¿La Fed es políticamente correcta o dice la verdad?

Ainhoa Giménez, Bolságora
21/11/2007 - 0:17
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Probablemente, muchos de ustedes se habrán quedado tan desconcertados como ayer lo estaba Wall Street con las actas de la última reunión de la Fed. Las actas publicadas ayer admiten la crisis, pero le quitan hierro y descartan una recesión, por lo que se contradice bastante con el comunicado posterior a la reunión.

Unas actas que, como ya sabrán, muestran una preocupación mucho mayor por el crecimiento que por la inflación -de hecho, rebajan la previsión de PIB para 2008 a una banda 1,8%-2,5%, por debajo de lo que se esperaba-, lo cual abre de nuevo la puerta a las bajadas de tipos.

Este mensaje se contradice bastante con el comunicado posterior a esta reunión del 31 de octubre, cuando Bernanke reintrodujo el temor inflacionista y prácticamente descartó una bajada de tipos en diciembre. Ahora bien, tampoco resulta tan sorprendente como muchos aseguran, puesto que ya el 8 de noviembre, en su comparecencia ante el Congreso, el presidente de la Fed ya cambió su discurso dando mucho más relieve a los riesgos para el crecimiento que a los inflacionistas.

Los analistas achacaron entonces este cambio al empeoramiento de la crisis crediticia en noviembre. Y en Bolságora ya les dijimos que eso tiene dos caras: la positiva de que se abre la puerta a un nuevo recorte de tipos en diciembre (o quizá en enero), máxime cuando la previsión implícita de la Fed para el IPC en 2008 se situó ayer en el 1,75%; y la negativa es que Bernanke admite que la crisis va en serio y, en consecuencia, que la economía y los resultados empresariales pueden sufrir bastante más.

Ahora bien, el banco central no espera ni mucho menos una recesión. Su mensaje fue bastante más moderado: sí, la crisis de crédito se trasladará al conjunto de la economía, tendremos que absorber las pérdidas de los bancos y posiblemente alguna quiebra de entidades pequeñas; pero la cosa no pasará a mayores y se quedará en una mera ralentización. Y desde ahí, a correr de nuevo en busca de crecimientos del PIB (y de los beneficios empresariales) como los de los últimos años.

La gran pregunta

Así pues, no merece la pena seguir debatiendo por qué la Fed ha cambiado su discurso, sino que hay que ir más allá: Hay que preguntarse si este escenario representa lo que Bernanke y sus muchachos piensan realmente o se trata de un mensaje políticamente correcto para evitar la alarma en el mercado. De hecho, es un mensaje muy positivo -mayores bajadas de tipos sin recesión-, que Wall Street bien podría recibir con fuertes subidas hoy mismo.

La duda es más que razonable puesto que un banco central no deja de ser un órgano político, por muy independiente que sea de los Gobiernos. En consecuencia, no puede pronosticar una recesión, ni siquiera admitir que existe una posibilidad de que ocurra. De hecho, la Fed jamás lo ha hecho, pero las recesiones han tenido lugar regularmente.

Entonces, ¿estamos al filo de una recesión que la Fed no quiere/no puede reconocer? ¿O el escenario de Bernanke es realista? Esta es la gran incógnita que puede decidir el rumbo de los mercados en los próximos meses. Y, a priori, es muy difícil de averiguar.

Ayer mismo les dábamos cuenta de la larga lista de amenazas que se ciernen sobre el escenario económico y de mercados actual (valoraciones altas, caída de márgenes, déficit exterior, montañas de créditos dudosos titulizados, aumento de la morosidad y los desahucios, etc.) Lo cual hace que la posibilidad de una recesión sea muy real, como algunos economistas -incluyendo el mismísimo Alan Greenspan- llevan diciendo desde hace meses.

Pero hay que dar un voto de confianza a Bernanke, al que hay que reconocer que ha sido capaz de reaccionar de forma rápida y contundente a la grave crisis que comenzó en agosto, a costa de recibir duras críticas sobre el "riesgo moral" y el inflacionista. No descarten que sea capaz de pilotar el famoso aterrizaje suave que ansía Wall Street.

Dixio

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