La excepción Montes

Publicado por en El futuro de Andalucía, Junta de Andalucia, PSOE.

Llevamos dos semanas asistiendo entre intrigados y escandalizados a las 31 horas de declaración de Teodoro Montes, exjefe de servicio de Formación Ocupacional de la Junta en Sevilla. Escandalizados por oír (una vez más) el nivel de robo y gestión delictiva de los fondos públicos por parte de quien tiene encomendado gestionarlos en nuestro nombre. E intrigados por ver cómo alguien de dentro de la administración verbaliza con tanta claridad cómo sustraían el dinero destinado a formar a trabajadores. ¿Por qué es el de Montes un caso tan excepcional cuando no debería serlo?

Pues un elemento muy determinante es conocer cómo controla el PSOE los puestos clave de la administración general de la Junta. Según el análisis del Sindicato Andaluz de Funcionarios (SAF), de los 30 niveles con los que cuenta la administración, los más altos (entre el 27 y el 30 incluidos) están ocupados prácticamente al cien por cien por personal de libre designación. Mediante dedazo, por decirlo claro.

Ya se sabe: igual que son colocados a dedo sin dar explicaciones, son cesados a dedo sin precisarlas tampoco. Entre esos niveles 27-30 están precisamente los jefes de servicio, o los inspectores de servicio (algo así como inspectores de trabajo internos de la administración). Montes, que ya está jubilado y quizá por tener ya cierta edad había logrado ascender antes de que la cúpula administrativa estuvieras plenamente controlada por afines enchufados, sufrió el consecuente acoso laboral de la propia administración. Lo denunció y ganó a la Junta en 2012, por cierto.

Claro, los encargados de crear el sistema corrupto de desvío y malversación de fondos desde la propia administración no quieren que nadie dentro de esta pueda cuestionarlo. Como una mafia, así actúa la administración que gestiona nuestro dinero: anulando y hundiendo al que trata de hacer cumplir la ley y controlar el uso del dinero. El que mira para otro lado, firma lo que le dicen –y quizá logra que sus familiares acaben enchufados en la administración-, pues pasa olímpicamente y a vivir que son dos días.

En la estructura del Estado central y en muchas otras comunidades autónomas, aproximadamente la mitad de los puestos entre el 26 y el 28 incluidos se sacan a concurso, y la otra mitad se hace a dedazo. Algo menos, pero igualmente insuficiente. La Junta, desde luego, es una de las reinas en crear una administración con una cúpula voluble a los dictados del PSOE. Muchos de los lodazales en los que ahora se han metido los jueces tienen su origen en esta estrategia deliberada de controlar con afines la cúpula administrativa para saltarse u obviar la ley cuando conviene.

¿Han escuchado alguna propuesta, de algún partido no sólo del PSOE, en la que se apueste por la profesionalización total, absoluta, de por vida, de la administración? Yo tampoco. Por supuesto, de las fundaciones, agencias, consorcios y empresas públicas a las que la Junta deriva dinero para gestionarlo de manera aún más arbitraria y sin control (y, por tanto, poder distraerlo aún más), mejor ya ni hablamos.

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