I+D: ¿Vuelta a la casilla de salida?

Publicado por en Empresa, Innovación.

El INE ha publicado la esperada (anualmente) Estadística sobre actividades en I+D correspondiente a 2013. Una vez conocido lo ocurrido este año, se puede hacer un balance básico sobre cómo se ha comportado esta variable clave para la competitividad futura de la economía andaluza durante los seis años de crisis (2007-2013) que, afortunadamente, hemos abandonado el pasado año. Básicamente se podría decir que Andalucía ha vuelto a la casilla de salida en lo que a cifras se refiere. Aunque también hay otras reflexiones más de fondo que sí permiten vislumbrar cambios reales de calado y matizan esa primera impresión.

Las cifras son estas: en 2007 se invirtieron en I+D en Andalucía 1.478 millones de euros, lo que equivalía al 1,01 por ciento del PIB. En 2013, el volumen de recursos destinados a investigación y desarrollo fue de 1.471 millones, es decir, el 1,04 por ciento de la riqueza. Ambas variables (I+D/PIB) han evolucionado así con una sorprendente similitud en términos absolutos y relativos. Lejos queda el pico histórico de recursos destinados en 2010, que alcanzó los 1.726 millones, el 1,2 por ciento del PIB autonómico.

¿Hemos vuelto a la casilla de salida? Sí en cifras, no en el fondo. Primero, la caída de la inversión total parece haber tocado suelo después de tres años consecutivos de descensos. En 2013 disminuyó un leve 0,6 por ciento, nada que ver con el desplome del 10,2 por ciento de 2012 respecto al año anterior. Segundo, el volumen de personal empleado en labores de I+D en Andalucía se situó hace dos años en 24.139 personas, un 2,1 por ciento menos, pero aún así suponen una masa crítica lo suficientemente potente como para intuir que, si lo peor ha pasado, se han salvado las estructuras fundamentales para recuperar el crecimiento en esta actividad. La cifra más reciente a esta que ofrece el INE es de 2011, cuando eran 25.433 los investigadores con base en Andalucía: la cifra se ha reducido, pero manteniendo un nivel más que aceptable como base para el futuro.

Junto a las frías cifras, también es justo hablar de percepciones, de sensaciones, que son al final la base última de la economía. Y lo que transmiten los empresarios y directivos, de forma generalizada en todos los sectores, es el convencimiento de la necesidad de apostar por la I+D en sus compañías. Quien lo viene haciendo desde hace tiempo ya ha visto los frutos que genera, y persiste; los que empezaron hace menos, atraídos por el éxito de los primeros, saben que es una sana adicción a la que no se renuncia. Así pues, no hay vuelta a la casilla de salida en lo fundamental -aunque sí en las cifras-: en cómo ha calado la cultura de la innovación en Andalucía gracias al esfuerzo de la administración autonómica (que no ha recortado aquí, como sí lo ha hecho en obra pública, sanidad, educación o servicios sociales) y, sobre todo, las empresas. Por eso su gasto en I+D en 2013 creció un 0,7 por ciento, hasta 538 millones, tras dos años de descensos, y aportan el 36 por ciento del total.

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