En época de vacas flacas, ahorrarse los 40 euros mensuales que cuesta una conexión ADSL resulta muy tentador. Dicen que aumenta el número de hogares que dan de baja su conexión de Internet y pasan a piratear la del vecino. Lo sepa éste o no, conviene hacerlo de forma segura.
Pasar a depender de la buena fe o la ignorancia de los propietarios de las redes WiFi cercanas no parece un buen negocio a medio y largo plazo: el vecino puede acabar hartándose y activando el acceso mediante contraseña.
Artículo en La Cafetera Rusa de LaVanguardia.es

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