Siete razones para ser alcista a pesar del desplome

Ainhoa Giménez, Bolságora
29/07/2007 - 22:59
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Cuando el Dow Jones rompía máximos históricos a principios de mes y se iba a los 14.000 puntos, todo el mundo era alcista y lo que tenía mérito era mantener la tesis bajista. Ahora que el índice se desploma -la semana pasada fue la peor de los últimos cuatro años- y que los 14.000 parecen casi un sueño, los bajistas campan rampantes por Wall Street.

Y lo que tiene mérito es mantener la visión alcista.

Eso es justamente lo que hace James Altucher, columnista de RealMoney. Reconoce que el famoso "muro de preocupaciones" (wall of worry) parece ahora mismo muy alto e insuperable, pero asegura que hay algunos ladrillos para construir el "muro de la esperanza". Son estos:

1.El capital riesgo: hay cerca de un billón de dólares en el mundo del 'private equity' en busca de inversiones, incluyendo el dinero que pueden prestarle los bancos para cerrar cualquier gran compra. La caída del mercado ha reducido masivamente las valoraciones, lo que abre todo un universo de valores que pueden ser objetivo de compra. Altucher señala algunos como Macy's o Wyndham. Claro que este analista se 'olvida' de que el temor actual del mercado es que los bancos cierren el grifo de esta financiación, por muy baratos que estén los objetivos.

2.Los pequeños inversores: el inversor minoritario no se había subido al carro de la subida de la bolsa. La última portada de 'Barron's' lo destaca y ofrece varias estadísticas que demuestran que su nivel de inversión está a años luz del alcanzado en el techo del mercado alcista de 1999-2000. Mientras eso no ocurra, Altucher descarta cualquier desplome. Precisamente, recomienda comprar acciones de brokers como e*Trade o Charles Schwab para aprovechar el regreso del pequeño inversor al mercado.

3.Las recompras de acciones: se ha hablado tanto de ellas que parece que el mercado las tiene totalmente descontadas, pero no es así. Actualmente, se están llevando a cabo operaciones de este tipo por valor de 600.000 millones de dólares. Entre las empresas más activas en la reducción de su capital se encuentran Cigna, IBM y EMC.

4.Las bajas valoraciones de petroleras y bancos: el mercado no puede caer demasiado cuando la mitad de las empresas del S&P 500 cotizan con un PER (relación entre la cotización y el beneficio) de un solo dígito. Por ejemplo, Goldman Sachs, el mejor banco de inversión, tiene un PER de 9 veces, y la petrolera Exxon Mobil cotiza a 6 veces su Ebitda (beneficio bruto operativo). Incluso la reciente OPV de Blackstone cotiza a 9 veces el Ebitda.

5.El boom de la economía global: India, Europa del Este y buena parte del tercer mundo están construyendo y reconstruyendo sus ciudades, invirtiendo en infraestructuras y empezando a participar en la economía global. No hay que olvidar, dice Altucher, que el 40% de los ingresos de las empresas del S&P 500 provienen de fuera de EEUU. Por no mencionar las compañías que están construyendo esas infraestructuras, como General Electric o ABB.

6.China: esto se merece una categoría aparte. No importa cómo lo midas -número de usuarios de Internet, demanda de petróleo, de acero o de cemento, demanda de servicios financieros, etc.- las empresas que hacen negocios en China van a dispararse en los próximos 20 años. Por eso, los grades inversores apuestan por nombres como la empresa de Internet Baidu, el productor de acero coreano Posco o PetroChina (recomendada por Warren Buffett). Y no hace falta comprar valores asiáticos; empresas como Burlington Northern también se benefician de este boom.

7.El ciclo de renovación tecnológica: todas las áreas de la tecnología van a entrar en una fase de actualización entre los próximos dos y cinco años. Y no se trata sólo de las empresas que renuevan sus ordenadores para instalar el Windows Vista, que también, sino de que las personas cambiarán la TV analógica por la digital, y comprarán teléfonos con acceso a Internet (como el iPhone). Sin olvidar todo el boom de la tecnología relacionada con las energías alternativas.

Todos son argumentos sólidos, sin duda, pero algunos tienen debilidades, como el del capital riesgo. Y otros son expectativas a largo plazo que no tienen por qué alterar el rumbo del mercado a corto plazo. Finalmente, los argumentos propios de mercado, como las recompras de acciones o las valoraciones, tampoco son concluyentes: lo que está barato hoy puede estar mucho más barato mañana. En todo caso, el mercado dará o quitará razones.

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