
Es bien sabido que las tendencias bajistas suelen estar acompañadas de una alta volatilidad, pero ¿más de 300 puntos en seis minutos, como se movió el Dow Jones el miércoles, no es un poco excesivo? Y ayer tampoco estuvo mal, pues el índice se anotó 150 puntos en los 15 últimos minutos de la sesión. Sin embargo, el mercado no se ha vuelto loco, sino que hay razones importantes detrás de estos fuertes bandazos de las cotizaciones.
"No es nada extraordinario. Así es exactamente como terminan los mercados bajistas, así que no es tan raro al final de una tendencia que ha sido tan dura como ésta ver este tipo de trading emocional", explica Jordan Kimmel, gestor de Magnet Investment Group. No hay que olvidar que las tendencias bajistas, en especial cuando están avanzadas, suelen ir acompañadas de un volumen de negocio pequeño, que permite que la acción de un reducido grupo de inversores provoque fuertes movimientos de los precios. Un artículo de Jeff Cox en CNBC.com identifica tres factores relevantes detrás de esta volatilidad extrema:
1. La velocidad de la información
La diferencia de este mercado bajista con los anteriores es que nunca ha habido tal cantidad de información casi instantánea a través de los medios digitales, ni siquiera durante el estallido de la burbuja de Internet, ni tampoco tanta facilidad para operar a través de la red, de los programas de trading y de las plataformas de acceso directo a los mercados. La tecnología exacerba este flujo de información o rumores y operaciones bursátiles, que alcanza una velocidad nunca vista.
Un ejemplo es lo ocurrido el miércoles. Muchos operadores achacan el hundimiento del Dow Jones en los últimos 10 minutos al rumor de que General Electric (GE.NY) iba a dar un profit warning, que provenía de unas declaraciones fuera de contexto de su presidente, Jeff Immelt. El problema es que los traders deben decidir en un segundo si se trata de una noticia o un rumor, si es fiable, si puede tener impacto en el mercado... y operar en función de ello. Demasiadas cosas en demasiado poco tiempo, especialmente en un mercado que es pasto de la ansiedad desde que comenzó la crisis posterior al verano.
2. Los traders dominan el mercado
A esto hay que sumar que en este mercado prácticamente no existe lo que los brokers llaman el "inversor final", ése que toma posiciones importantes y tendenciales, con visión de medio y largo plazo. Por el contrario, prácticamente los únicos que operan son los traders más cortoplacistas, que están siguiendo la vieja estrategia de comprar en las caídas y vender en las subidas. "La característica principal de estos rallies ha sido que la gente vende con la fortaleza. Y tengo que decir que la volatilidad que esta os viendo es emblemática de un mercado bajista", según Quincy Krosby, estratega jefe de The Hartford.
Evidentemente, si nadie aguanta las posiciones y vende con la mínima ganancia, es imposible ver una subida sostenible, sino que tenemos recaídas igual de fuertes que las subidas previas. Estos movimientos suelen ser más grandes cuanto más avanzada está la tendencia y más cerca de su suelo, y suelen concentrarse en la última parte de la negociación, especialmente si los índices alcanzan niveles extremadamente bajos o altos.
3. Ventas forzadas
Esto se agrava más todavía si tenemos en cuenta que hay una plétora de fondos que están obligados a vender sus posiciones para conseguir liquidez. Se trata de las famosas "ventas forzadas" de los grandes inversores que usan el apalancamiento para invertir por mucho más dinero que el patrimonio del que disponen. Ante las pérdidas en sus carteras, los bancos que les prestaron el dinero les obligan a devolverlos, para lo cual deben liquidar sus posiciones a cualquier precio. En el caso de los fondos, aparte del apalancamiento están los reembolsos masivos de los partícipes que no pueden aguantar más pérdidas, y que deben atenderse también con liquidez a través de estas ventas.
Estas órdenes también suelen concentrarse en la parte final de la sesión, lo que aumenta el riesgo de desplomes en el último minuto. "Creo que, a estas alturas, todo el mundo que quería vender ya ha vendido y lo que falta -aunque sólo lo sabremos en el futuro- son las ventas forzadas por parte de los fondos de inversión y de los hedge funds", opina Kimmel. "No creo que esta caída esté provocada por el miedo como la de hace algunas semanas. Ahora se han empezado a curar las heridas, pero hay mucha gente saliéndose de los fondos y eso provoca más caídas".
Este entorno es muy difícil para el inversor particular, salvo que pueda estar todo el día pendiente de la pantalla y tenga la agilidad para cambiar sus posiciones constantemente. Los stops deben ser muy ceñidos, con el consiguiente riesgo de que salten constantemente, muchas veces en falso. Eso sí, aquellos que quieran empezar a construir su cartera tienen un entorno ideal por las bajas valoraciones y el pesimismo absoluto que reina en el mercado. Aunque no olviden que eso no es ninguna garantía contra mayores descensos.
¿Será porque al común de los mortales (ese "inversor final") se le hace incomprensible que Grifols baje más de un 10% después de anunciar ganancias que superan el 43% respecto al año anterior, y, en cambio, Deutsche Bank suba más de un 15% tras publicar un beneficio un 80% menor? Tiempos no aptos para cardíacos...
Un buen artículo, y un buen análisis del mercado bursátil. Excelente, merece ser leído atentamente.
El inversor final? Qué es eso? Se invierte con la intención de ganar dinero y si el mercado no ofrece garantias de subidas sostenibles, ni siquiera de bajadas coherentes con los resultados, como en el caso de Grifols ayer y de tantos otros valores, pues se sale del mercado a las primeras de cambio. Confianza las mínimas, sobre todo porque los que mueven el mercado no tienen en cuenta ni análisis fundamentales ni técnicos ni nada de nada, su único horizonte es ganar dinero no crear confianza.
Se olvida en el artículo la razón fundamental de tanta sin razón.
El mercado bursátil es pasto de la mentalidad extendida del dinero rápido, fácil y sin esfuerzo.
La inmensa mayoría de los inversores y los "hedge funds" - fondos de cobertura - son especuladores puros y duros.
Juegan a la bolsa como podrían jugar a la ruleta en un casino.
Los supervisores, no potencian la inversión estable. El ahorro canalizado a las empresas cotizadas para crear riqueza.
Se ha olvidado completamente el objetivo del mercado de valores, como medio de captar recursos vía emisión de nuevas acciones.
Nada puede extrañarnos pues, que ocurran despropósitos como el protagonizado recientemente por Porsche en Volkswagen.
Se hace urgentísima una reforma que trate de prevenir semejantes atropellos, permitidos en nombre de la sacrosanta libertad del mercado.
El mercado es volatil porque es un asunto de pajaros, hay tres clases en bolsa los pardillos o gorriones, los cuervos y los halcones. En este momento los gorriones estan casi extinguidos y hay una batalla entre los cuervos y los halcones, vaticino que ganaran los cuervos.

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