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Las palomas mensajeras, más veloces que una conexión Internet de “banda ancha”

Publicado el 05 oct 2010

Escuchado esta mañana en el taxi que me llevaba del aeropuerto al trabajo: un experimento realizado en el Reino Unido para comprobar que sistema de comunicación era más rápido: si las palomas mensajeras o la conexión de banda ancha de Internet. Consistía en transmitir una película que ocupa 300 MB por dos métodos:

  • una conexión de Internet de banda ancha realizada desde la Inglaterra rural (la población de Skegness).
  • una paloma mensajera que transporta una memoria USB. Sale de Yorkshire, a unos 193 KM de distancia de Skegness

El resultado: la paloma ha sido más eficiente ya que ha tardado una hora y cuarto en completar el trayecto. La conexión a Internet, durante este periodo de tiempo, sólo ha podido bajarse un 24% del archivo de 300 MB (y, además, estaba colgada).

Los resultados, además, se han realizado sin ningún tipo de optimización! Como recordarán los más viejos del lugar, el 1 de abril de 1990 se publicó el RFC 1149 (Un estándar para la transmisión de datagramas IP mediante seres alados) que, unos años más tarde, fue implementado.

Aplicaciones para iPhone/iPad/iPod y la privacidad

Publicado el 03 oct 2010

Publicado el estudio “Phone Applications & Privacy Issues: An Analysis of Application Transmission of iPhone Unique Device Identifiers (UDIDs)“, que analiza el uso que hacen las aplicaciones desarrolladas para el iPhone del UDID, un identificador único de cada teléfono móvil y los efectos que esto tiene para la privacidad.

Todos los Apple iPhone vendidos desde su presentación en 2007 disponen de un número único de serie, accesible por las aplicaciones: el identificador de dispositivo único, UDID. Apple ofrece esta disponibilidad de forma que los programadores puedan identificar de forma única el dispositivo utilizado para funcionalidades como el almacenamiento de preferencias de la aplicación o las puntuaciones de los juegos. Si bien el UDID permite estas funcionalidades, también tiene otros usos más tentadores como el seguimiento de la actividad o relacionarlo con otros datos de forma que se pueda asociar el teléfono a una persona en particular. El artículo investiga el uso que se hace de UDID y cuando se comparte.

Recuerdo que cuando se presentó el procesador Pentium 3 de Intel hubo una gran polémica por la existencia de un número de serie único, accesible por parte de las aplicaciones. Esta polémica hizo que la mayoría de fabricantes de ordenadores incluyeran en la BIOS la opción de desactivar esta funcionalidad (que era el caso de la mayoría de configuraciones por defecto).

Actualmente los procesadores Intel ya no tienen esta funcionalidad.

Ahora es Apple quien hace lo mismo y nadie dice nada al respecto. Todo lo contrario: se ha convertido en una práctica perfectamente aceptada y utilizada:

Hemos encontrado que el 68% de estas aplicaciones transmiten los UDID hacia servidores bajo el control del proveedor de la aplicación cada vez que se ejecuta. Además, un 18% de las aplicaciones cifran sus comunicaciones de forma que no se puede determinar cuál es la información compartida. Un escaso 14% de las aplicaciones probadas parecen estar limpios. También hemos confirmado que algunas aplicaciones pueden vincular los UDID con la identidad real del usuario.

Menos mal que gracias a Apple “1984 no será como ’1984′”.

Análisis de un troyano para Android

Publicado el 03 sep 2010

Hace unos días, Symantec detectó una aplicación maliciosa para la plataforma Android. Se trataba de un troyano que recogia nuestra posició (mediante el GPS), aunque desde el punto de vista del usuario se presentaba como el clásico juego de la serpiente. El troyano se distribuía a través de Android Market bajo el nombre de “Tap Snake”.

Hispasec acaba de publicar un analisis de este troyano: Estudio del troyano “Tap Snake”.

Los troyanos llegan a Android

Publicado el 10 ago 2010

Llega el primer troyano que circula en libertad en los teléfonos con sistema operativo Android. Lo ha descubierto Kaspersky, que lo ha bautizado como “Trojan-SMS.AndroidOS.FakePlayer.a”.

El troyano se distribuye como una aplicación multimedia, que nos llega a través de un SMS. En el mensaje nos invita a instalar una pequeña aplicación que únicamente consume 13 KB. Una vez instalado, el troyano utilizará el teléfono para enviar SMS a números de teléfono de tarificación especial, sin en consentimiento ni conocimiento del propietario.

Registrar las excursiones con Android

Publicado el 09 ago 2010

El verano es una época propicia para realizar excursiones, en las que el teléfono móvil seguramente nos acompañará. En el caso de un teléfono con sistema operativo Android, podemos hacer uso de su GPS para registrar como ha ido la excursión.

Usando el programa gratuito My Tracks, que podemos instalar vía Android Market, no sólo obtendremos un mapa de la excursión realizada. También registra algunos datos estadísticos que nos permiten conocer la velocidad a la que andamos, la distancia recorrida, el desnivel y otros datos.

Un ejemplo, este domingo hice una pequeña excursión hasta la cima de Sant Llorenç del Munt, en la comarca catalana del Vallès Occidental, donde se encuentra un monasterio benedictino construido en el siglo XI. Tanto en la subida como en la bajada activé el seguimiento con My Tracks:
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Why you should read e-books… and why you won’t

Publicado el 25 ene 2005

Four reasons for electronic books to succeed, and four more reasons why they never will

(This story is translated from the Spanish original, and is also available in La Cafetera Rusa on LaVanguardia.es and Conexiones on Clarin.com)

Lately, any mention of e-books as a viable publishing format raises reactions ranging from ignorance to visceral opposition (the screen will never replace paper!), from business fears (pirates!) to kind obligingness. However, it’s just now that the available technologies have achieved the required quality level, at a reasonable cost, for us to do a sizeable part of our reading on digital media, mostly on mobile devices: the displays in current handheld computers provide high brightness and definition levels, and online book sales channels are quite in place.

Electronic books have many benefits, including:

  • E-books are convenient. Any e-book reader software allows searching words or sentences in the text, setting unlimited bookmarks, writing annotations and looking for the meaning of words in dictionaries installed in the same device. Moreover, e-books can be read in a dark room without disturbing your bed companion; laying on your side, just choosing the landscape screen layout; and hands-free, enabling auto-scrolling.
  • E-books are compact. Digital formats don’t take up any place. Literally. Maybe you won’t read more if you take e-books on your vacation, but you won’t regret carrying them in your suitcase. The three dozen titles I am carrying in my pocket right now (from Michael Moore and Douglas Adams, to Naomi Klein, Bob Woodward, PG Wodehouse and Graham Greene) take less than a tenth of my Palm’s memory card, but their paper counterparts would rise more than one meter in height.
  • E-books are discreet. The digital equivalent of wrapping your tomes in newsprint. You will avoid looks of cultural contempt, being considered a satyre or tagged as a radical. People sitting in front of you on the subway will never know if you are reading a marketing manual, a romantic pulp, a sex handbook, the DaVinci code or the European Constitution.
  • E-books are more complete. For cost and technology reasons, an e-book can be much richer than its paper counterpart. The digital version of Neal Stephenson’s Cryptonomicon includes an interview with the author, the transcription of the release press conference, the Wired article on transoceanic cables that preceded the novel, a detailed cryptography glossary, additional bibliography and excerpts from other Stephenson’s titles. All of it, easily browsed through hyperlinks.

However, it’s unlikely that e-books ever make a sizeable part of the publishing market, specially if the following situation remains:

  • E-books are expensive. Digitizing content was supposed to lower the cost of delivering it. Publishing e-books does not require cutting any trees, they don’t take up physical space in warehouses or bookshops, and you don’t have to ship them. However, the price difference between the electronic and physical versions of the same title tends to be minimal, or even none, and in some cases, the e-book costs more than the paper tome. We all know that authors do not take the largest cut from the retail price, so one wonders what e-publishers really want.
  • E-books are in English. You may not be aware if you’re reading this, but except for some experimental initiatives in Spanish and in Catalan, finding commercial e-books in non-English languages is extremely difficult. The digital production and delivery industry operates from the USA, and US readers almost don’t read any books by foreign authors, not even translated. In the case of older works, already in the public domain, the situation improves a bit, and you can find many classical texts, such as Cervantes’ Quijote, mostly converted by volunteers.
  • E-books are sparse. E-book catalogs are much more limited than regular book catalogs. The production of an electronic version is not yet integrated in the publishing process, so only clear candidates to best-selling status are released simultaneously in paper and e-book. Even though it is well known that older catalog assets, both in publishing, music and movies, are a gold mine waiting to be worked thanks to digitisation, looking for an specific title to read it on our handheld can be a frustrating experience.
  • E-books are too personal. The fear of piracy in the publishing industry has led technology providers to embrace protection systems ranging from the annoying (e-books that must be registered in a specific device or hard-coded with the buyer’s credit card number) to the ridiculous (e-books that expire after two months). The result is that the buyer of a commercial e-book can’t lend it to a friend or give it as a present, unless he/she is willing to provide the recipient with such sensible data.

An equally promising and deceiving situation. What do you think? Do you read e-books? Please share your experience with fellow readers in this forum.

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