendencia alcista.

La realidad más allá de los grandes índices

29 Octubre, 2009 por Carlos Doblado

Hay quien parece no darse cuenta de que hemos entrado en una seria fase correctiva en la renta variable sólo porque resisten unos -y más bien pocos- valores de los grandes índices que permiten que la sensación sea mucho mejor de la que es. La verdad es que el golpe recibido por la renta variable es serio; y que se produce en referencias de medio/largo plazo de las que hemos hablado sobradamente en nuestros análisis diarios desde Ecotrader.

Como puede verse en el adjunto, con el Ibex 35 -que perdió ayer su primer soporte importante sólo cuatro jornadas después de estar a las puertas de los 12.000 puntos por última vez- a poco más de un 4% de los máximos anuales, el Ibex de pequeñas empresas se encuentra ya a más de un 13 por ciento de los máximos de septiembre tras haber roto no sólo lo que se correspondería con el 11.220 que es el gran soporte del Ibex 35, sino incluso el nivel de soporte análogo al que presenta en los 11.900 puntos.

Así, y no puede decirse que no se ha ido viendo venir en forma de divergencias, faltas de confirmación, velas potencialmente bajistas, debilidad de volumen y ciertos recuentos de onda de Elliott -algo a lo que suelo darle las necesarias vueltas desde mis tribunas de fin de semana que puede leer los lunes en este blog-, el mercado se ha debilitado claramente con la pérdida de los 11.550 puntos. Las dificultades se han abierto, y ahora se trata de rezar para que no caigan los 11.220 puntos del Ibex 35 y los 3.655 puntos del Dow Jones Transportes, porque ello es lo que podría abrir la caja de Pandora, obligándonos a considerar la posibilidad de un escenario que pudiera derivar, inesperadamente, en una vuelta a la tendencia bajista que naciera en 2007/2008.

No es mi escenario, muchas veces le he hablado de eso que llamo la “C de Barack” -la idea de que en marzo de 2008 hemos visto un suelo en tendencia a largo plazo-, pero tengo muy claro que yo nunca opero en bolsa según mis escenarios de fondo porque éstos no permiten un control de los riesgos. Tener un escenario y no considerar alternativas es no haber entendido lo lejos que estamos del conocimiento como tal cuando hablamos de hechos sociales como los mercados financieros. Circunstancias que para un especulador que pretenda tener éxito supone una dificultad a largo plazo que difícilmente no le traerá funestas consecuencias.

El control de los riesgos pasa por estar más cerca de los precios de lo que lo que permiten las tendencias de medio y largo plazo, que permiten el desarrollo de correcciones del 50 por ciento o más de las mismas sin que uno pueda estar convencido de que las mismas han llegado a variar realmente. La única forma de vivir en este entorno de incertidumbre es ajustar los niveles de riesgo. Por ello en Bolságora hemos pasado en nuestras carteras de retorno absoluto desde el 70 por ciento al 20/30 en las últimas semanas.

Aclaremos algunas cosas

28 Octubre, 2009 por Carlos Doblado

La gente a veces me sorprende. La semana pasada, alguien en el último Encuentro Digital que tuve con los lectores de esta casa me acusaba de presumir de tener carteras con rentabilidades en torno al 35% en 2009, porque suponía él que ofreciendo un simple dato yo sacaba pecho cuando, según el lector, eso lo habían más que conseguido la mayoría de los fondos de inversión. Le comentaba yo que quizá conocía pocos fondos o en otro caso tenía problema personal con Bolságora arraigado en el inconsciente, circunstancia que le llevaba a estresarse ante nuestros éxitos o a querer mirar sólo unos pocos fondos para la siempre odiosa comparación. Lamentablemente, haberlos haylos. Y digo lamentablemente porque una persona equilibrada emocionalmente a la que no le gustamos debería ignorarnos y punto. Tan sencillo como no leernos nunca más…

Y es que con un Ibex Top Dividendo y un S&P 500 un 17% arriba en este momento de 2009, o un Eurostoxx 50 un 15%, cuesta pensar que una mayoría de los fondos presenten mejores números que nosotros, que a fecha de ayer al cierre teníamos carteras entre el 30 y el 33%. Puro sentido común, el menos común de los sentidos. Seguro que ha habido fondos que nos han batido, pero de momento nosotros le sacamos a los principales índices claramente más de diez puntos en el año con la peor de nuestras carteras. Y si nos vamos a nuestro track record, como puede ver cualquier persona que consulte nuestra sección sobre la metodología Bolságora en Ecotrader (http://www.eleconomista.es/escuela-de-inversion/noticias/1297201/06/09/Es-posible-arriesgar-menos-y-ganar-mas.html), la diferencia es tan obvia que resulta molesto tener que hablar de ello. Vergüenza ajena. Y pese a ello viene un lector, te llama chulito, y se queda tan pancho… Aquí semos asín.

Nos dicen estos días que deberíamos haber vendido Tomtom, o NH Hoteles, o Sacyr… Después de visto, todos listos, que dice siempre Joan Cabrero. Cuando tengamos la bolsa de cristal, no se preocupe que obraremos en consecuencia. Pero mientas todo lo que sepamos hacer -no sabiendo como no sabemos lo que hará el mercado- es aplicar una metodología que es por encima de todo un método para controlar riesgos.

Damos llaves, no abrimos puertas

La gente tiene que saber que nosotros diseñamos estrategias para confeccionar carteras, donde lo que predomina no es el ánimo de prever dónde van los mercados sino de controlar el riesgo. Lo más importante es cómo administrar el capital con el riesgo bajo control. Y si queremos tener carteras al 30% de exposición renta variable, no vamos a cerrar estrategias brutalmente ganadoras sino que arriesgaremos parte del beneficio porque gestionamos en tendencia y al 30% podemos permitírnoslo. Claro que si usted tiene una cartera al 100 por cien de exposición renta variable en NH y Jazztel, debería ser consciente de que lo que pretende lograr Bolságora y lo que va a lograr usted son cosas extraordinariamente distintas para lo bueno y para lo malo. Puede ganar mucho más, qué duda cabe, pero sólo porque arriesga mucho más. ¿Es un riesgo que ha meditado y puede asumir? Resulta fascinante ver la cara de la gente cuando le haces esta pregunta… La mayoría ni siquiera se lo ha cuestionado, simplemente ha hecho lo que leyó navegando por Ecotrader.

¡Pero toda estrategia debería tiene un contexto! ¡Una estrategia no es algo que navega por el ciberespecio sino un ser vivo!

Querer utilizar Bolságora sin entender qué hace Bolságora con sus estrategias, es no entender la lógica que existe detrás de nuestro modo de operar. Nunca vamos a dejar a un trade perdedor que se nos venga abajo literalmente (lo pudo comprobar hoy con el cierre de Ercros, donde estábamos al 25 por ciento -lo que nos deja una pérdida más que aceptable en una cartera bien diversificada si se ha hecho la gestión monetaria indicada pese a la aparentemente abultado de la pérdida que tuvimos que tomar-), pero sí podemos ver cómo un beneficio se nos reduce muchísimo sin hacer nada en el caso de que la tendencia de medio plazo nos permita soportar una sólida corrección porque especulamos a medio plazo considerando que las estrategias publicadas tienen que servirnos para confeccionar carteras que tienen una vocación de inversión en tendencia. Con todo lo que ello significa en términos de control de riesgos.

Unas carteras a las que no vale el Ibex 35 como referencia porque éste es un índice que no habla del mercado español como tal, sino de Telefónica, Iberdrola, el BBVA y el Santander; y una pizca del resto. Por eso, cada vez más, el Ibex 35 es un mal indicador a la hora de medir el esfuerzo de un gestor/asesor; por lo que y se impone más y más utilizar, como poco, el Eurostoxx 50; cuando no abandonar directamente la idea de confeccionar carteras en base a ideas de inversión sobre un mercado como el español. ¿Puede uno vivir tranquilo sólo porque el Dow Jones Industrial ha caído menos de un 3% con la soberana paliza que están recibiendo algunos títulos? ¿Es posible controlar los riesgos? Controlarlos sí, hasta cierto punto, pero evitarlos no.

Controlar el riesgo requiere, primero, saber a dónde pretendes llegar, qué tipo de cartera quieres en cada momento en función de las inercias que están influyendo las diferentes clases de tendencias que existen en el mercado para tu estilo de trading. Y luego obrar en consecuencia; lo que en mercados que se mueven tanto en tan poco tiempo, exige una gestión activa sí o sí. Y el que no quiere moverse, porque no tiene tiempo o porque no cree en ello, o lo deja en manos de profesionales o invierte al estilo Buffett -¿Está convencido de que Buffett controla los riesgos? Porque nosotros no lo tenemos tan claro…-, o en última instancia se olvida del mercado.

Las carteras de retorno absoluto de Bolságora, en un caso extremo –tendencia bajista declarada-, pueden tener una posición bajista del 20%. O sea, del 20/30 actual que tenemos gracias a coberturas y reducción de cartera vía títulos, podríamos llegar a un límite del -20%. Eso es así porque no queremos correr con otro tipo de riesgos, no queremos ver un mercado subiendo con nuestras carteras sufriendo graves pérdidas como podría tener una cartera que pueda estar en un 100% en posición bajista, por ejemplo. Por ello, cuando alguien nos pide cortos a mansalva como hoy leía en el blog, no sabe exactamente lo que nos está pidiendo. No nos dedicamos a eso, no corremos esos riesgos.
Nosotros no escribimos para traders de corto plazo – para los que tenemos servicios concretos de suscripción- sino que cuando escribimos lo hacemos para los que especulan en tendencia. Y hoy las tendencias tienen tal rango –derivado de la violencia de la caída previa y del desenfreno de la recuperación posterior- que se puede pasar del cielo al infierno en poco tiempo. Por ello, si quiere sacarle el rendimiento máximo a lo que hace Bolságora debe conocer nuestras carteras y nuestros niveles de exposición, y eso implica contratar servicios de suscripción que van más allá de lo que puede leer en Ecotrader.

De otro modo, podemos ser una ayudita, pero hay que saber caminar solo para pretender que con lo que se lee en Ecotrader baste para hacer un muy buen trabajo a largo plazo. Sé que muchos se molestan cuando les escribo cosas como que Bolságora no es una ONG, aunque en un sitio web financiero, la cumbre del capitalismo, encontrarte con algo así resulta ridículo. Recuérdelo siempre, salvo que todo se haga exactamente al estilo Bolságora, nosotros podemos darle llaves pero no podemos abrir por usted las puertas. Pedir resultados parecidos haciéndolo distinto, no tiene mucho sentido…

Resistencias y falta de confirmación

26 Octubre, 2009 por Carlos Doblado

Nuevo intento fallido de los índices europeos en general y del Ibex 35 en particular pese a los resultados. El Dow Jones Transportes pasa de la no confirmación a la divergencia bajista.

Nueva semana de quiero y no puedo para la renta variable, que tuvo todo tipo de alicientes corporativas para venirse arriba y romper resistencias pese a fracasar en el intento. Y eso esconde un elemento de inquietud que sólo alguien que no quiere ver pasará por algo: el mercado no está aprovechando los catalizadores positivos que recibe en los últimos días de la mano de los esperadísimos resultados trimestrales.

Así, si la semana pasada no hubo respuesta positiva, al menos en Europa, a las sorprendentes cifras de Goldman, IBM, JP Morgan-Chase e Intel, por destacar los mayores ejemplos; esta semana fue generalizada la sensación de que algo extraño sucede cuando el mercado no avanza pese a lo que nos han contado pesos pesados como Yahoo, Apple, Microsoft, Wells & Fargo, Morgan Stanley o Amazon.

Al cierre semanal, tuvimos una generalizada sensación de impotencia en zona de resistencias muy relevantes, en un proceso de clara falta de confirmación del último tramo alcista del Dow Jones Industrial por parte del Dow Jones Transportes -circunstancia que desde el pasado miércoles ha pasado ya a ser abiertamente una divergencia-, lo que en las anteriores ocasiones en que lo hemos visto durante 2009 ha derivado en corrección generalizada como puede verse en el gráfico central a la izquierda.

La situación, técnicamente, no ha variado esta semana, y lo cierto es que si bien el tiempo juega en favor de los alcistas porque decrementa la sobrecompra, los procesos laterales en zona de fuerte resistencia de medio/largo plazo como los que presenta el Ibex 35 en las inmediaciones de los 12.000 puntos, y el Dow Jones Transportes ligeramente por encima de los 4.000, son susceptibles de ser distribuciones a posteriori más dañinas de lo que parece a priori por la posición que ocupan en la psicología de la masa las citadas zonas. Una distribución en zona crítica es siempre potencialmente más dañina.

El tiempo juega en favor de los toros -alcistas-, como lo hace también la tendencia alcista vigente y la situación a nivel de correlaciones intramercado. Siguen sin mostrar convicciones alcistas renovadas los mercados de bonos, y se mantienen el buen tono del euro/dólar y los retrocesos del yen en relación con el euro y la libra; siendo la cuestión de la paridad con la divisa norteamericana, en pleno debate frente a la zona técnica y psicológica de los 1,50, la circunstancia más alentadora para los alcistas en renta variable a día de hoy.

Pero juegan en contra el sentimiento, y la muy comentada presencia de fuertes resistencias crecientes, así como la citada divergencia Industrial-Transportes, que en realidad puede asimilarse con la que presenta el propio Nasdaq, incapaz también de batir máximos de forma clara y sostenible aunque ha sido el gran motor del alza y el que -lógicamente- está concentrando la mayoría de las principales sorpresas positivas en lo que llevamos de tercera campaña de resultados trimestrales.

Recuentos de onda adversos

Juega por supuesto en contra también la historia, pues la velocidad de recuperación del mercado norteamericano es ya solamente comparable a los procesos de reconstrucción alcista que se produjeron en la década de 1930. Es bien cierto, sin embargo, que la caída de 2008 tiene también muy pocos precedentes en velocidad de desarrollo, y que la reacción a la acción podría justificarlo.

Y resulta adverso también al mercado, a corto plazo, el mejor recuento de onda de Elliott. Por alternancia de ondas, considerando que estamos en un proceso impulsivo que debería tener 5 grandes subondas aún en desarrollo, el proceso correctivo de corto plazo debería ser una subonda 4. Y como la teoría de onda defiende el principio de alternancia como una pauta de comportamiento que suele cumplirse, dado que el proceso correctivo de la subonda 2 fue en general decreciente -de tipo zigzag por usa la terminología de onda-, lo más probable es que ahora estemos ante algún tipo de proceso lateral de corto plazo -conocido como plana- que precisaría de una recaída en posición de subonda “c” -al estilo “C” de Barack” pero en un gráfico a unas pocas semanas en lugar de a unos cuantos años-. Este movimiento, que se empezaría a confirmar en caso de pérdidas de niveles de soporte como los 11.550 del Ibex 35, los 2.880 del Eurostoxx 50 o los 9.900 del Dow Industrial -hay que recordar que el Transportes ya ha perdido su nivel análogo- podría consumir algunas semanas y provocar descensos del 5-10 por ciento sin alterar la tendencia.

El mensaje de la teoría Dow

24 Octubre, 2009 por Carlos Doblado

La vieja teoría del padre de los analistas técnicos occidentales, Charles W. Dow, se resume en lo siguiente: no te fíes mientras el Transportes no confirme al Industrial, y viceversa. Lo cual no quiere decir nada más, ni que vendas, ni que dejes de comprar, simplemente que no te fíes. El mercado es en estos momentos alcista aunque no tengamos confirmación de nuevo tramo al alza por parte del Dow Jones Transportes, pero no tiene toda la salud que es necesaria para moverse al alza sosteniblemente mientras no se produzca esa confirmación en términos de teoría Dow.

Tras el giro del jueves sobre primer soporte del Industrial el mercado intentó recuperar a un Transportes que pareció muy tocado tras la jornada de reversal del miércoles –inducida la publicación del libro beige de la Fed- por romper un primer soporte tras fracasar dos veces en la zona de los 4.040 puntos que es, además, de gran resistencia a medio plazo como sabrá perfectamente si lee nuestro análisis diario de Wall Street en Ecotrader. Esa es la cuestión que hace más peligrosa la actual falta de confirmación entre índices a diferencia de otras de este 2009, como la que ya vimos por ejemplo a finales de agosto y que se resolvió con una simple corrección.

La corrección que la divergencia podría estar insinuando ahora se confirmaría si el Dow Jones Industrial cierra bajo el soporte que ayer se rubricó sobre la resistencia previa, en los 9.900 puntos. Saber donde nos llevará la corrección es imposible a priori y no es algo que permita exponer la teoría de Dow. Para esas cosas hay que recurrir a las tendencias, en las que hay que decir que los mínimos crecientes que las sustentan están considerablemente abajo en este momento.