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Bernanke da la de cal y quita hierro a la escalada de la inflación subyacente

Ainhoa Giménez, Bolságora
16/06/2006 - 6:54
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Aquellos que se dedican a interpretar los mensajes de la Reserva Federal tienen trabajo por delante. Porque ayer Ben Bernanke descolocó a todo el mundo con un giro radical de su discurso.

Tan serio fue el descoloque, que Wall Street encadenó la mayor subida en dos días desde 2004, cuando lo normal hasta ahora era que se hundiera cada vez que el presidente de la Fed abría la boca.

¿Y qué dijo Bernanke para provocar tal reacción? Pues que la subida de las materias primas y de la energía se está trasladando al resto de bienes y servicios a un ritmo lento. Y no se trata de algo puntual; según Bernanke, estos efectos de segunda vuelta se han reducido mucho en los últimos 30 años porque los norteamericanos han asumido que la Fed mantendrá baja la inflación. Es decir, las expectativas inflacionistas ya no se disparan (y las expectativas inflacionistas suelen ser la principal causa de la inflación).

Las palabras de Bernanke se contradicen con la escalada de la inflación subyacente conocida el miércoles (esta tasa excluye la energía y, por tanto, mide esos efectos de segunda vuelta): subió el 0,3% en mayo –por encima de lo previsto–, alcanza el 2,4% interanual –por encima del límite de la zona de comfort de la Fed, el 2%– y acumula un 3,1% en los cinco primeros meses del año.

El colofón de la intervención de Bernanke fue que, si los efectos de segunda vuelta son moderados, 'la respuesta de la política limitada puede ser más limitada'. El mercado interpretó esta afirmación como una señal de que los tipos no irán más allá del 5,25% que alcanzarán en junio (esta subida se da por descontada).

Por supuesto, Bernanke aderezó este mensaje con elementos más negativos, como su preocupación por el precio de la energía, al que responsabilizó del repunte inflacionista actual, y por su impacto en el crecimiento, en la productividad y en el déficit exterior de EEUU. Pero un banquero central jamás va a dar un mensaje unívoco. Pero el mercado le dio igual, porque se quedó con el primer mensaje e ignoró el segundo.

La gran pregunta es qué ha motivado este cambio de discurso de Bernanke. A buen seguro, escucharemos todo tipo de interpretaciones en los próximos días. Una bastante creíble es que el presidente de la Fed está preparando el terreno –esta vez sí– para el final de las alzas de tipos. Al menos de momento, a la espera de ver si el crecimiento se recupera en el tercer trimestre y si la inflación vuelve a repuntar, en cuyo caso podría retomar las alzas de tipos tras el verano.

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