Yahoo, la empresa que acaba de despedir a su consejera delegada y que vuelve a ser objetivo de compra por parte de Microsoft, sigue creyendo que lo que el mundo necesita es otro quiosco para tabletas. Blake Irving, responsable de producto de Yahoo, asegura en una entrevista con MediaWeek que los editores de revistas se muestran muy interesados en la plataforma Livestand, que la firma ya anunció en febrero, porque les permite publicar de una sola vez en diversos formatos y sistemas operativos de tableta, sin tener que crear aplicaciones específicas para iOS (iPad), Honeycomb (Android) y QNX (BlackBerry). Livestand utiliza el sistema HTML5, como cualquier nueva aplicación web que se precie, y no parece que contemple la venta de contenido, pues sus promotores destacan la posibilidad de incorporar objetos publicitarios avanzados y exclusivos.
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Antes o después, casi todo se digitaliza: las cámaras de fotos, las de vídeo, los reproductores de música, la TV, los libros… No obstante, hasta ahora no existía una buena versión electrónica del dispositivo de entrada más apreciado por periodistas, estudiantes, letristas y péritos de seguros: el lápiz y el papel.
Y no es que nadie lo haya intentado. Tanto los lápices basados en la tecnología Anoto (comercializados por Logitech, entre otros) como el lápiz Fly Fusion de Leapfrog funcionan del mismo modo: se escribe sobre un papel especial que lleva impresos millones de puntos casi invisibles. Una minúscula cámara en la punta del lápiz observa dichos puntos para deducir su propia posición, y un microchip convierte los trazos del lápiz en tinta digital. Los lápices en cuestión pueden transferir el resultado a un PC para aplicar un reconocimiento de escritura básico.
Jim Marggraff, veterano tanto de Anoto como de Leapfrog, ha puesto en marcha una nueva empresa, llamada LiveScribe. Este mes ha presentado el lápiz inteligente Pulse, que según Marggraff es el paso definitivo de su visión de una ‘informática basada en el papel’.
En un cilindro de aluminio anodizado de grosor similar al de un rotulador grueso, el Pulse contiene una cámara, un micrófono y un altavoz sorprendentemente potente. También lleva una brillante pantalla en blanco y negro (18×96 píxels) en la que aparecen los mensajes, las órdenes de menú y hasta pequeñas animaciones. Cuenta con una batería recargable, aunque no extraible (de 6 a 7 horas de autonomía), un terminal de auriculares y contactos para una base de sobremesa USB.
Ah, sí: y también es bolígrafo.
La característica principal del Pulse es su capacidad para grabar sonido mientras se escribe. Después, al marcar sobre una palabra escrita, el lápiz reproduce el sonido que grabó en ese momento; o más bien, para ser exacto, el que grabó cinco segundos antes de que comenzásemos a escribir, a fin de compensar nuestro tiempo de reacción.
En los blocs especiales de micropuntos, al pie de cada página aparecen unos pequeños “botones” preimpresos que controlan la velocidad y el volumen de audición, entre otras cosas.
La idea no es nueva: OneNote para Windows y Word para Macintosh, ambos de Microsoft, hacen algo parecido, aunque graban mientras uno teclea, no mientras escribe.
Sin embargo, los beneficiarios de esta tecnología son los mismos: estudiantes que toman notas durante las clases, periodistas que llevan a cabo entrevistas, y gente así. También podría ser útil para el aprendizaje de idiomas (señalar una frase escrita para escuchar cómo la pronunció el profesor) o la audición crítica de música (para críticos, profesores de música o jueces de Operación Triunfo).
El Pulse es más avanzado que sus predecesores en varios aspectos. Es el primer lápiz provisto de pantalla y micrófono, y contiene una cantidad enorme de memoria. El modelo de 150 dólares (100 €) contiene 1 gigabyte, que basta para guardar 20 horas de sonido estéreo con la mejor calidad. Y el modelo de 200 dólares (130 €) lleva el doble de memoria.
El lápiz se conecta a su base de sobremesa con un tranquilizador clic magnético. En ese punto, todas las notas y sonidos grabados son absorbidos automáticamente en un programa para Windows llamado LiveScribe Desktop. La empresa asegura que dentro de pocos meses habrña también versión para Mac.
Cuando las notas ya están en el programa, se pueden buscar palabras manuscritas: una función sumamente importante, pues permite buscar una aguja de audio en un pajar de páginas.
También se pueden subir las páginas de notas a una página web privada, en la que la empresa ofrece 250 megabytes de almacenamiento gratuito. En ella se puede hacer clic con el ratón sobre las notas o dibujos manuscritos para escuchar el sonido asociado, tal como lo haríamos señalando con el lápiz.
Se pueden mandar por correo-e enlaces a dichas páginas web a los compañeros de curso que se saltaron la clase, por ejemplo, o bien a los colegas que trabajan en la misma operación desde otra ciudad. Ellos también pueden hacer clic y escuchar. En la dirección http://tinyurl.com/6fya97 hay algunas muestras.
En los casos en que no sea posible escribir a mano (por ejemplo, cuando no llevemos encima uno de los blocs especiales), el lápiz también funciona como un grabador normal de audio digital, prácticamente invisible. Ideal para espías.
Incluso se pueden añadir notas manuscritas a una grabación a posteriori, mientras se escucha el sonido, lo cual resulta francamente ingenioso.
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