Tras seis meses de investigación sobre la catástrofe de Fukushima, el informe de 507 páginas publicado esta semana apunta como culpable al organismo japonés que regula la energía atómica, la NISA (siglas en inglés de Agencia de la Industria y la Seguridad Nuclear). Según informa Business Week, la compañía eléctrica propietaria de la central nuclear no había previsto ni siquiera el suministro eléctrico en caso de emergencia.
Aunque la instalación suministraba la electricidad que mantenía en funcionamiento los hogares, las fábricas y las oficinas del área metropolitana de Tokio, la ciudad más grande del mundo, la falta de preparación para un fallo de corriente en la planta de Fukushima obligó a los trabajadores a recurrir al uso de linternas para moverse por un recinto de 350 hectáreas, la superficie de casi 490 campos de fútbol.
Las baterías de los teléfonos móviles existentes en la planta de Fukushima comenzaron a quedarse sin carga el 11 de marzo, sin posibilidad de recargarlos debido a la avería en el suministro de corriente, lo que según el informe impidió la comunicación con el cuartel general de emergencias del recinto.
Al no haber previsto la compañía eléctrica Tepco que un tsunami arrasase su planta de Fukushima, ésta no estaba preparada para “pérdidas de alimentación simultáneas y múltiples” que dejasen la instalación a oscuras. El apagón dejó fuera de servicio todos los intercomunicadores personales de la planta, dificultando gravemente con ello las comunicaciones entre el personal.
En Business Week | vía Textually
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