Sinología andaluza

Publicado por en Cajas de Ahorro, Cajasol, PP, PSOE, Sin categoría.

 

Hacía un mes que este blog estaba en estado de shock, como gran parte de la sociedad andaluza, tras el resultado electoral del 25M. Hay quien dice no sentirse sorprendido, que esperaba el batacazo del PP. Sinceramente, no me lo creo: tengo la sensación de que todos nos hemos visto sorprendidos, cada uno en función de sus preferencias ideológicas. Pero en estos meses de paréntesis, demasiados meses, hasta que en unos días por fin haya un gobierno en Andalucía (vEREmos cuanto dura), se produjo una operación financiera cuyo verdadero calado está aún por mostrar: la compra de Banca Cívica (que integra a Cajasol) en Caixabank (el banco cotizado de La Caixa). Entre las decenas de implicaciones políticas, financieras, laborales, empresariales y culturales que este movimiento acarreará en Andalucía especialmente una vez que en julio Caixabank tenga ya mando en plaza, me ha llamado la atención como a muchos otros apasionados de la información económica el destino que Antonio Pulido, el presidente de Cajasol, copresidente de Banca Cívica y pésimo gestor bancario a tenor del hundimiento al que él y su equipo han llevado a la caja con sede en Sevilla. Y, más que su destino, cómo se han tomado su nombramiento como consejero de Caixabank desde dentro del propio régimen socialista al que Pulido (foto izquierda) pertenece como militante.

Me refiero a las declaraciones al unísono de los máximos responsables de CCOO y UGT en Andalucía criticando de manera sorprendente que Pulido haya buscado únicamente una salida personal para él al entregar Cívica a La Caixa. Claro, 1.500 despidos anunciados en febrero, la mayoría de ellos en la estructura andaluza de Cívica, mientras Pulido busca cobijo en el órgano de administración es ya demasiado tragar para unos sindicatos con gran fuerza histórica en la caja andaluza. Más aún cuando la propia CCOO ya presentó, antes de anunciarse ese plan de despidos pero tras haber aguantado ya recortes constantes desde la creación de Cívica, un estudio sobre las remuneraciones de las cúpulas del sector financiero andaluz en la que el sueldo de Pulido era el más elevado.

Han coincidido en el tiempo estas cuitas entre pilares -sindicales y financieros- del régimen socialista andaluz con el enorme revuelo internacional por la defenestración del dirigente comunista chino Bo Xilai (en la foto), hombre fuerte del PCCh de la próspera provincia de Chonquing y claro aspirante a entrar en el reducido grupo de nueve dirigentes del Politburó del partido hegemónico en China que realmente atesoran todo el poder en el país. Las especulaciones sobre corrupción, líos de faldas, presunto espionaje de Xilai al primer ministro, etc se han disparado e inundan la prensa mundial, especialmente desde que The Economist publicó un interesante artículo en su nueva sección sobre China a principios de abril.

Sin llegar a ese grado de posible depravación, aparentemente, en el caso Cajasol, es triste que haya que hacer de sinólogo, pero en Andalucía, para tratar de comprender por qué es ahora, justo ahora, cuando los sindicatos alzan la voz claramente contra un personaje como Pulido. ¿Depende su crítica no de su desacuerdo de fondo con la gestión de éste sino de que la degradación de la coyuntura impide ya a estas disminuidas centrales sindicales seguir sacando tajada? ¿Es la caída en desgracia política del ya consejero de Caixabank a ojos del régimen andaluz, y en especial de Griñán, el que les abre la puerta a criticarle, sin haberlo hecho antes por no romper el status quo paralizante que atenaza a la comunidad? ¿De verdad están en desacuerdo o es que su voz, cual marioneta de ventrílocuo, es la de Griñán como todo parece indicar sobre todo en el caso de Manuel Pastrana de UGT? Cierto que a final de marzo, al confirmarse la compra de Cívica por Caixabank ya levantaron la voz, pero ahora han ido un paso más allá apuntando directamente al interés personal de Pulido, que ha caído así en desgracia definitivamente -¿o no?- para el conjunto del establishment socioeconómico andaluz.

Todo ello sin olvidar, claro está, el apoyo que el PP ha prestado siempre y sin rechistar a Pulido. ¿Alguien puede explicarse tal cúmulo de disparates? Me niego a aceptarlos sin decir una vez más que nuestros dirigentes políticos y empresariales son, en general, unos incapacitados para desempeñar las labores que tienen asignadas. Seguiremos estudiando ‘sinología andaluza’…

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