Apple ha presentado los tres elementos de su estrategia para cambiar el mundo de la educación: iBooks 2, iBooks Author, y iTunes U. Lo más interesante para mí ha sido la introducción de iBooks Author. Mientras los directivos de Apple describían las funciones del programa –plantillas de diseño, la conversión de archivos Word, la posibilidad de insertar archivos desde Keynote, el uso de Widgets para insertar tablas, gráficas, tests interactivos, imágenes tridimensionales– estaba muy emocionada con la idea de que por fin, los creadores de libros digitales podían olvidarse de escribir código. También me pareció muy interesante poder crear un glosario y que los estudiantes puedan generar tarjetas de estudio a base de ello.
Pero luego llegaron las malas noticias. Dos. Y bastante graves.
Primero, los libros que genera iBooks Author utilizan un nuevo formato denominado “.ibooks”. Si se cambia la extensión del fichero por .epub, el libro se puede ver en Adobe Digital Editions y en otros lectores que soportan EPUB. Así pues, ¿iBooks es igual a EPUB? Pues… no exactamente. Cuando intenté validar el archivo, me dió varios errores. La promesa del estándar EPUB era que un editor podría crear un sólo archivo para un e-libro y que este archivo funcionaría en todos los lectores compatibles con EPUB: básicamente, todos menos los de Amazon. El hecho de que iBooks Author no cree archivos EPUB rompe esta promesa.
El segundo problema grave, en mi opinión, es que la licencia de uso de iBooks Author contiene la restricción siguiente [la nota viene directamente de la licencia, no la he traducido]:
Si cobra alguna cantidad por cualquier libro u obra generada con este software (una “Obra”), solo podrá vender o distribuir dicha Obra a través de Apple (p.ej., a través de la tienda iBookstore). Esta distribución estará sometida a un acuerdo separado con Apple.
Eso quiere decir que todos los libros que se crean con iBooks Author deben ser vendidos a través de la iBookstore de Apple, lo cual presenta tres serios inconvenientes.
Primero, Apple cobra un 30% de cada venta. Sin excepciones. Si quieres, puedes regalar el libro, pero no venderlo en ningún otro sitio; ni en Amazon, ni en Libranda, ni siquiera en tu propia página web. Y por supuesto, sólo puedes venderlo en iBookstore si Apple te lo aprueba.
Segundo, para vender libros a través de iBookstore se requiere un número fiscal de Estados Unidos. No es imposible conseguirlo, pero tampoco no es fácil; hay que pasar por el web de la IRS (la Hacienda de EEUU) para solicitarlo, encontrar los papeles necesarios, y esperar. Conozco a gente en España que lo ha hecho, pero no son muchos. Tal vez Apple tenga intención de facilitar el proceso, pero todavía no han dado señales de que sea así.
Tercero, la iBookstore de Apple no es el mejor canal para vender libros. Su interfaz no tiene nada de especial, no es fácil encontrar los títulos que uno busca, ofrece un catálogo escaso, no tiene mucho componente social (hay pocas reseñas, recomendaciones, etc.) y sólo está disponible en 32 países del mundo (de un total de 205). Es una ventaja clara para Apple si logra obligar a las editoriales estar dentro de la iBookstore. Pero no es nada evidente que sea una ventaja para las editoriales.
Habría preferido que Apple facilitase la publicación en iBookstore (incluso para quienes se encuentran fuera de los EEUU) sin tantas obligaciones, y que las innovaciones fueran compatibles con EPUB, para que otros fabricantes de e-lectores se vieran impulsados a crear dispositivos que contemplasen estas innovaciones. Habrían conseguido exactamente lo mismo, sin dejar tan mal sabor de boca.
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