Creemos firmemente que los buenos tiempos para webOS aún están por llegar.
Así se expresaba Meg Whitman en su comunicado a las tropas, la versión interna del anuncio público de HP de que webOS va a ser “aportado” a la comunidad del código abierto.
–el equipo directivo ha estado trabajando en determinar cuál es el mejor camino para este software tan respetado. Hemos examinado todas las opciones que existen hoy en el mercado… Aportando webOS a la comunidad del código abierto… tenemos la posibilidad de cambiar el panorama de manera fundamental.
No sé si se está haciendo la graciosa o más bien cree que somos imbéciles. ¿Acaso espera que nos creamos esa gastada jerga corporativa? “¡Victoria! Hemos aportado EnQuéEstaríamosPensando v3.0 a la comunidad Open Source”. ¿O más bien está confesando algo disimuladamente? “Tras haber sido tan maltratado en la jaula de HP, está claro que webOS sólo podrá recuperar la salud si lo dejamos en libertad”.Publicar un producto en forma de código abierto no siempre equivale a admitir un fracaso; recordemos los casos de Linux y, más recientemente, WebKit. Pero las ofertas de código abierto que triunfan son las que fueron creadas en forma de código abierto. Nadie las “aportó” como último recurso para mantener las apariencias tras intentar sin éxito ganar dinero con una versión privativa.
Además, con los productos de código abierto se puede ganar mucho dinero… siempre que sepas lo que haces. Miren a Red Hat: sumamente rentable, con una capitalización en bolsa de 10.000 millones de dólares. Hacen negocio vendiendo Linux… o más exactamente, vendiendo una “distribución” de Linux, que es un conjunto de productos y servicios que envuelven al núcleo gratuito de Linux. Ganan dinero a la manera de iTunes: los clientes no pagan por unas canciones de las que (más o menos legalmente) pueden disponer fácilmente de otro modo, sino que lo hacen por los servicios que rodean a la música.
Así pues, ¿está en el código abierto el futuro de webOS? Yo diría que no.
Fijémonos en Symbian, un producto cuya complicada historia es parecida a la de webOS: nacido en Psion; trasladado a un consorcio formado por Nokia-Motorola-Ericsson-Matsushita-Psion; arrojado al código abierto por la Fundación Symbian, que era un consorcio aún más complicado. Al final, la situación es aún más turbia, desde que Symbian parece haber sido “externalizado a Accenture“.
Adobe Flex es otro ejemplo de abandono en la cuneta. Cuando se vió claro que HTML5 desplazaría a Flash, Adobe entregó oficialmente Flex como código abierto a la fundación sin ánimo de lucro Apache Software Foundation.
Incluso el éxito de Firefox, sin duda la más visible de las aplicaciones de código abierto, podría no ser tan indiscutible como parece a primera vista. Con unos activos netos de 120 millones de dólares a finales de 2009, la fundación “sin ánimo de lucro” Mozilla, progenitora de Firefox, ha sido el mayor caso de éxito del código abierto. En 2009 ingresó 104 millones de dólares, la mayoría de ellos generados desviando búsquedas a Google desde el navegador Firefox. En otras palabras, Google ha sido el viejo con pasta que ha subvencionado a Firefox en su combate contra el cuasi-monopolio de Microsoft con Internet Explorer.
Pero las cosas han cambiado. Google Chrome está subiendo con fuerza; Google hace públicos los agujeros de seguridad de Firefox. Firefox le fue útil a Google, pero ya no lo necesita.
Es decir, no se puede decir que el éxito sea exactamente del código abierto.
(Es irónico –o por lo menos divertido– que Meg Whitman destacase Firefox como ejemplo de éxito del código abierto durante una entrevista posterior al anuncio. Para añadir credibilidad técnica a su aparición, se hizo acompañar de Marc Andreessen, que es miembro del consejo de HP, inversor y fundador de Netscape. No me hagan opinar sobre lo que representa esa exhibición de Andreessen).
Un examen detallado de las declaraciones oficiales de HP deja las cosas aún menos claras:
HP implicará a la comunidad del código abierto en la definición de los estatutos del proyecto de código abierto, bajo un conjunto de principios operativos:
- El objetivo del proyecto es acelerar el desarrollo en abierto de la plataforma webOS
- HP participará activamente en el proyecto e invertirá en él
- Gobernanza positiva, transparente e inclusiva para evitar la fragmentación
- El software será suministrado en forma de proyecto de código abierto puro
En un futuro próximo, HP también aportará ENYO, el marco de trabajo de aplicaciones de webOS, a la comunidad, junto con un plan para los restantes componentes del espacio de usuario. A partir de hoy, los desarrolladores y los clientes están invitados a aportar sus comentarios y sugerencias a través de http://developer.palm.com/blog/.
Una redacción así, repleta de calificadores y artimañas, parece diseñada para confundir, no para aclarar. Vuelva a leerlo y pregúntese si hay una sola frase que represente un compromiso cuantificable en cifras o fechas.
No. Lo que hay es un montón de frases poco convincentes, que parecen salidas de un departamento de RRHH:
- HP implicará a la comunidad del código abierto. ¿De qué tipo será el abrazo?
- Participante e inversor activo. ¿Cuánto y cuándo?
- Gobernanza transparente e inclusiva. ¿Y por qué no opaca y excluyente?
- En un futuro próximo… junto con un plan. No tenemos ni idea, es por decir algo.
En ningún momento Whitman ha especificado cuánto dinero o cuánto personal, ni cuándo podrían cuajar las cosas.
Si les parece, voy a traducir por mi cuenta:
Por mucho que lo hemos intentado, no hemos encontrado a nadie que quiera quedarse con webOS. Android es demasiado potente, nuestro antiguo aliado Microsoft nos ha fallado, y webOS se ha convertido en un daño colateral. Hemos recurrido a la vía de escape del código abierto para ganarnos los elogios de los entusiastas más visibles. Ya sabemos que es puro cinismo, pero ¿qué quieren que les digamos? ¿Adiós y buena suerte?
Pero la farsa (y el cinismo) no terminan ahí. Ahora van y nos dicen que HP podría fabricar tabletas con webOS. No durante el año 2012, porque esa hoja de ruta ya está cerrada y en ella HP se ha comprometido a ofrecer tabletas con Windows 8. Tal vez en 2013. Y éste, damas y caballeros, es el compromiso inquebrantable de HP con webOS.
En 2013 tendremos tabletas de todos los suspechosos habituales (salvo RIM): Samsung, Googorola y otros miembros de Android, Amazon, los OEM de Microsoft y su recién adquirida filial Nokia… y, por supuesto, el iPad HD2 de Apple.
Cuando oigo a Whitman hacer tales declaraciones, me acuerdo del viejo chiste sobre la diferencia entre un vendedor de ordenadores y uno de coches usados: el vendedor de coches es consciente de que miente. Por el bien de mi antigua empresa, HP, espero que Meg Whitman sepa que nos está tomando el pelo.
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