El repentino abandono por parte de HP del modelo de negocio que ha sostenido a la empresa desde que fue creada constituye un síntoma del final de una era. Ayer HP anunció que dejará los negocios de ordenadores personales y tabletas, para dedicarse a “las prioridades estratégicas de la nube, las soluciones y el software, concentrándose en los mercados corporativo, comercial y de administraciones públicas”, que proporcionan márgenes más elevados. En otras palabras, HP huye hacia el segmento más alto del mercado, alejándose de otro que deja en manos de los fabricantes de dispositivos.
La dirección de HP ha reconocido que el impacto disruptivo del iPad les ha obligado a decidirse, pero su posición ya era bastante débil tras una década sobre-atendiendo al mercado. Durante estos diez últimos años, las empresas de PC establecidas han tenido numerosas ocasiones de adaptarse a las realidades de la movilidad. Sin embargo, sólo un fabricante de ordenadores ha realizado la transición.
¿Cómo ha podido suceder?
Observemos de qué modo HP y Apple abordaron los cambios del mercado del PC hace casi exactamente una década:
- El 3 de septiembre de 2001, HP anunció la compra de Compaq.
- El 23 de octubre de 2001, Apple anunció el iPod.
El resto, como se suele decir, ya es historia.
Pero ¿qué hubiera hecho cualquier persona razonable? La industria del PC ya no era joven, pero todavía prosperaba. ¿Por qué no consolidar? La consolidación es una práctica natural y bien documentada en las industrias maduras. Te deshaces del exceso de capacidad, consolidas los gastos generales, “aprovechas sinergias” y mejoras los márgenes.
Y no es que HP fuera ajena a la innovación: Compaq contaba con una gama creciente de PDA, que ofrecía muchas oportunidades de diversificación. Microsoft ofrecía el Pocket PC y la edición para teléfonos ya estaba en camino. Sin duda, HP observaba atentamente la movilidad.
Comparemos con los apuros de Apple. ¿Qué aspirante a directivo habría querido lidiar con el desastre que Apple era por aquel entonces? La firma se enfrentaba a un declive en el negocio de los Mac y acababa de reiniciarlo con OS X, pero parecía un esfuerzo quijotesco. Pasarse a los reproductores musicales parecía una acción desesperada (y tardía). Los márgenes eran bajos, los vendedores de consumo se estaban apuntando al carro, las compañías discográficas se resistían, no tenían ninguna propiedad intelectual ni sistema de DRM y el único público objetivo eran los usuarios de Mac.
Ha reusltado que las rutas de la sostenibilidad y la disrupción comenzaron a diverger en ese momento, hace ahora una década. Empresas como HTC, Apple y RIM eran embrionarias en sus negocios de dispositivos, frente a Goliats como Microsoft, HP y Dell. Pero siguieron creciendo, primero lentamente, pero siempre de manera rentable.
En cuanto su éxito empezó a llamar la atención, en 2004, HP y Dell decidieron probar en el terreno de los dispositivos. Pero todos sus esfuerzos fueron poco entusiastas. No perseguían los beneficios, sino el crecimiento y la cuota de mercado. Los PDA y los teléfonos de HP nunca merecieron la atención de los directivos de HP. ¿Cómo lo sabemos? Porque confiaron en componentes estándar para todo, incluido el software. Con ello indicaban que el valor que pretendían ofrecer estaba en el “aprovechamiento” (vuelve a salir la palabrita) de su marca y su distribución. El valor de HP no estaba en crear algo grande.
El resultado fue una serie de experiencias mediocres, mientras que (la ahora establecida) Apple se reorientaba rápidamente en nuevas direcciones. Cuando el futuro se reveló claramente, ya era tarde para construir cimientos. HP hizo lo correcto al adquirir Palm, pero ya era demasiado tarde. En 2010, la suerte ya estaba echada.
Qué cruel.
Pero así es el crecimiento imprevisible: no se puede pronosticar lo que ocurrirá y los planes nunca se cumplen. Los datos y la planificación tampoco ayudan. La lección es que hay que prepararse para lo imprevisible. Cuando estás en la cima, tienes que asumir que el fracaso está a la vuelta de la esquina, y cuando estás más hundido, debes asumir que el éxito es inevitable.
Todos los errores de estrategia se deben a haber asumido que los resultados se pueden predecir.
Es por eso que espero que Apple ya esté trabajando en la forma que tendrá el mundo post-iPhone.
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