
La Xbox puede ser parte de una estrategia más amplia que tendría todo el sentido. El descalabro de Google por sus malos resultados tapó el viernes la publicación de los del líder de verdad del software mundial: Microsoft.
No fueron demasiado llamativos, aparte de que las ventas de Vista van mejor de lo esperado y que eso compensó los cargos extraordinarios por los fallos de la consola Xbox. Pero, precisamente, esta consola es la clave del que puede ser el gran secreto del gigante: su proyecto de fabricar él mismo ordenadores.
Así lo cree John Dvorak, reputado columnista de MarketWatch, que asegura que ya ha desarrollado un prototipo en India sin apenas publicidad. A primera vista, esta idea choca con la concepción de un mundo en el que Microsoft pone el software y los demás el hardware que lo usa. Pero Dvorak recuerda que a Bill Gates se le ha acusado siempre de copiar todo lo que hace Apple (empezando por el propio Windows). Entonces, ¿por qué no copiar también la idea de un ordenador de su propia marca? Después de todo, Microsoft siempre se ha dedicado a copiar a los líderes en lo que respecta a hardware; pero últimamente ha sido más agresivo con la Xbox, el desarrollo de dispositivos que se utilizan con lápiz (tipo Palm) y distintos periféricos.
De hecho, la primera Xbox era un PC con sistemas propietarios para los videojuegos. La segunda es una variación sobre un PC con una arquitectura distinta (no basada en Intel) pero sigue siendo un PC. Dvorak no va tan lejos como para decir que todo el experimento de la Xbox es un ensayo para el lanzamiento de PCs de Microsoft. Pero no hay que olvidar el éxito de los sistemas propietarios de Apple, ni que Microsoft sigue siendo una referencia en el mundo del diseño, algo frecuentemente ignorado.
¿Por qué querría Microsoft lanzar sus propios ordenadores? Responder a esta pregunta requiere una cierta perspectiva. Las condenas a la empresa por cuestiones de competencia le impiden conservar la exclusividad de Windows con sus distribuidores; de hecho, Dell y otros fabricantes están lanzando ordenadores con Linux. En segundo lugar, aunque sus ventas no van mal, Vista no es ni mucho menos la revolución. De hecho, está dando bastantes problemas relacionados con el hardware, pero que los fabricantes siempre achacan al nuevo sistema operativo. Meterse con Microsoft sale gratis, aunque se enriquezcan con sus productos.
El problema de este proyecto resulta evidente: los actuales fabricantes de ordenadores que licencian Windows en sus máquinas se agarrarían un cabreo de no te menees porque la propia Microsoft competiría con ellos. Pero la empresa les tiene bien cogidos, porque no hay alternativa; Linux, el único sistema con capacidad de competir, no tiene posibilidades de convertirse en algo masivo a corto plazo.
Precisamente, es la posibilidad de que Linux llegue a ser masivo algún día lo que obliga a Microsoft a moverse. Y a moverse rápido. Si no lo hace, se arriesga a quedar relegada si la tendencia cambia entre el público, o si alguien es capaz de lanzar productos que hagan funcionar Linux con drivers de Microsoft, para que los periféricos funcionen bien (el gran problema actual de Linux). Y Gates no ha sido de los que esperan que lleguen los problemas para solucionarlos. Así uno no se convierte en el hombre más rico del mundo.
Aparte, Dvorak considera que Microsoft siempre ha querido secretamente hacer PCs. Ya fabrica ratones y teclados, la Xbox y el prototipo indio... el conocimiento necesario para dar el siguiente paso, que es admitir lo que tienen entre manos. Por otro lado, Microsoft es perfectamente consciente de que los diseños atractivos venden más que los clones. Y el mercado de PCs y de portátiles está plagado de máquinas que sólo se diferencian por el logotipo del fabricante. De hecho, Microsoft ha mostrado en varias ferias PCs muy atractivos con su marca.
Esta hipótesis, además, explicaría la reciente marcha del responsable de la Xbox, Peter Moore. Podría ser, después de todo, que la consola sea parte de la gran estrategia de los PCs. No olviden que Microsoft ha hecho un esfuerzo desmesurado para integrar la Xbox con el ordenador a través del software Microsoft Media. "En otras palabras, los inversores deberían tener en cuenta que puede quedar algo de gasolina en el depósito de Microsoft", concluye Dvorak.

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