¡Periodista, Hazte Visible!

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Las nuevas herramientas nos ofrecen nuevas oportunidades para triunfar en nuestro trabajo. Esto sirve para todas las profesiones, pero especialmente para el periodista, que es el encargado de lograr visibilidad para otros, y que no debería olvidar que, a la vez, podría hacerse visible él mismo.

Hoy en día, desde mi punto de vista, al informador no le queda más remedio que buscar la visibilidad de su trabajo en los dos campos que actualmente se utilizan para difundir las informaciones: online y offline.

No nos vale de nada ser muy buenos en uno y nulos en el otro, aunque hay excepciones. Si Matías Prats, por ejemplo, no supiese utilizar las redes sociales, no pasaría absolutamente nada porque su marca tiene tal importancia en televisión que el resto le sobra.

Pero es la excepción que confirmaría la regla, en el supuesto de que esto fuese así. El común de los mortales, es decir, la mayoría de los periodistas, no tenemos más remedio que utilizar todos los recursos a nuestro alcance. Eso nos va a permitir ser más conocidos. Y si nuestro trabajo es bueno, también ser reconocidos.

No me puedo imaginar un informador medianamente sensato, profesionalmente hablando, que no utilice redes como Twitter, Facebook o LinkedIn y que no se aproveche de ellas. Están ahí y no podemos dejar que pasen de largo sin beneficiarnos de las mismas. Algunos de los periodistas a quienes imparto formación para ayudarles a mejorar su marca personal me dicen que la moda de Twitter pasará. Yo les respondo que sí, que es muy probable que pase de moda, pero mientras esté entre nosotros tenemos que usar esa red.

Es como si cuando se inventó el carro alguien hubiese dicho, el carro no durará siempre, seguro que sale algo diferente, ¡para qué vamos a subirnos en él! Evidentemente se subieron en un carro y pasaron cientos de generaciones hasta que apareció el automóvil. Pero mientras tanto el carro hizo una magnífica función, indispensable para el desarrollo de la especie humana.
Las redes sociales, salvando las distancias, podrían venir a ser algo parecido.

Se dice que algunas de ellas ya no están de moda o no son útiles. Casos como MySpace o Xing son ejemplos que demuestran que no todo dura siempre. Probablemente alguna de ellas eche el cierre antes o después, pero mientras tanto alguien habrá hecho negocios a través de esta red. Es decir, le habrá encontrado una rentabilidad. Y se la seguirá encontrando durante algún tiempo.

Al periodista quizá no debería preocuparle tanto esa rentabilidad, la económica, suponiendo que tenga un buen sueldo, algo difícil en estos tiempos que corren. Posiblemente debería ocuparse más de la rentabilidad profesional; es decir, de que su trabajo se vea en cuantos más lugares mejor con cualquier medio técnico o plataforma de difusión que pueda ayudarle a hacerse más visible.

Por ejemplo, ¿por qué no voy a aprovechar las entrevistas que me hacen en televisión para difundirlas por otros medios? Posibilidades como Facebook, YouTube, Google+, LinkedIn, Twitter, mi blog y mi página web son algunos, aunque no todos, de los elementos esenciales para que ese trabajo se difunda.
¿De qué nos sirve salir en un sitio si a la media hora se ha olvidado o al día siguiente hay un periódico nuevo y hemos pasado a la historia? Si no me ocupo personalmente de lograr que se recuerde lo que he hecho, ¿quién va a hacerlo?

Por eso, todas mis apariciones en diferentes medios, tanto prensa como radio o televisión, digitales, blogs y demás, tienen su reflejo en mi web. Siempre digo que yo no quiero salir en el New York Times, que lo que yo realmente quiero es el PDF del New York Times. Imaginemos que salgo en la página setenta de ese periódico, en una pequeña información, ¿quién va a saber que he salido ahí si no me ocupo personalmente de hacer que se sepa? Y yo sí me ocupo, ¡ya lo creo que me ocupo! Todo ello lo canalizo en mi web.
Eso es la marca, al menos mi marca. Mi huella. Y esta marca se llama Juanma Romero.

@jromero_tve

¡Rajoy se queda en casa!

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Duras semanas nos esperan con la crisis económica que nos han dejado quien ha sido calificado como un iluminado y sus palmeros, por no hacer nada cuando tenían que haber tomado medidas. Hay gente que dice que seguramente pensaron en la famosa frasecita de Alfonso Guerra: “el que se mueva no sale en la foto”. Y también debieron pensar que como no sabían qué hacer, mejor no hacer nada.

Dicen que el iluminado quería salir en la foto y pasar a la historia. Y también dicen que, desgraciadamente para él, ha pasado a la historia como el peor gobernante y el más inepto de los últimos cien años en España, al menos. Eso sí, con talante, mucho talante. Bueno, otros consideran que ha sido el mejor gobernante, que hay gustos para todos.

Ahora tenemos otro que nos gobierna, que se ha encontrado con un marrón de cuidado. Me imagino a Mariano Rajoy y su equipo abriendo carpetas y rezando a la Virgen de los Desamparados para no encontrarse con otra sorpresa. Porque está claro que de aquellos polvos vienen estos lodos, y que abrir una carpeta es someterse a una situación de infarto. Ahora parece que se están tomando cartas en el asunto, aunque muchas de las decisiones no nos gustan.

Detesto que me quiten la paga de Navidad, pero aún detesto más que en mi país haya más de cinco millones de personas que no tienen trabajo, que son padres de familia como yo, que tienen gastos, como yo, y que les gustaría dar a sus hijos lo mejor, como a mí. Algunos no pueden ni darles de comer.

Las medidas que se están adoptando son muchas y espero que acertadas. Pero el problema de la imagen sigue existiendo. Su política de comunicación no parece de lo más adecuada a la vista de las encuestas que salen cada semana sobre la acción del Gobierno. Ni siquiera parecen capaces de convencernos de que lo que hacen es lo único que se puede hacer.

Se ha protestado por las reducciones salariales, los recortes sociales y otras muchas cosas. Peor aún, hay mucha gente, mucha, que está esperando que también se reduzcan drásticamente, a cero, las subvenciones a los sindicatos y otras organizaciones que deberían financiarse por sí mismas. Eso es lo que ocurre en Alemania, y parece que no les va tan mal.

Y aún más. Hay españoles que esperan que el presidente del Gobierno, ante la que está cayendo, diga que no se va de vacaciones, que se queda en La Moncloa y que va estar todos los días al pie del cañón. Bueno, el presidente y todos su ministros y altos cargos.

No está el país para vacaciones de sus gobernantes, y no estamos los españoles para ver cómo veranean nuestros ministros mientras muchos no pueden salir de casa ni a comprar el pan. No da buena imagen al Gobierno que Rajoy salga de vacaciones un solo día. Su mujer y sus hijos sí, por supuesto. Faltaría más. Pero él, debe estar al pie del cañón.

Y la gente también piensa que los diputados deberían quedarse todos trabajando, sin vacaciones. Y el Rey y su familia sí, que vayan a Mallorca, a promocionar las islas. Pero nada de regatas ni gastos superfluos. Que den una imagen de austeridad que es lo que toca en estos tiempos.

Tanto los que creen en la monarquía como los que no, imagino que coincidirán en que la Familia Real debería dispersarse en estos meses de verano y visitar todas las zonas turísticas de España, absolutamente todas, para promocionar nuestras localidades. Tenemos turismo de playa, montaña, cultural y mucho más. Vamos, que hay trabajo para dar y tomar. El Rey al norte, la Reina al sur, el Príncipe al este y la Princesa al oeste. Y al resto de la Familia Real que le busquen ocupación, o que dejen de pertenecer a esta real familia.

@JuanmaRomeroTV

Me equivoqué

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Durante los últimos años he logrado grandes éxitos profesionales. He sido la persona más entrevistada en emisoras de radio de España y Latinoamérica en los años 2010 y 2011 (más de mil entrevistas, de una en una); solo el 7 de febrero de este año me entrevistaron veinte emisoras.

He publicado en Internet el primer libro bilingüe escrito en castellano y lenguaje SMS. He logrado que LinkedIn, la red profesional más importante del mundo (con 150 millones de usuarios, tres de ellos en España), haya situado mi perfil justo detrás del perfil del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy.

Es para estar orgulloso, no por vanidad sino porque se trata de un trabajo aparentemente bien hecho, que ha dado sus resultados. Además, durante los últimos años he sido editor en Canal 24 Horas, y lo sigo siendo. Un trabajo que tiene cierta relevancia profesional y también responsabilidad; mucha responsabilidad.

En este puesto he logrado aciertos y he cometido errores. Probablemente el error que más repercusión ha tenido fue hace unos meses, a causa de una manifestación atea. Se pedía que se quitasen los privilegios a la Iglesia y no se le diese dinero. Me pareció, como periodista, que debía explicar algo relacionado con la información, para ampliarla. Escribí un texto en el que, además de la información sobre la manifestación, informaba de algunas de las cosas que hace Cáritas, una de las instituciones de la Iglesia: dar de comer a varios millones de españoles que no tienen qué llevarse a la boca o atender a enfermos de SIDA a quienes nadie atiende.

Me pareció oportuno, pero me equivoqué. Me equivoque en la forma, porque esa información se facilitó junto con las imágenes de la manifestación atea, y debería haber estado separada. Totalmente separada. Considero que la información que se facilitó fue correcta, pero no la forma en que se dio. Lo hice mal. Los medios de izquierda me pusieron a caer de un burro, cosa que no me parece ni bien ni mal, porque cada uno ejerce su libertad de expresión y de crítica como ve oportuno. Pero sí, me equivoque. Y lo mejor es reconocerlo. Seguí trabajando con total normalidad, sin problemas.

Pero saber que me equivoqué no es suficiente, hay que reconocerlo. Someterse a la humildad que tanto pregono. No vale eso de pedir humildad a los demás y no para mí. Así que por eso he escrito estas líneas. Bueno por eso y porque lo que estoy haciendo lo voy a rentabilizar.

Seguro que alguien piensa “esté tío va a sacar dinero con esto o ventajas profesionales”. Pues no. Lo voy a rentabilizar personalmente, en el ámbito familiar. Me voy a encargar que mis seis hijos lean estas líneas para que vean que no tenemos que tener miedo a reconocer un error que hayamos cometido, tenga las consecuencias que tenga. Creo que, como padre, es el mejor ejemplo que puedo darles.
Lo hago el día que cumplo 51 años.

@JuanmaRomeroTV

La mujer del César

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Si atendemos al viejo dicho de que la mujer del César no solo tiene que ser honesta podemos referirnos a la época actual. En este caso diremos que el Gobierno no solo debe trabajar, sino dar la impresión de que lo hace con sensatez y con respeto a los ciudadanos.

Desgraciadamente parece difícil que pueda dar esa imagen cuando el ministro de Hacienda sonríe al tiempo que está anunciando severos recortes económicos y sociales. Es como ir a un velatorio y ponerse a contar chistes y reír.

Este Gobierno no aprende. Eso de la comunicación no es su fuerte. Creo que nadie les ha explicado la diferencia entre la comunicación verbal y la no verbal.
Es lo primero que yo enseño en los talleres que imparto sobre el tema y en lo que más énfasis pongo. Lo llevo a rajatabla y no paso ni una.

Alguien debería ocuparse de no pasar ni una en esta cuestión a los ministros. No es de recibo esa mala imagen que transmite el Gobierno solo porque no se han preparado para hablar en público. Porque se creen que están por encima del bien y del mal.

Parece como si con ser ministro o diputado fuese suficiente para ponerse delante de los medios y hablar. Es el error del poderoso que no conoce la humildad ni en pintura. Lo cierto es que esa sonrisa lo que transmite es que están muy lejos del pueblo llano, que no tienen problemas para pagar sus hipotecas a fin de mes y que en su nevera no falta un litro de leche. Algo que no pueden decir muchos millones de españoles.

Pero si malo es que no sepan cómo hablar, mucho peor es cuando directamente demuestran que les importamos un pimiento. Como esa diputada del PP, Fabra, que según se ha denunciado por activa y por pasiva dijo, “sí señor, muy bien, muy bien, que se jodan”, mientras el presidente Rajoy anunciaba reducciones a la prestación por desempleo. Hay al menos cinco millones de parados que no entienden cómo es posible que siga siendo diputada.

Ella argumenta que no insultó a los parados, sino a los socialistas. Y yo me pregunto, ¿es que los socialistas no tienen derecho a ser respetados? Eso no es mala comunicación. Es simplemente desvergüenza. Los millones de españoles que han votado al PP no lo han hecho para que se burlen de nosotros, sino para que gobierne y se rodee de gente noble, humilde y sensata; sobre todo sensata. Claro que los socialistas no se van a asustar, porque son expertos en esto del acoso al contrario sea con los medios que sea.

Desde que Rajoy llegó al Gobierno siempre he dicho que hay que apoyarles, que si ellos no nos sacan adelante no hay quien lo haga porque el iluminado ese que teníamos como presidente dejó el país arruinado. Y también sonreía. Sonreía mucho. Una sonrisa que algunos calificaron de “tonto útil”, con la que daba la impresión de que en vez de sonreír se reía de todos nosotros.

Pero eso es agua pasada, afortunadamente. Ahora, alguien debería recordarles a los que nos gobiernan que la mujer del César no solo debe ser honesta, sino también parecerlo.

@JuanmaRomeroTV

Mi perfil en LinkedIn

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Cuando hace unos meses LinkedIn abrió su oficina en España y puso como perfiles de referencia los del Presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y el mío, lo primero que pensé fue: “gracias Carolina”. Estamos hablando de la red social profesional más importante que hay en el mundo, con 150 millones de usuarios (tres de ellos en España).

Pensé “gracias Carolina” porque fue ella la que se encargó de elaborar mi perfil. Y gracias a mi aparición en el vídeo promocional de LinkedIn, mi visibilidad ha aumentado de forma considerable. Así que me encontré con la obligación de invitar a comer a Carolina Rojas. ¡Qué menos! Bueno, en la obligación y el placer.

Durante la comida, como no podía ser de otra forma, hablamos de LinkedIn y de lo que puede hacer por las personas. Ella me recordó que la mayoría de los responsables de recursos humanos van a esta red para encontrar candidatos a diferentes puestos.

Es la manera más acertada de hacer networking; es decir, de conocer a gente que puede interesarnos por cuestiones profesionales o, simplemente, sociales. Me decía que si no estás en LinkedIn es como no ir a la fiesta. Y si no vas a la fiesta no vas a poder entrar en la zona VIP.

Los perfiles que hace Carolina Rojas, para profesionales de todos los sectores tienen la gran virtud de destacar. Le he enviado a varios clientes y han quedado encantados. Me decía ella que “es como vestirte. Si te vistes bien deslumbras. Si lo haces mal o de forma descuidada destacarás negativamente. Al relucir sobre los demás, tu propuesta transmite valor. En diez segundos o un párrafo consigues captar la atención. De eso se trata”.

La cruda realidad es que los que no están en LinkedIn están fuera del mercado. Y los profesionales “no podemos permitirnos estar fuera del mercado”.
Y para ello es imprescindible que “apetezca leer tu perfil.”. “Es como cuando vas a una fiesta a ligar, lo intentas con la más guapa, la que más destaca, la que intuyes en unos segundos que te puede interesar”.

Carolina Rojas, que comunica con impacto, insistió en que “una vez que estás en LinkedIn, es inevitable que te observen, y que te comparen. Como cuando te sientas en una terraza en verano, a las que la gente acude pare mirar y ser visto”.

Así que, al final, LinkedIn es una plataforma online para expresarnos, conectar y ser elegidos, respondiendo a las mismas necesidades que nos han movido siempre. La competencia es dura.

¿Qué vas a hacer tú para destacar en LinkedIn?
@JuanmaRomeroTV

¡La SER, que pena!

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Da pena, mucha pena. Lo que estamos viendo estos días en los diferentes grupos periodísticos que hay en España. Igual que en el resto del país, se pierde empleo. No son una excepción.

Sin embargo, en ocasiones esa pérdida podría evitarse si los directivos no ganasen tantos millones de euros, hiciesen mejor la gestión que se les ha encomendado y tuviesen que responder de ella en los juzgados.

Pena me da ver a los compañeros de la SER en huelga por un ERE que va a llevar a muchos de ellos a la calle. No es la primera vez. Si se sigue repitiendo el error y la situación empeora, quizá sea el momento de cambiar al conductor de ese vehículo que podría pasar de ser un trasatlántico a convertirse en una patera que hace agua.

Durante años admiré a Juan Luis Cebrián como periodista, incluso me leí “La rusa”. Pero ya no le admiro, ni como periodista ni, por supuesto, como gestor.
Como periodista se ha olvidado de los fundamentos de la profesión y como gestor ha demostrado una tremenda incompetencia.

Sé que esto que digo puede suponer que no me vuelvan a invitar a ningún programa de la Cadena SER, y eso duele. Pero más duele ver a decenas o cientos de familias quedarse sin trabajo por la mala gestión de algún iluminado que se puede pasar las vacaciones en cualquier país del mundo sin preocuparse de lo que gasta o deja de gastar.

Claro que a los de El País nadie se atreve a toserles. Pero la gestión ha sido nefasta. Peor, creo que es imposible.

Como editor de Canal 24 Horas de TVE en turno de noche, durante años he convivido con los compañeros de CNN+, el canal todo noticias del grupo PRISA ( bueno, PRISA, Sogecable o lo que sea, porque uno con tanta ingeniería financiera y empresarial se pierde). He convivido con ellos y me precio de haber dado antes las noticias que ellos, casi siempre.

Cuando desapareció el canal no sentí alivio ni alegría porque me quedaba sin competencia. Sentí congoja y decepción. Congoja pensando en los cientos de personas que se iban a ver afectadas por la mala gestión de unos empresarios que, les guste o no, van a acabar en una caja de pino igual que los demás. Y pena porque me quedaba sin una referencia importante, sin poder comparar mi trabajo con el de ellos y sin tener posibilidad de competir.

Así es más aburrido. Pero el aburrimiento no es lo más importante. Antes que periodista, mucho antes, me precio de ser persona. Lo más importante es la perdida de empleos, las familias que no van a llegar a final de mes y que no entienden que se haya contratado a una estrella, según cuentan, por dos millones de euros en dos años, como si los profesionales de esa Casa fuesen unos inútiles.

Lo peor de todo es que no son los únicos. Hay muchos casos más de medios de comunicación que cierran o despiden a muchas personas contabilizándolas como números y no como almas. Esa es la pena. Que nuestro país vaya mal no es excusa para empeorarlo.

@JuanmaRomeroTV

¿Por qué no entendemos lo que hace el Gobierno?

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Cada viernes el Gobierno nos da un susto, o un disgusto. Y eso no va a parar de momento. Pero debería decírnoslo de otra manera. No solo que van a recortar tanto o cuanto sino para qué va a servir ese recorte en el futuro. En qué va a beneficiar a mis hijos cuando entren en el mercado laboral, suponiendo que entonces siga existiendo ese mercado.

Pienso, con toda la humildad del mundo y sin pretender dar lecciones a nadie, que parte de la incertidumbre que sufrimos los ciudadanos es porque el Gobierno no comunica como es debido. Puede que no fuese mala idea que bajase a pie de obra para explicarlo todo y que no diese por sentado que tenemos que creerle a pies de juntillas, sin dudar de lo que nos dicen. Porque lo cierto es que la gente les cree, ni siquiera sus votantes. Todo porque no lo explican bien.

Para poder escribir sobre este tema y no centrarme solo en lo que yo pienso, he contado con la ayuda de dos profesionales a quienes considero lo suficientemente solventes como para ser capaces de cambiar mis opiniones en un momento dado. Se trata de Pedro López Mora, director de Everis, y Alberto Calvo, experto en comunicación. He recuperado varios de sus puntos de vista que voy a entremezclar con los míos. Sin decir a quién corresponde cada uno.

Alguno de ellos me ha dicho que no parece que Mariano Rajoy tenga un plan de comunicación currado, es decir, una estrategia general y unas tácticas adecuadas en cada momento. Tiene dificultades de comunicación y lo que transmite no lo hace excesivamente bien y no genera confianza. Y sin confianza estamos perdidos.

Y si hablamos de los políticos en general, no solo de los del partido en el poder, quizá deberían emplear un lenguaje más llano, porque en temas económicos no se les entiende. Bueno, y en otros muchos tampoco, Y deberían también acercarse más al ciudadano trasladando el mensaje, o más bien la impresión, de que están encima de los asuntos y mostrándose cercanos; porque la proximidad transmite preocupación. Eso es lo que necesitamos los españoles, ver que nuestro Gobierno está preocupado y haciendo algo para encontrar las soluciones adecuadas. Y hay que olvidarse de decir obviedades, porque eso genera una tremenda desconfianza.

Además, el Presidente no tiene demasiada presencia por iniciativa propia, lo que pienso que resulta muy negativo. Para él y, sobre todo, para nosotros. Debería salir más a la palestra, todas las semanas como mínimo. Y si no quiere ruedas de prensa, puede encontrar un formato adecuado. Por ejemplo, una intervención en radio de diez minutos o en televisión. No en TVE, sino en el propio canal del Gobierno, para que posteriormente las televisiones y demás medios pudiesen rescatar esa intervención, o “pincharla” en directo.

Pero algo tiene que hacer. Los españoles nos merecemos un Gobierno no solo que no nos mienta sino que, además, nos dé las explicaciones adecuadas en cada momento. Y nos transmita confianza, porque sin confianza no vamos a llegar a ningún sitio.
@JuanmaromeroTV

Jung&Proyect y su proyecto emprendedor

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Fin de semana de locos. Me he pasado los dos días en un seminario intensivo impartido por Natividad Pérez. Ha sido una experiencia impactante. Me ha abierto los ojos a una realidad que conocía pero a la que no hacía demasiado caso. Ahora tengo más claro cómo dirigirme a mis clientes para venderles mis servicios, y cómo saber cuál es mi cliente “vip”, ese que se va a gastar un montón de dinero para satisfacer su necesidad.

Veinte personas aprendiendo de una maestra que nos ha abierto los ojos al conocimiento. Natividad ha logrado cambiar mi foco, ya lo creo que sí. Me ha mostrado cómo hacer patentes mis fortalezas y a disfrutar de ellas. No se trata solo de trabajar para otros cuando me contratan, sino de hacer más fácil la vida a esos otros, porque lo que hay que ofrecer es confianza. Al menos en mi sector.

Dos de mis principales actividades se basan en ayudar a los profesionales a hablar en público y ayudar a las empresas sin demasiados recursos económicos a lograr visibilidad y aparecer en los medios, tradicionales y digitales. Es lo que Natividad llama “técnicas de alto impacto y bajo coste”. Y me he dado cuenta de que mi mensaje debe variar algo con respecto al anterior. No puedo plantearme mi actividad como un negocio puro y duro, que lo es, sino como una forma de ayudar a otras personas. Porque, ¿alguien se imagina el mal trago que puede pasar un profesional que tiene que impartir una ponencia y que sufre de un terrible miedo ante la posibilidad de hacerlo mal? Eso es lo que ofrezco, confianza.
La confianza de ver que con el método adecuado mi cliente va a triunfar. Y esa confianza de él también es la mía, porque no me sirve de nada hacer un trabajo y cobrarlo si luego quién me ha pagado queda insatisfecho. Yo no puedo dar una sesión de entrenamiento a ese cliente. Más bien, como dice Natividad, lo que le ofrezco es tranquilidad y felicidad. Porque cómo no le va a hacer feliz hacerlo bien y salir airoso del trance.

El taller al que he asistido durante el fin de semana es uno de los que se imparten en Jung&Proyect. Magnífica iniciativa de éxito gracias al coraje de esta emprendedora que sabe ayudar a otros emprendedores a enfocar su trabajo y a distinguir entre lo útil e inútil. Y ameno, muy ameno. ¡Ah, si mi mujer y mis hijos me hubiesen visto bailando con otros veinte compañeros de curso!

Gracias, Natividad, por ayudarnos a salir de nuestra zona de confort, y a ser inconformistas con nuestro proyecto.

@JuanmaRomeroTV

Natalia Gómez del Pozuelo

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Hace unos días tuve una de las entrevistas más interesantes y gratas de los últimos años. Me cité con Natalia Gómez del Pozuelo, toda una personalidad. Una mujer que me dejó impresionado. Guapa por fuera y, sobre todo, por dentro. Lo cierto es que da gusto conocer gente así. Es de las personas que en una conversación te enriquecen, te enseñan con la naturalidad de una persona humilde y te abren un montón de perspectivas, personales y profesionales.

Fue una conversación corta, más o menos una hora. O al menos a mí se me hizo muy corta, demasiado corta. Me contó que después de quince años trabajando en puestos directivos de multinacionales se echó la manta a la cabeza y decidió cambiar. Dejó todo y se puso a escribir, que es lo que de verdad le gusta, y a dar formación. Ejemplo de mujer valiente, con cuatro bocas que alimentar.

Igual que yo, ella ayuda a las personas a hablar en público. Pero va más lejos porque también enseña a escribir, a través de un taller que ha desarrollado y que realiza junto con otros dos socios (Carmen Posadas y Gervasio Posadas). Todo un lujo que agrupa a tres personalidades del mundo de la cultura. No me va a quedar más remedio que apuntarme a alguno de sus cursos, porque tanto escribir, tanto escribir y, al final, muchas veces se nos olvida lo más importante: la ilusión por lo que hacemos.

Natalia me transmitió esa ilusión por su trabajo. Lo hace a través de su blog y sus libros. Me gustaría poder hablar de todos esos libros de éxito, pero no tendría suficiente espacio para glosarlos de la forma adecuada. Con alguno de ellos, Natalia, ha vendido varios cientos de miles de ejemplares. Lo mejor es visitar su blog y ver todo lo que hace, que es mucho, y bueno (www.nataliagomez.es).

Precisamente su blog es otro caso de éxito, porque ha logrado sobrepasar las cien mil visitas, todo un récord que me da una tremenda envidia; envidia sana, por supuesto. Y me produce admiración. Para celebrar este acontecimiento –cuándo lo lograré yo, Señor– ha regalado a todos los que se lo han pedido un interesante e-book: Hablar en público y tener éxito.

Aunque la promoción de este regalo era hasta finales de mayo, Natalia, ante la avalancha de peticiones y el éxito obtenido, ha decidido ampliar el plazo. Yo, que también me dedico a esto, reconozco que he pedido mi e-book y he aprendido alguna cosa. Y alguna otra he incorporado a la formación que imparto (vamos, que lo he copiado vilmente). Para acceder a este magnífico trabajo lo mejor es pedirlo, claro; nataliagomezdelpozuelo-blog@yahoo.es es la dirección a la que hay que escribir.

Me cuenta Natalia que para lograr el éxito hay varias claves, nada del otro mundo; de sentido común. Pero claro, hay que tener sentido común y utilizarlo. Me dice que “hay que estar siempre atenta a los temas que generan interés. Para ello es importante disponer de estadísticas de visitas y realizar análisis periódicos”. Tiene muy claro que lo que genera una mayor acogida son los temas de utilidad práctica, que la constancia es fundamental para tener un flujo continuo de lectores, pensando en la persona que va a leer los artículos y tratar de escribir de forma amena. Además, Natalia afirma que no se debe escribir cuando uno está agobiado de trabajo, o cuando no tiene nada interesante que decir para no dejar que el hecho de escribir en un blog se convirtiera en costumbre o en esclavitud, sino sentirlo más bien como una charla de café. Y un último consejo que me ha dado Natalia: ir por la vida con una libreta para apuntar cualquier cosa que llame tu atención.

Gracias, maestra.

@JuanmaRomeroTV