Android es un éxito enorme. Google compró la empresa de Andy Rubin en 2005 y la ha transformado en un gigante de los sistemas operativos para smartphones, com más del 50% del mercado mundial y 700.000 activaciones diarias durante el pasado mes de diciembre.
Tal vez, como parecía creer Steve Jobs, fuera el puesto de Eric Schmidt en el consejo de administración de Apple lo que infectó a Apple con las ganas de entrar en el mercado de los SO para smartphone. O quizá Larry Page y Sergey Brin simplemente reconocieron el Futuro en cuanto lo vieron. (Como Page explica, la empresa había iniciado el desarrollo de Android un año antes de que Schmidt entrase en el consejo de Apple).
Sea cual sea la “autenticidad” del impulso de Google hacia los smartphones, es en la ejecución de la idea, la integración de Android en la estrategia de alto nivel de Google, donde el producto destaca de verdad. Android mejora rápidamente; la plataforma “libre y abierta” es popular entre los desarrolladores, y tal vez aún más, entre los fabricantes de teléfonos que ya no tienen que crear su propio software, labor para la que están mal preparados culturalmente. Además ¿a quién no le gusta que le asocien con un triunfador técnicamente competente? (Reconozco que puedo estar un poco influido en mi consideración por el equipo de ingeniería de Android: varios colegas de una anterior guerra entre sistemas operativos trabajan allí).
Durante los tres últimos años, Android ha disfrutado de una especie de ampliación hacia espacios desocupados: la plataforma ha crecido sin encontrar obstáculos. No es que pretenda ignorar la guerra sobre la propiedad intelectual: es muy real y las consecuencias todavía no están claras, pero las discusiones no han frenado la marcha triunfal de Android.
Sin embargo, ahora que comienza 2012, yo diría que la situación podría cambiar. Examinando las cifras de la semana pasada sobre Motorola, HTC y Samsung, el panorama es distinto. En lugar del viejo “hay espacio de sobra para que todos los fabricantes de móviles Android se ganen la vida”, tenemos a un líder por tres cuerpos de ventaja, que es Samsung, mientras que Motorola y HTC se van quedando atrás.
Entre octubre y diciembre del año pasado –el cuarto trimestre natural, o Q4YC11–, se cree que Samsung sirvió 35 millones de smartphones, situándose con ello en la primera posición a escala mundial. Alegando “razones competitivas”, Samsung ha dejado de hacer públicas sus cifras de ventas/entregas, por lo que tenemos que recurrir a los obervadores “independientes” para elaborar la clasificación. Por haber trabajado en el sector de la alta tecnología durante décadas, conozco bien cómo funciona este asunto de la información: la empresa ABC vende su “investigación” al fabricante X… y acaba actuando como portavoz suyo. Me encantaría seguir el rastro del dinero, pero estas firmas son de propiedad privada y no están obligadas a revelar quiénes son sus clientes ni cuánto cobran de ellos por sus servicios. (Si le interesa una explicación más a fondo de estos chanchullos, lea el excelente artículo de Charles Arthur en The Guardian: Dear Samsung: could we have some clarity on your phone sales figures now?).
Pero incluso si “despropagandizamos” las cifras, Samsung es claramente el fabricante número uno de teléfonos Android y, con la misma claridad, está arrebatando grandes porciones de cuota de mercado a los otros dos fabricantes importantes: tanto Motorola como HTC han hecho públicas unas cifras para el Q4YC11 inferiores a las esperadas. El volumen de unidades de HTC fue de 10 millones de terminales, frente a los 13,2 millones del tercer trimestre. Motorola se situó en 10,5 millones en el cuarto trimestre, por debajo de los 11,6 millones del anterior.
Ello nos sitúa ante la posibilidad de un duelo interesante. No el de Samsung contra Motorola/HTC, sino… el de Samsung contra Google. Tal como apunta Erik Sherman en su nota de CBS MoneyWatch, dado que Samsung produce casi el 55% de todos los teléfonos con Android, la empresa se encuentra en condiciones de retorcerle el brazo a Google. De mantenerse la tendencia del trimestre pasado –es decir, si Motorola y HTC siguen perdiendo terreno– la posición negociadora de Samsung se verá aún más reforzada.
Pero ¿cuál es esa ‘posición negociadora’ de Samsung? ¿Qué podría exigir? Tal vez más ingresos por búsquedas (el dinero que circula cuando se utiliza el buscador de Google en un smartphone), acceso preferente a las nuevas versiones de Android, una parte de los ingresos publicitarios…
¿Dejará Google que Samsung adquiera ventaja? No es probable, o al menos no durante mucho tiempo. Está Motorola, a punto de convertirse en filial propiedad al 100% de Google, aunque “independiente”. Un smartphone Googorola integrado verticalmente podría ser el contrapeso a la influencia de Samsung.
De este modo, le tocaría a Samsung mover ficha… y no le faltarían recursos. Pensemos en el ejemplo del Kindle Fire: igual que Amazon se ha librado del abrazo de Android, Samsung podría tomar el código fuente abierto de Android y crear su propio sistema operativo para smartphones, sin licencia pero absolutamente legal, y seguir beneficiándose de una parte de las aplicaciones para Android, o podría crear su propia tienda de aplicaciones, tal como lo hizo Amazon. Samsung ya está mostrando inclinación en ese sentido, con su Music Hub y su competidor para iMessage.
Samsung es un luchador duro y decidido, y no va a permitir que Google le dicte su futuro. Lo mismo se puede decir de Google.
La cosa se pone interesante.
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