Bolsa tocada, Iberia sumergida

7 Febrero, 2010 por Carlos Doblado

Violenta caída que me cuesta encajar con mi escenario analítico, donde mi amada e indolente Iberia se llevó la peor de las suertes. Es la justa venganza del mercado a nuestra prepotencia.

Siempre me ha molestado esta tendencia tan humana a la que no escapamos, lógicamente, los analistas y gestores; y que consiste en buscar una explicación a los hechos consumados, en encontrar esa circunstancia que si hubiéramos conocido a priori nos hubiera permitido hacerlo mejor; y que conocida a posteriori no nos sirve de nada salvo para llorarle al que tenemos en frente. Astutos, tratamos de convencer al mundo de que nada podía hacerse.

Pues no es cierto. Siempre pudo hacerse mejor. Las viejas de mi cabeza desaparecieron demasiado pronto a la luz de los acontecimientos; y todos los que hemos recomprado posiciones considerando los 11.000 como una buena zona de soporte que hacía los riesgos asumibles hemos sido puestos en nuestro sitio por el mercado. Y me da igual que la cosa se haya producido en vertical. Siempre tienes que contar con esa posibilidad. Sin excusas.

No voy a perder el tiempo en explicarle lo que ya sabe, no voy responsabilizar de mis pérdidas semanales a un Gobierno que se ha gastado lo que no tiene para no aceptar que esta es una crisis estructural, que ha dormido las conciencias engrasándolas y nunca tomó decisiones económicas en los buenos tiempos. Los políticos nada saben de control de riesgos. Profesionales del voto, hacen y dicen lo que quiere escuchar la mayoría. Formulan preguntas con semilla de respuesta, y todos conocemos sus respuestas de memoria. Y ahora que padecemos de insomnio, quisiéramos morir de siesta.

Pues no. Es la hora de seguir trabajando. Más duro, mejor. Perder, cortar la exposición, bajar la marcha, reducir el riesgo, evitar que se nos caiga la cartera a cachos está en nuestras manos aunque nada hagan los que tienen que evitar que la economía se desangre. Y eso es lo que el mercado ha pedido con la pérdida de importantes soportes. Y el que no ha operado esta semana es porque no ha aprendido nada del pasado. Uno puede perder y estar orgulloso, del mismo modo que puede disfrutar unos días de una sillita en el G-20 y estar cavando su propia zanja.

Claro deterioro

Yo solito he decidido retomar parte de mis posiciones asumiendo ciertos riesgos durante la semana, y yo solito me las he ingeniado para que me partan la cara pero no la espina dorsal. Como siempre. Y la única solución pasa por cubrir carteras o cerrar posiciones asumiendo pérdidas o beneficios para aumentar la liquidez en cartera y disminuir el riesgo.

La situación correctiva en posición de subonda 4 aún puede ser un escenario analítico, pero es complicado mantener la idea intacta con una caída de fuerte volumen y pérdida de soportes clave como los 11.000 puntos del Ibex 35, los 2.700 puntos del Eurostoxx 50 y los 10.000 puntos del Dow Jones Industrial o los 1.070 del Standard & Poor´s 500, que como puede verse en el gráfico superior derecho, supone la confirmación de un patrón de cabeza y hombros -hch- que se suma a la pauta bajista confirma con la pérdida de los 1.115 del índice en relación con un posible cambio en la tendencia. Si los 1.115 nos hablaban de una corrección, la pérdida de los 1.070 nos habla de la posibilidad de algo claramente más severo; aunque queda pendiente una confirmación del Dow Jones Industrial.

No tengo respuestas para la pregunta que se hace. Pero sinceramente pienso que no vamos a ver repetida la situación de casi colapso financiero de 2008. No pienso así porque sigo creyendo en mi escenario “C de Barack” está vigente, en un suelo a largo plazo en los mínimos de 2009. Pero como siempre le he dicho, eso no sirve más que como sesgo, como anclaje operativo a la hora de definir niveles de exposición y la dirección en tendencia en que uno quiere trabajar. Sinceramente, estoy convencido de que las bolsas no volverán a aquellos niveles, pero eso no significa que no haga nada para protegerme del deterioro que pueda darse, probablemente menor, ni que deje de pensar en lo impensable.

Espero que haya hecho uso del acordeón y reducido la exposición, porque es lo que marca el guión.
No era cuestión de rajarse sobre zonas de soporte mientras el escenario de trading pudiera defenderse como ha podido defenderse hasta la pérdida de soportes clave que se ha visto esta semana. Las velas mensuales de vuelta bajista que vimos en enero sugerían la posibilidad de un descanso, pero con lo que se ha visto estos días me temo que nos hablan de un techo relevante para las tendencias de trading. Reducir la exposición esta semana ha sido necesario, y aprovechar eventuales rebotes para hacerlo en próximos días diría que está más que justificado.

Cuando las cosas van más allá de lo esperado

5 Febrero, 2010 por Carlos Doblado

Terrible jornada para la renta variable española, que se desplomó literalmente junto a otras plazas como Portugal; ambas asediadas por la presión del mercado sobre su credibilidad financiera. La pérdida de soporte decreciente es, teóricamente, una señal de venta en tendencia principal. En tal escenario no cabe otra cosa que reaccionar y asumir los stops de trading. Proteger el capital es la prima cosa que debe hacer quien gestiona su dinero en tendencia con vocación de medio/largo plazo.

La situación del mercado no confirma la ruptura en tendencia que estarían experimentando nuestros índices, pero eso no justificaría en caso alguno no reaccionar.

Si bien hace semanas se abrió la puerta de la corrección -ya le he contado muchas veces que ésta y el giro en tendencia nunca se pueden diferenciar a priori sino que es la propia acción del mercado la que va diciéndonos donde estábamos y a dónde nos dirigimos-, debo reconocer que yo no esperaba lo de ayer, y que va a resultar sorprendente para mí el que finalmente debamos dar por rota la tendencia alcista que ha mantenido el mercado para trading en tendencia desde marzo de 2009.

La pérdida de los 11.900 puntos del Ibex 35 o la de los 1.115 del Standard & Poor´s 500 abrió la caja de Pandora. Yo no esperaba semejante vendaval; y menos a una velocidad que ha llevado al Ibex 35 a romper el soporte clave de medio plazo, situado en los 11.000 puntos por ser ligeramente decreciente. Ayer cayó, en España y también en Portugal; pues de momento lo que estamos viendo es una cuestión de redistribución del riesgo país.

¿Dónde está la clave técnica?

Pues donde siempre mi querido lector: en Wall Street. Y al otro lado del Atlántico aprietan y muy duro aunque de momento no se pueda afirmar categóricamente que ahogan. Resulta sin embargo innegable que hay ciertas cosas que vienen oliendo mal y que pueden ponerse peor si no aguatan los soportes. Y algunos ya han caído a falta de una confirmación en cierre semanal.

Todo ello obliga a una reducción de la exposición al lado largo de la tendencia, y sin esperar a un rebote para tomar las primeras decisiones. Lo primero, siempre, es procurar que los acontecimientos no puedan nunca hundir la nave.

Ay Jalisco, no te rajes…

31 Enero, 2010 por Carlos Doblado

Más pérdidas para la renta variable, especialmente intensas en el mercado español una vez más, que van acercando a los índices a donde pueden ofrecer oportunidades

Estaba finalizando esta semana los textos para el curso on-line de iniciación a la bolsa que hemos preparado en Bolságora para la Escuela de inversión on-line de elEconomista.es, y me decía a mí mismo que de esto realmente no se sabe nunca porque nunca uno puede tener control de sí mismo por completo. Como en todas las circunstancias de la vida en las que hay un mínimo de trascendencia, estamos situados en frente de algo que es un arte.

Fernando Savater, en “El valor de elegir”, define arte como la destreza en un determinado ámbito práctico, cuyos principios básicos pueden aprenderse -y por tanto enseñarse-, mientras sus más elevados niveles de excelencia carecen de reglas precisas. Arte es aquella habilidad que, aprendida, aún no se domina del todo y admite grados muy diversos en el acierto con que se desempeña. Por tanto, advierte el pensador vasco, cualquier arte consiste en discernir entre las diferentes formas de actuar.

Así, la actitud, va a tener un papel fundamental en el éxito o fracaso en cualquier actividad que podamos considerar un arte. Y para tener la actitud adecuada parece necesario tener la cabeza fría amén del corazón caliente. Tener la cabeza fría cuando especulamos/invertimos técnicamente nos pide que analicemos los hechos comparándolos con lo que esperábamos a priori.

¿Qué estábamos esperando?

He venido comentándole en los últimos tiempos que el exceso de optimismo complicaba el desarrollo de una quinta subonda desde los mínimos de marzo. La pédida de soportes me condenaba a bailar eso que he llamado el `reaguetton´ de las siete viejas, un movimiento bajista que entiendo parte del proceso consolidativo iniciado en los meses de septiembre/octubre para el mercado español y la eurozona; dentro de una tendencia alcista mayor.

La caída resultaba más o menos necesaria para despejar el camino de las incertidumbres técnicas que habían acompañado al último intento de ruptura alcista. Y muchas veces, cuestión de las leyes del sentimiento contrario, para despejar el camino por técnico tiene que complicarse con incertidumbres más mundanas; por llamarlas de algún modo.

El exceso de optimismo sólo se soluciona con una corrección y un buen número de acontecimientos que hagan que aquellos que eran irreductiblemente alcistas en la cresta de la ola, ya no lo tengan tan claro en zona de soportes. Así, la fuerte corrección de la semana pasada supuso una de las contracciones más significativas de las últimas dos décadas en el porcentaje de alcistas según la encuesta de Investors Intelligence; lo que unido al repunte de los bajistas la llevó hasta niveles de mínimos de noviembre, nivel previo al último rally alcista del mercado. Zona de soporte.

Por su parte, la encuesta de la American Association of Individual Investors mostró como el convencimiento de los alcistas cayó hasta el nivel más bajo registrado por ésta desde principios de noviembre. Como en el caso de la encuesta de Investors Intelligence, la mayor parte de los disidentes pasó al bando neutral, el que espera corrección pero sigue considerando que el alza de fondo se mantiene. Lo que un servidor a priori.

Este grupo de inversores mantiene niveles anormalmente altos desde hace meses, y me cuesta pensar en que vayamos a ver un auténtico mercado bajista sin que haya una parte de ellos que caiga también en el contagio general. Somos como moscas a la miel.

Sería perfecto que los datos que se harán públicos durante la próxima semana remen en la misma dirección y supongan otra vuelta de tuerca. Eso y la verticalidad incontestable de los últimos descensos -circunstancia que favorece una rápida sobreventa en gráfico diario- podrían ser elementos que jugasen muy en favor de mi idea.

De ser así, y pese a los preocupantes patrones que sí pueden verse en algunos gigantes europeos -especialmente en nuestro Ibex 35-, la idea debería ser la de mantener la mente fría y no dejarnos turbar por las sensaciones de peligro que llegan desde los medios de comunicación y que transmite el color de las pantallas. Así hubo que hacerlo para armarse de valor y apostar operativamente por la “C de Barack” cuando muy pocos creían posible un giro al alza del mercado.

Si a priori la caída era algo a intentar capear, decrementando la exposición pero pensando en que aún es necesario otro gran movimiento alcista para que el mercado esté en condiciones de formar un gran techo, entonces esa es la idea sobre la que pienso que debemos seguir trabajando. Empieza a haber menos viejas en mi cabeza.

El baile del sentimiento adverso

24 Enero, 2010 por Carlos Doblado

El exceso de convicción, hay quien es plenamente consciente de ello, suele pasar factura. No advierte en ningún caso del final de las tendencias, pero sí de sus necesarias pausas.

Dicen que más sabe el diablo por viejo que por demonio, y un servidor, a sus 35 años, lleva más de 15 analizando tendencias. Gráficos, y gráficos, patrones y patrones, cientos de miles de patrones gráficos que al final componen en tu mente algo que te advierte de que las cosas están llegando demasiado lejos para esa amante infiel que es la tendencia. Muchas veces no puedes explicar del todo por qué.

El gran maestro de maestros, George Soros, afirma que uno de los mejores indicadores bursátiles que posee es su espalda. Cuando le duele, Soros redobla su esfuerzo natural por encontrar el punto fallido de sus ideas, el argumento de refutación. A mí me duele la cabeza, probablemente porque en las fases complicadas del mercado tiendo a apretar excesivamente los dientes. Lo que no sabes explicar, bien asentado en tu inconsciente, te advierte.

Asesorar inversores, gestionar dinero, consiste para algunos en la sistemática búsqueda del momento en que aceptar que algo ha cambiado, y saber responder en la medida en que te parece necesario para que un movimiento en contra no se te lleve un buen pico; circunstancia para la que, de corazón, debo decirle el análisis técnico, digan lo que digan sus ignorantes detractores, es realmente útil.

Claro que, analizar técnicamente no es exactamente lo que piensas cuando empiezas con ello. Afortunadamente para los que no somos eminencias, la cuestión tiene que ver más con la actitud que con la aptitud. Y digo afortunadamente porque de carecer de importancia el lado psicológico, ni usted me leería ni yo tendría una empresa de asesoramiento financiero.

Escenario alternativo

Como le he venido contándole últimamente, el ambiente hacía realmente complicado una continuidad de la tendencia. Lo que no la anula, por cierto. El exceso de predisposición alcista que tenían los inversores, circunstancia que podemos valorar analíticamente gracias a diferentes encuestas- abonaba un alto en el camino.

La semana pasada, con dos aspirinas y los oídos rotos por el `reaguetton´ que se estaban marcando en mi cabeza las siete viejas de las que le he hablado para hacer más gráficos mis pensamientos -como pasa con los demonios, todos tenemos viejas en la cabeza si existe en nosotros cierta predisposición a la supervivencia-, le hablé de la necesidad de aceptar un escenario alternativo que sugería una caída hacia los 11.000 puntos en el caso del Ibex 35.

Bien, pues ya estamos en el primer soporte horizontal, 11.200, pero muy lejos aún de las referencias análogas en el conjunto del mercado. De hecho, y para ello debo remitirme de nuevo a la teoría de onda, no parece descartable que algunos índices, especialmente el Ibex 35, tengan que profundizar más allá de los primeros soportes. Entiendo, sin embargo, que la hora de corregir el conjunto del rally alcista que mantiene la renta variable desde marzo de 2009, no ha llegado todavía.

La posibilidad de un menor crecimiento económico, derivado del freno que China parece desear, el que por fin Obama se haya decidido a poner orden en el patio bancario norteamericano tras la pérdida de Massachusetts, que algunos creían poltrona hereditaria, o que el mercado esté diciéndole “no” con sus reacciones a las previsiones de las empresas en cuanto a sus expectativas sobre beneficios futuros -no se puede reprochar nada a los resultados de momento-; son excusas que le vienen al mercado como anillo al dedo para bajar la presión en tendencia.

Mi escenario alternativo sigue siendo el mismo. Estamos dentro de un movimiento de consolidación iniciado el pasado setiembre que, por la naturaleza violenta de la recuperación, provoca necesariamente correcciones sensibles en muchos títulos sin que por ello podamos estar seguros de que lo bueno ha terminado. En mi opinión no es así, y sigo pensando que necesitamos al menos otra subonda alcista adicional antes de que el momento de mercado exija un alto en el camino proporcional al conjunto del alza iniciada en marzo.

Desconozco los designios del mercado, pero también dudo mucho que esta semana hayamos visto el final de la corrección en curso considerando que, finalmente, el mercado norteamericano se ha congraciado con los argumentos que por técnico pedían una corrección. La ruptura del patrón triangular no es sólo un hecho en el Ibex 35, que ya hemos visto como se las ha gastado tras ello, sino también en el Standard & Poor´s 500 tal y como puede verse en el tercero de los gráficos adjuntos. Si ha bajado exposición, ha obrado bien.

La “C” de Prechter contra la “C” de Barack

21 Enero, 2010 por Carlos Doblado

Nadie puede negar ni debería ignorar la importancia que ha tenido y tiene para el mundo de las previsiones técnicas -no confundir con las previsiones económicas- Robert Prechter Jr., hijo del gran reintroductor en 1.978 de la teoría de onda de Ralph Nelson Elliott, junto a J.A. Frost, Robert Prechter.

Como contaba Ainhoa Giménez en su artículo del 30 de junio de 2009, Prechter es uno de los analistas que ha sobrevivido honrosamente, incluso con gloria, durante el crash de 2008. Es también de los que advirtió en 2009 de un fuerte movimiento alcista por conclusión de un patrón de 5 subondas desde máximos históricos, y por tanto un ganador en el actual rally -aunque en los primeros días de marzo de 2009 afirmó que éste no llegaría hasta el 2010-. Un rally al que estableció un objetivo de 10.000 puntos y como paso previo a un gran cataclismo financiero. En sus palabras, la gran deflación. Para él el alza ha sido un bear market rally previo a un hundimiento de los mercados de valores como no se ha visto, al menos, desde la década de los ´30 del siglo pasado.

Prechter augura desde hace 15 años que veremos un Dow Jones Industrial entre los 400 y los 1.000 puntos. Y pese a lo que alguien pudiera pensar, Prechter no es un loco, simplemente proyecta escenarios posibles en base a la teoría de onda de Elliott. Hay que saber que Prechter pronosticó el movimiento bajista de 1.987, y que habló de éste como de un pullback dentro de un mercado alcista mayor. Anunció también el mercado bajista de 1.981-1.982 como una última caída antes de un gran mercado alcista que se alargaría unos 20 años. Han sido 30, pero la predicción no deja de tener su mérito.

Resulta más sospechoso que a Prechter le guste adornarse con la economía, y dar contenido más allá de lo técnico a sus predicciones (circunstancia que para mí tiene que ver con el complejo de inferioridad latente en casi todos los técnicos en relación con sus colegas fundamentalistas). Nadie puede discutirle sus aciertos ni su trayectoria, aunque a mí me parezca tan peligroso como audaz e infructuoso mezclar las churras del análisis técnico con las merinas del análisis fundamental. Curiosamente, y contra lo que pudiera parecer, Prechter no considera comparable la situación actual a la de 1.929, sino que actualmente relaciona los acontecimientos iniciados en 2000 con una crisis a la japonesa. Deflación.

En 1995, Robert Prechter Jr., publicó “At the crest of the tidal wave”. O los que es lo mismo en román paladino: “en el jodido techo de súper ciclo, caballeros”. Por unos 60 dólares más gastos de envío uno puede obtener un precioso manual de casi 500 páginas donde se describe el más grande maremoto jamás contado antes de que se produzca. La previsión era de un Dow Jones Industrial entre los 400 y los 1.000 puntos por haberse alcanzado el final de una quinta onda de súper ciclo. La quinta, de la quinta, de la quinta…

El 555 no es un número al que puedes enviar un sms para descargar la última bicicleta de Cristiano Ronaldo o el mejor regate de Messi, no, es algo así como el 666 bíblico, pero en versión técnica. El único problemilla que tiene Prechter consiste en que a finales de 1.995 el Dow Jones Industrial andaba algo por debajo los 5.000 puntos. Con estos precedentes, es lógico que nos cuestionemos hasta que punto -y tras 15 años defendiendo su escenario-, Prechter, analista mediático, está más o menos condicionado por su desafortunada previsión y por la necesidad de confirmarse a sí mismo su merecida fama.

Prechter debió aprender de los españoles. Cría fama, y échate a dormir dice el refrán; porque probablemente se habría ahorrado 15 años previendo el final de la historia posmoderna. Circunstancia que además de ingrata, tiene que resultar incómoda a 9.000 puntos del acierto en estos momentos y tras una caída de 4.000 desde los máximos históricos. Vamos, que el maremoto viene con algo de retraso, para que se quejen después ustedes cuando su avión no sale a la hora prevista.

La “C de BaraCk” contra la “C de PreChter”

Ayer leía el blog y un lector -gracias Apnerón-, nos colgó un gráfico que me encendió la bombilla. Merece la pena hablar de esto con un tema, pensé. Y es que en realidad Prechter y Bolságora piensan en cierto modo lo mismo aunque sea completamente diferente lo que esperan. Y no puede ser de otro modo, pues tal y como expliqué a finales de 2008 cuando enuncié mi idea de la “C de Barack”, las reglas de la teoría de onda obligan a que la caída iniciada en 2008 sea una subonda “C” dentro de una plana de gran súper ciclo. Claro, que su “C” se las trae.

A mí, a simple vista, me parece la “C” más rara del mundo, pero no seré yo quien diga que no es posible porque no se salta ninguna de las reglas del principio de onda de Elliott. Humildemente yo prefiero reconocer que no puedo decir nada más sobre mi pequeña “C de Barack” que lo que afirmé en su momento: que venía una gran mercado alcista y que el suelo a largo plazo también era una posibilidad razonable por técnico. No sé si el alza que hemos vivido es parte de una plana mayor que aún requerirá ligeros mínimos adicionales en una recaída que se produciría tras una vuelta a los máximos históricos, si es el final de la corrección iniciada en 2000 y la salida será en súper “V”, si tendremos un largo y penoso movimiento lateral entre los máximos históricos y el mínimo de la “C”, o si la mía es sólo parte de la “C de Prechter”. Ignoro cuál de estas posibilidades -todas señaladas a mano alzada en el gráfico- nos depara el futuro, pero desde luego no me inclino por esto último, no me inclino por ver al Dow Jones Industrial entre los 400 y los 1.000 puntos en una vuelta a la subonda cuatro (IV) de grado menor.

El Prisionero de la celda número 555

Pienso sinceramente que Prechter es rehén del éxito que tuvieron algunas de sus grandes previsiones del pasado. A la luz del recuento que adjunto es una posibilidad, al final se trata de recaer hacia el techo/suelo de la subondas cuatro de grado menor en un recuento de onda.

¿Pero es estrictamente necesario? No, no estamos hablando de una regla de la teoría de onda. De hecho y por tanto, el mercado puede irse mucho más abajo también. Como cabe pensar que su recuento es “casi” bueno y que el mercado no tiene porque moverse nuevamente a la baja porque lo que él llama V de (V), quinta de quinta, podría ser en realidad una tres de una tercera extendida dentro de una quinta (V); aunque es cierto que por teoría de onda y atendiendo a la alternancia no deberíamos haber visto una plana en tal caso. Pero que la alternancia sea frecuente no significa que sea obligatoria, lo que ni anula mi recuento alternativo, ni hace necesaria su visión incluso dando por bueno al completo todo el recuento precio. Pero es que además, el mismo recuento puede tener un desenlace menos grave técnicamente.

Cabe también que lo que él considera quinta de quinta, V de (V), sea en realidad una tercera de algo en que la brutal caída de 1929-1932 sea una dos (II) y no una (IV). En tal caso podemos tener una plana tipo “C de Barack” sin faltar a la alternancia. Y es que el problema de sus ideas, para mí, llega en esto: ¿Puede afirmar Prechter que la caída de 1.929-1.932 del Dow Jones Industrial fue una onda cuatro (IV) de súper ciclo?. La respuesta es sencilla: NO. No puede hacerlo porque el índice nació en la primera parte del siglo XX y, por tanto, desconocemos en que onda estamos en un grado de súper ciclo aunque uno quiera sacarse de la manga una correlación con un modelo inflacionario/deflacionario, con el comportamiento del oro desde que los españoles descubrieran América, o con los ciclos de la luna en el firmamento medidos desde la regencia de Ramsés II en el antiguo Egipto.

Por tanto, no pudiendo afirmarse que estamos en una quinta de quinta, y sin siquiera poder afirmarse que hemos visto una onda de súper ciclo completa desde 1.932, cuando un analista hace semejantes previsiones pierde de vista la noción de las cosas, su lugar en el mundo y el interés real de nuestro trabajo: orientar a la gente en los movimientos razonablemente previsibles del mercado.

Un acierto de Prechter en 1.995 podría haber valido entre un 77 y un 92 por ciento en función de que se hubiese alcanzado la parte alta de su objetivo o la baja. En una posición corta, y habiendo mantenido la posición, Prechter habría llegado a acumular pérdidas al borde del 200 por ciento su peor momento. Si no estamos en la quinta de la quinta, dentro de un par de décadas su previsión supondrá un movimiento en contra cercano al 1.000 por ciento. Y probablemente Prechter seguirá con ello si no tenemos una caída a la japonesa y un mercado cerca de los 1.000 puntos ¿Vale la pena en términos de riesgo/recompensa este tipo de análisis? En mi opinión no.

Pero lo más curioso de Prechter es que no compare lo que cree que va a suceder con lo acontecido en el mercado entre 1.929-1.932, sino con una crisis a la japonesa. Primero porque la quinta de la quinta debería ser peor que la cuarta de la quinta, y segundo porque una proyección 400-1000 supera en cualquiera de los casos a las pérdidas del ciclo 1.929-1.932. Aquello, que fue uno de los acontecimientos que acercaron al hombre al momento más crítico de su historia, la segunda guerra mundial, parece parecerle a Prechter algo superable en precio sin que llegue el Armagueddon incluso aunque piense que en realidad la cosa es, económicamente, menos grave. Y es que como le decía para empezar esta cuestión, resulta peligroso mezclar churros con merinas.

El `reggaeton´ de las siete viejas

17 Enero, 2010 por Carlos Doblado

Tremenda semana de ida y vuelta para la renta variable. El temor que le expresaba en mi tribuna de la semana pasada fue cuajando para convertirse en órdenes de venta…

Detesto el `reggaeton´. Esa música que ha convertido en gurú a la excitante Sabrina Salerno, última creación decadente de los entonces afamados Stock, Aitken & Watermande, allá por los años ´80. Sabrina y sus poderosas curvas, sólo comparables a las oscilaciones de un mercado volátil en el que trabajas apalancando tu inversión, dieron mucho que hablar en aquellos tiempos.

Entonces las hormonas no me permitían pensar ordenadamente, de modo que confesaré que yo también filpé con su “Boys”. Pero las curvas, con los años, me han ido pareciendo cada vez más y más peligrosas. Curiosamente, me dedico a algo que no puede sino tenerlas. Castigo de los dioses; justo, si tengo en cuenta lo que hubiera hecho yo entonces por Sabrina.

El `reggaeton´ me ha cogido mayor y con poco pelo; y eso ayuda en tanto en cuanto que creo poder afirmar que la objetividad es directamente proporcional a los años y a tu falta de recursos para concentrarte en actividades de alto contenido químico. Por tanto, voy a decirle que esta danza no es de mi gusto, y que además, tener que bailarla me toca la moral por mucho que otra cosa pareciera improbable considerando esas encuestas de sentimiento de las que tantas veces le hablo cuando me parece necesario cuestionarme la tendencia.

Le confesaba la semana pasada para acabar esta tribuna, que tenía más miedo que siete viejas; y al cierre de semanal es justo reconocer que las yayas se han pegado un meneo de ida y vuelta que invita a pensar en que la tendencia debe ser corregida antes de que el camino alcista pueda retomarse. Se llama escenario alternativo.

La semana de ida y vuelta que cerrábamos ayer, especialmente intensa en Europa, supone el despliegue de lo que los técnicos denominamos patrón envolvente bajista -un tipo de pauta de velas japonesas-. Y como su mismo nombre indica, no huele a rosas para los alcistas.

La vela negra desplegada por el Ibex 35 o el Eurostoxx 50 que puede ver en los gráficos adjuntos, desplegada en zonas de resistencia creciente -en los gráficos diarios pueden verse además pequeños patrones de cabeza y hombros que las refuerzan- es una advertencia sobre la posibilidad de un techo de corto plazo en zona de resistencia; lo que vuelve a ensalzar el mito del Ibex 35, ese índice capaz de desafiar al mundo al no romper la zona de altos previos mientras todos suben cómodamente, y al final llevarse hasta a los norteamericanos al huerto. El índice es una castaña, pero tiene algo que me pone aún más de lo que lo que lo hacía Sabrina en los ´80. Al final, cada uno se centra en aquello que tiene a mano oiga.

¿Seguimos en lateral?

Ya hace semanas que las cosas del sentimiento están marcando lecturas no vistas desde los mejores tiempos, niveles desconocidos para el mercado desde 2007. Y claro, esas son palabras mayores.
Y esta semana no defraudó en ese aspecto, atendiendo a la encuesta de la agencia Bloomberg de la que daba buena cuenta eleconomista.es el pasado miércoles. Según la Bloomberg Professional Confidence, realizada a principios de mes entre más de 4.000 usuarios, por primera vez desde 2007 se esperaba un crecimiento de los beneficios, especialmente en Estados Unidos, donde el sentimiento ha rebasado los 50 puntos por segunda vez en la historia de la encuesta. Los datos para otros países son igualmente concluyentes.

También otros modos de medir el sentimiento inversor dieron un nuevo paso hacia el extremo. Y aunque es cierto que un mercado en tendencia está la mayoría del tiempo en lecturas elevadas, actualmente llevamos demasiado tiempo en zonas extremas y tocando ya niveles de alto voltaje. A mi juicio, con patrones como los que tenemos ya en los mercados, es hora de asumir el mensaje de la teoría de opinión contraria: demasiados alcistas para subir sosteniblemente.

Hace unas semanas le hablé de un triángulo poco amoroso que anunciaba salida alcista. La tuvimos, pero hoy debo decir que pienso que aquel triángulo no fue toda la corrección sino parte de un pedazo de ésta, un segmento del movimiento al alza en forma de subonda B que debe tener una plana de Elliott. Y una plana tiene todo el sentido en términos de teoría de onda, pues alterna con el zigzag de la primera -julio/julio de 2009- y es más compleja que aquella. El triángulo también lo hacía.

Por tanto, me temo que aunque la tendencia sigue en pie -como las ideas derivadas de mi “C de Barack”-, vamos a tener que asistir a una corrección seria que debería llevar al Ibex 35 hacia los 11.000 puntos y al Eurostoxx 50 hacia los 2.600. Y eso pide un ajuste en la exposición a la renta variable.

NOTA, no publicada en elEconomista papel: Estados Unidos, con los 1.130 puntos del S&P 500 contado como referencia clave, no confirmó la debilidad Europea, matizando las sensaciones bajistas que provocó el comportamiento del mercado en el viejo continente y el `reggaetón´de las siete viejas.

¿Papá, por qué somos de Bolságora?

13 Enero, 2010 por Carlos Doblado

Por muchas cosas 2009 ha sido un gran año para los clientes y lectores de Bolságora, y por ende, para nuestra marca. Después de demostrar en 2008 que sabemos proteger el capital, como en 2002 tras nuestro nacimiento, llegaron las oportunidades y con ello la ocasión para dejar claro que en los buenos tiempos también sabemos hacer nuestro trabajo correctamente. 2009 ha sido un año histórico también para Bolságora, que consiguió sus mejores resultados desde su nacimiento.

Considerando un benchmark MSCI, cuya rentabilidad se acumula y reinvierte los dividendos, el estilo de asesoramiento Bolságora ha vuelto a ser capaz de aprovechar su gran ventaja -la protección del capital- para abrir brecha. Y es que si te descapitalizas en un 50% debes ganar un 100% para volver al lugar desde el que te viniste abajo. Si tus pérdidas han sido mínimas en los malos tiempos, puedes ganar menos que el resto y seguir abriendo brecha cuando llegan los buenos incluso aunque no consigas batir a tu referencia en ese ejercicio. Al final, un 30 por ciento sobre 100 es mucho más que un 50 sobre 50. Y sin sufrir por el camino lo indecible como han sufrido y siguen sufriendo muchos inversores que depositaron sus ahorros en estilos de gestión que no protegen el capital. Puede volver a tomar nota la banca privada.

Somos Bolságora porque no estamos aquí sólo para ganar, porque sabemos perder, porque trabajamos a medio y largo plazo controlando los riesgos en el corto plazo, porque hacemos auténtica gestión activa sin despreciar el riesgo de mercado, sin fiarlo todo al valor ni a nuestra visión. Porque por el camino hemos tenido muchos errores, pero los hemos cortado pronto al tiempo que hemos dejado saber correr nuestros aciertos. Podríamos hablar largo y tendido de nosotros mismos, pero suele hacerlo mejor una imagen que mil palabras, así que les dejamos con un gráfico que refleja la evolución de 100 euros invertidos en un MSCI España y MSCI Internacional en enero de 2002, y lo que 100 euros habrían rentado en el mismo universo con el estilo Bolságora. Si tiene interés en un estilo de gestión como éste, piensa global (en un proyecto a medio/largo plazo) y actúa local (corto/medio plazo), ya sabe dónde encontrarnos…

¿Hasta que la liquidez nos separe?

10 Enero, 2010 por Carlos Doblado

Semana de consistentes ganancias en el que resucitó la segunda y tercera fila. Nuevo paso adelante en el proceso de recuperación del mercado de renta variable iniciado en marzo.

Complicado mercado el que lidian los analistas, pues difícilmente puede decirse que se haya visto algo semejante muchas veces antes. Vivimos en un territorio anómalo estadísticamente hablando, y eso debería condicionar la visión de todos los que intentamos acercarnos al mercado. Por ello sistemas de trading y métodos de análisis de la salud de la tendencia, han tenido tantos problemas durante el mercado bajista de 2008 y han visto como se repetía la historia durante la recuperación de 2009, en la que mientras no se demuestre lo contrario seguimos. Parece que estamos en un mercado anormalmente alcista, más allá de que tenga o no sentido con la que está cayendo en la calle y aquello desde lo que nos recuperamos.

¿Sin sentimiento?

Le cuento esto porque con un registro históricamente elevado en el nivel de sentimiento alcista de la AAII (Asociación Americana de Inversores Individuales), con el diferencial entre alcistas y bajistas en zona extrema aunque no completamente extremado en la encuesta de Investors Intelligence, y considerando que tenemos al ratio put/call virando al alza desde zona también extrema -al menos en la media de 10 días, que es la que suele usarse para cronometrar los tiempos del mercado en el corto plazo-; lo normal hubiese sigo que ayer el mercado de renta variable hubiese caído con fuerza tras la publicación del dato de desempleo norteamericano.

Con este tipo de condicionantes la tendencia es vulnerable a una corrección. Pero lo cierto es que el mercado lo resiste todo, que las noticias han dejado de ser horribles para ser inesperadamente buenas o menos malas, que la volatilidad sigue bajando, y que son muchos, mayoría quizá, los que se han quedado fuera del alza nacida en marzo.

Hubo intento de vuelta en un día en la jornada del viernes tras el dato de desempleo norteamericano, y sin embargo se batieron en cierre semanal las referencias psicológicas de los 3.000 puntos del EuroStoxx 50 paneuropeo, los 6.000 del Dax30 alemán, y los 4.000 del Cac40 francés.

El Dow Jones Transportes, por su parte, borró de un plumazo dos días de inquietante divergencia contra el Industrial, mientras el futuro Standard & Poor´s 500 batía ligeramente su zona de resistencia clave para desplegar otro avance semanal pese al sentimiento extremadamente alcista de los citados indicadores. Claro que tampoco es la primera vez que vemos algo así, y mucho menos aún la primera vez que lo que sucede es bastante diferente a lo que debería estar pasado en una situación “normal”.

La tendencia tiene demasiados adeptos para una ruptura de alta fiabilidad, pero de momento el mercado sigue presionando resistencias. En nuestro país, además, se permitió el lujo asiático de congregar a los valores de segunda y tercera fila como no lo había hecho desde el tercer trimestre de 2009 -tal y como puede ver en los gráficos centrales-; aunque es cierto que el Ibex se mostró algo más apático y en ningún momento batió su zona de resistencia creciente tal y como puede verse en el primero de los charts.

Dicen que al final es cuestión de liquidez -liquidez que por cierto ya van decrementando algunos bancos centrales (esta semana se sumó el de China)-, que ésta lo inunda todo y poco se puede hacer contra ella; que nunca hubo tanta en el sistema y que eso lo desvirtúa absolutamente todo haciendo inútil cualquier análisis que quiera sofisticarse un poco más allá del más simple y básico seguimiento del mercado en tendencia. Es divertido escuchar cómo como pronunciamos con solemnidad los argumentos que respaldan la acción de los precios y cuánto nos cuesta hacer lo contrario. El poder hipnótico de las pantallas es realmente grande para la inmensa mayoría.

A mi juicio lo que sucede no es normal, pero podemos seguir así algún tiempo más. O al menos, como ya le dije en alguna ocasión durante 2009, en términos de oportunidad es razonable asumir el riesgo de que el chiringuito se nos venga abajo. Con stops más agresivos, echando mano del acordeón -recuerde que lo pongo siempre como símil de la contracción/expansión de la exposición de su cartera-, servidor piensa que lo improbable lo es menos esta vez. Debo reconocerle, de corazón, que tengo más miedo que siete viejas porque los argumentos para dudar de la sostenibilidad de la tendencia son poderosos. Pese a ello, por ahora al menos, sigo en tendencia.

Ahora los pasos parecen más firmes

5 Enero, 2010 por Carlos Doblado

La jornada de hoy martes parece no habernos aportado mucho en relación con la del lunes, pero la realidad podría ser muy distinta a la aparente tranquilidad que se transmitió la jornada en los principales índices. Técnicamente la jornada de hoy martes le concede al Ibex 35 buena parte del momento y apoyo que necesita para que por fin su intento de romper al alza los 12.000 puntos sea sostenible.

Aunque el Ibex 35 no ha conseguido romper la resistencia creciente, como tampoco lo han hecho índices como el Dow Jones Industrial y el S&P 500 en un plazo menor tal y como puede verse en el primero de los adjuntos -al menos a las ocho de la tarde de hoy martes-, resulta muy llamativa la superación de fuertes zonas de resistencia en la segunda y tercera fila tal y como muestra el segundo de los gráficos adjuntos.

La divergencia potencialmente bajista que Ibex Smallcaps e Ibex Complementario venían manteniendo contra el Ibex 35 direccionalmente se ha cerrado del lado que era de esperar estadísticamente, el alcista y de la mano de patrones que sugieren nuevos máximos o al menos una vuelta a éstos durante las próximas semanas; lo que supone un gran alivio para un mercado que sólo tienen al sentimiento como enemigo. Pero la alegría y la pena, como la risa y el llanto, se toman su tiempo.

Un gran año tras la “C de Barack”

3 Enero, 2010 por Carlos Doblado

La “C de Barack”. He hablado de ella hasta la saciedad y no puedo despedir el año ni hacer balance del mismo sin volver de nuevo a ella. Bajo este nombre se esconde el escenario de una potencial recuperación masiva que el equipo de Bolságora empezó a dibujarle a finales de 2008 desde Ecotrader en eleconomista.es, y yo mismo desde mi columna diaria y de esta su tribuna, donde intento sintetizar lo que pensamos para ayudarle a proteger su capital en los malos tiempos y hacerlo crecer en los buenos. No quiero perder la oportunidad de mostrar mi gratitud a Ecoprensa por permitirnos expresar siempre con la más absoluta libertad nuestras ideas -para algunos terrorismo intelectual según sus propias palabras-; y más aún que éstas puedan llegarle a usted.

Pienso, y estoy convencido de que no me equivoco, que lo que hemos hecho juntos elEconomista y Bolságora desde el nacimiento de este periódico no es sólo innovador, sino en cierto modo revolucionario a falta de una palabra mejor.

Y estamos también profundamente agradecidos a usted, por su paciencia, su fe y el compromiso con algunas nuestras ideas en los buenos tiempos y en los malos, pues somos de los que se equivocan. Espero y deseo que podamos ser capaces de seguir ayudándole a ubicarse en este mundo de exceso de información en el que vivimos y del que para nada escapan los mercados financieros; así como a poner algo de luz en esto que es por naturaleza incierto: el futuro, a través de una metodología y disciplina para enfrentarnos a ello.

La “C de Barack”

Desde aquella tribuna de principios de noviembre que titulé Barack (Obama) se escribe con C ha llovido mucho; y aún no estoy convencido de que haya quedado completamente claro lo que significa una C; pues hay gente que me pregunta continuamente si ha concluido la “C de Barack” o si está por llegar, como si del mesías se tratase.

Lo que he denominado “C de Barack” finalizó el pasado marzo. Así, lo que hemos vivido después no es la “C de Barack” sino lo que podía producirse después; siendo dicha “C” el posible punto final a un largo mercado lateral/bajista nacido en 2000. O al menos su punto más bajo.

Mientras escribo estas líneas tengo, tengo frente a mí aquella tribuna gracias a eleconomista.es (Internet ha hecho innecesarias a las hemerotecas) y el gráfico que adjunté, muy similar al de hoy. A mano alzada sugería un rebote, recaída en forma de subonda 5 para completar la famoasa “C”, y una posterior explosión alcista. Casualidades de la vida, el alza que me atrevía a pronosticar tras una caída hacia los mínimos de 2002 llegaba a mano alzada hasta los 1.200 puntos del S&P 500. Y es que aunque gozar de este acontecimiento era algo que no podía preverse, plantearlo en términos de análisis de onda de Elliott era relativamente probable.

2009 tras la “C de Barack”

BaraCk Obama me sirvió de excusa en tanto en cuanto que él representaba la esperanza para una oscura realidad, y mi escenario lo era en relación con un mundo financiero absolutamente deprimido en consenso, que incluso se atrevía a manejar como hipótesis el final del capitalismo como si esas cosas fueran plato común de sobremesa.

Hemos visto tiempos históricos que difícilmente volverán antes de que todos tengamos encima algunos lustros más, puede que hagan falta incluso décadas para ver algo similar. Y me atrevo a decir que más nos vale que así sea.

No se vive en primera fila una de las caídas más sonoras de la historia de la renta variable ni su posterior recuperación. Haber sobrevivido es un logro, pero haberlo capitalizado ha sido todo un éxito; que espero usted también haya conseguido cristalizar en la medida de sus posibilidades. Me haría feliz.

En 2007 cerraba página destacando lo mucho y bien que habíamos escapado del mercado al haber tenido el valor de llevar a cabo ventas masivas pese al habitual “aquí no pasa nada” que aún se escucharía en la primera parte de 2008.

En 2008 puse punto y final al ejercicio hablándole de como ese año había matado el peligroso mito de que nada es superior a la inversión a largo plazo. Y esta vez quiero acabar 2009 como lo empecé, hablando del cisne negro, -figura acuñada por mi admirado Nassim Nicholas Talleb para representar los acontecimientos poco probables pero de gran repercusión histórica y financiera-, animal que se suma a esa fauna de toros, osos, cerdos y gallinas a los que ya se habrá familiarizado si me lee habitualmente.

Me preguntaba al empezar 2009 -concretamente en la segunda tribuna del ejercicio- si podíamos tener un segundo acontecimiento inesperadísimo para la mayoría, como lo fue el desplome de 2008; afirmando en el último párrafo que en caso de que así fuera íbamos a ver un 2009 muy alcista. Era la consecuencia lógica a la que debía llevarme el escenario “C de Barack”. Con paciencia, esperando el momento adecuado, llegó marzo y con él el cambio en el discurso y en la política de trading.

Titulé mi tribuna La “C de Barack” podría estar lista. La hora esperada había llegado y hubo que cargarse de valor y comprar cuando casi nadie creía en el mercado. Mucho le he hablado desde que empecé a escribir en esta tribuna de la importancia del sentimiento de mercado, y por supuesto era necesario que pocos creyeran en ello para que se produjera un gran ascenso. Capear la corrección significativa que ha de llegar a su final, en algún momento quizá no muy lejano durante 2010, es el próximo desafío.