El New York Times publica esta semana un interesante artículo que explica por qué la aventura de HP con Palm ha fracasado. La conclusión es que webOS simplemente no estaba a punto, según Paul Mercer, que era el director de software de Palm.
Paul es un hombre de software sumamente brillante. Es poco habitual que alguien de su categoría se deje citar criticando el que había sido su producto, y le aplaudo por hacerlo porque con ello nos ayudará a todos a aprender. Si Paul afirma que webOS aún no estaba a punto, es seguro que era así. Pero con todo el respeto, no creo que ése sea el motivo del fracaso de webOS. Más bien creo que la estrategia de negocio de la empresa tenía fallos de base, tan graves que webOS estaba condenado al fracaso aunque hubiera estado perfectamente construido.La cuestión es importante, porque otras empresas que estén planificando productos parecidos podrían sacar la conclusión equivocada de la desaparición de Palm. (Por ejemplo, Information Week concluye que el mercado de los dispositivos móviles es demasiado difícil para los recién llegados; por su parte, MIT Technology Review afirma que la moraleja es que hay que conservar a los empleados clave). Para explicar la que creo es la conclusión correcta, voy a tener que explicar un poco la dinámica de la creación de un sistema operativo nuevo.
Los sistemas operativos nuevos siempre son una mierda
Disculpen mi crudeza, pero a veces hay que ser directo. Un sistema operativo es un producto de software increíblemente complejo, diría que el software más complejo que se puede llegar a programar. En la primera versión de un SO, la lista de funciones que se quieren incorporar es siempre mucho más larga que lo que se puede llevar a la práctica, siempre hay errores que pasan desapercibidos y el rendimiento es siempre un problema. Lo peor es la tensión que se produce entre los tres problemas citados: cuantas más funciones se añaden, más errores se crean. Cuanto más tiempo dedicas a corregir errores, menos tiempo te queda para mejorar el rendimiento. Y así sucesivamente. En consecuencia, cualquier sistema operativo nuevo, sin excepción alguna, es un embarazoso conjunto de compromisos que resulta frustrante para sus creadores y no cumple las promesas realizadas.
¿Se acuerdan de éstos?
- El Macintosh original no podía crear documentos de proceso de textos de más de 10 páginas.
- La versión original de Windows no permitía superponer unas ventanas sobre otras
- El iPhone original no admitía aplicaciones nativas de terceros, no tenía 3G ni MMS
Los sistemas operativos que prosperan son aquéllos que sobreviven el tiempo suficiente para que sus mayores defectos sean corregidos. Ello sucede si el promotor del SO e ha comprometido profundamente a apoyarlo durante varias versiones (Windows) o si el SO hace algo más que resulta tan atractivo que los clientes están dispuestos a comprarlo pese a los defectos (los gráficos, en el caso del Mac). Cuentas con más posibilidades si dispones tanto de paciencia como de algún elemento diferencial.
El problema de Palm: la falta de una ventaja convincente
El Palm Pre y el HP TouchPad no contaron con ninguna de esas dos ventajas. Palm no era lo bastante rica ni HP lo bastante paciente como para seguir invirtiendo después de unas primeras versiones que presentaban montones de defectos. Y lo más importante: ninguno de los dos productos ofrecía nada suficientemente atractivo como ppara hacer que la gente los comprase pese a dichos defectos.
Pensemos en ello: ¿qué hacían los dispositivos con webOS que nos impulsase a comprarlos? Y no me digan que la multitarea. Me refiero a una auténtica ventaja, que se explique facilmente y que resulte atractiva para las personas normales, no sólo para los tecnófilos.
Ya escribí algo sobre ello en 2010, cuando Palm salió a la venta. Para resumir: si tienes algo atractivo que decir sobre tu producto, no pones anuncios de TV protagonizados por una princesa de hielo.
Comparemos esos anuncios con la actual campaña de Apple para el iPhone en los EEUU, que básicamente son demostraciones de Siri de 30 segundos de duración.
El Palm OS original triunfó porque era un gran dispositivo para gestionar tu agenda y tu listín de teléfonos. Ello impulsó el mercado y todas las demás posibilidades del SO llegaron detrás.
El iPhone triunfó, en mi opinión, por ser el primer smartphone en el que la navegación funcionaba igual que en un PC. Esa función le proporcionó a Apple el tiempo y la credibilidad en el mercado que necesitaba para habilitar las aplicaciones nativas, corregir los problemas del teléfono y añadir un montón de características adicionales que materializaban la visión del producto.
Android ha triunfado (en parte) gracias a que Apple fue lo bastante torpe como para dejar en el mercado un vacío que Google podía ocupar. Tras la muerte de Steve Jobs hemos leído muchos y merecidos elogios sobre las brillantes decisiones que tomó. Pero creo que uno de los mayores errores de Steve fue la decisión de vincular a Apple en exclusiva con AT&T durante varios años. Con ello obligó a Verizon a buscar un competidor del iPhone y a comercializarlo agresivamente. Las opciones de Verizon eran Windows Mobile (impopular entre los clientes, y de una empresa conocida por dar la patada a sus aliados), Nokia/Symbian (impopular en los EEUU, y de una empresa conocida por dar la patada a las operadoras) o Google (una marca web sexy, y que en ese momento se creía que era abierta y no-controladora). Tal vez fuera de los EEUU no se sea consciente de ello, pero en los EEUU Verizon fue el principal motor del marketing que impulsó a Android hacia el éxito. Impuso el producto en el mercado y siguió empujándolo durante mucho tiempo, dando a Google el margen que necesitaba para mejorar Android e ir más allá de la crucial versión inicial.
El Pre y el TouchPad no han tenido ningún viejo con pasta que les financiase. Ni tampoco ninguna característica revolucionaria que impulsase a la gente a comprar las primeras versiones ignorando los inevitables defectos. Creo que la estrategia de producto de Palm era equivocada y por eso webOS estaba condenado por muy bien que lo hubieran llevado a la práctica.
Moraleja: ¿quién es tu papá y cuál es la característica que te distingue?
Hay dos empresas trabajando en nuevas plataformas móviles cuya aparición está prevista para 2012: Nokia y su nueva generación de teléfonos con Windows, y RIM con BlackBerry 10. En los dos casos, la prensa se ha concentrado en sus calendarios de desarrollo. Por supuesto, los calendarios son importantes, pero lo que uno debe preguntarse realmente es:
- ¿Disponen del respaldo financiero necesario para completar las versiones 2 y 3, que serán necesarias para corregir los inevitables defectos de la versión 1?
- ¿Harán los productos algo tan exclusivo y atractivo que impulse al menos a algunos clientes a optar por ellos, aunque tengan otras pegas?
Parece que Nokia puede responder ‘sí’ a la primera pregunta; en cuanto a RIM, tengo mis dudas. Por lo que sé, ninguna de las dos empresas se ha puesto a abordar la pregunta 2. Y si es así, dentro de un par de años probablemente estaremos llevando a cabo más autopsias.
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