“CUPERTINO, Calif.– Durante un acto especial para la prensa celebrado hoy, Steven P. Jobs, consejero delegado de Apple, ha desvelado una nueva gama de modelos de iPod, justo a tiempo para la campaña de Navidad. El diminuto iPod Shuffle sigue sin tener pantalla y aún es de aluminio, pero ahora lleva _____ y está disponible en _____ colores. Apple también ha retocado las proporciones del iPod Nano, añadiéndole _____ y rediseñando el _____. Por último, el popular iPod Touch también ha sido renovado; ahora es más delgado y ofrece nuevas funciones, como son un _____ y un _____. Todos los modelos poseen una mayor duración de la batería y mayor capacidad de almacenamiento”.
Sí, el ritual anual del anuncio de nuevos iPod por parte de Apple en septiembre está tan asumido a estas alturas que prácticamente podríamos volver a usar la misma noticia cada año.
Pero aunque sea una fórmula, funciona, Incluso al cabo de nueve años, no hay ninguna otra empresa cuyos reproductores de música/vídeo se acerquen a la popularidad del iPod.
No obstante, ello no significa que la obligación de salir cada año con diseños nuevos no acabe acorralando a Apple. A veces, rediseñar porque sí no implica mejorar. El Shuffle del año pasado, por ejemplo, no tenía ni un solo botón, de modo que manejarlo no resultaba precisamente sencillo.
Este año, en cambio, no ha habido patinazos de diseño. O al menos, ninguno tan clamoroso. La cosecha 2010 de iPods corre algunos riesgos de diseño y, en ciertos casos, suprime funciones tradicionales. Pero en general, los compromisos merecen la pena.
El minúsculo iPod Shuffle sin botones del año pasado, con sus auriculares, casi parecía un hilo dental enredado en un pasador de corbata. En cambio, el nuevo se parece mucho al Shuffle de hace dos años, pues dispone de botones de audición y de volumen, aunque es algo más pequeño (29 x 31,6 x 8,7 mm).
Si se pulsa un botón de la parte superior, el nuevo Shuffle recita en voz alta (y sintetizada) el título de la canción o lista de reproducción que estamos escuchando, función ésta que se ha conservado del Shuffle/pasador de corbata. Sin embargo, Apple probablemente diría que la mejor característica del Shuffle es el precio: 49 €. (La capacidad de almacenamiento es de 2
gigabytes y se puede elegir entre cinco colores metalizados).
El más arriesgado de los nuevos iPod es el Nano, que prescinde de la rueda de clic que ha venido caracterizando al iPod. En su lugar, toda la superficie delantera es una pantalla táctil de vidrio como la del iPhone. El software también parece el del iPhone. Se navega deslizando la pantalla a izquierda o derecha, se escuchan las canciones tocando el título de las mismas y las fotos se giran retorciendo dos dedos sobre la pantalla.
De hecho, se puede hacer girar así toda la pantalla, lo cual es muy práctico porque ahora el Nano también lleva un clip para sujetarlo a la ropa, y no siempre lo sujetaremos en posición vertical.
Ahora el tamaño del Nano viene a ser el de una galleta salada, por lo que en la pantalla no caben más que cuatro de los tradicionales iconos iPhonescos. Para llegar al control o la lista que se busca hay que pasar por muchas pantallas. Para volver a la inicial, uno puede seguir deslizando hacia la derecha o bien dejar un momento el dedo en cualquier zona vacía de la pantalla. (Los iconos también se pueden redistribuir, pero no es posible instalar iconos nuevos; no se trata del software del iPhone).
La pantalla táctil es suave como la seda, responde con rapidez y su uso es divertidísimo. Tanto, que se puede llegar a ignorar lo poco eficiente que es en realidad. La pantalla es tan diminuta que en ella no caben más de tres títulos de canciones o de álbumes a la vez.
Hay que observar que cuando Apple se pone a añadir cosas, a veces también quita otras, y lo hace a lo grande: en esta ronda, ha suprimido la videocámara, la reproducción de vídeo, el despertador y hasta el minúsculo altavoz del Nano anterior. Puede que sean demasiadas cosas para meterlas en un cuadrado de 37,5 x 40,9 x 8,7 milímetros, pero es una pena que hayan desaparecido.
Afortunadamente, la radio FM sigue estando ahí, y también se pueden ver fotos, aunque un microscopio electrónico sería de gran ayuda para ello. (No se pueden ampliar separardo dos dedos, como en el iPhone y en el Touch. Se puede pulsar dos veces para ampliar un poco la foto, pero eso es todo).
La mala noticia de verdad es que, extrañamente, los auriculares que se proporcionan con todos los iPod de este año ya no llevan mandos de control en el cable. En el caso del Shuffle no es problema, porque cuenta con botones físicos de Pausa y de Canción Siguiente. Pero en los nuevos Nano y Touch no se pueden detener ni cambiar las canciones sin dejar de correr, mirar el aparato, encender la pantalla y pulsar botones sobre el cristal (o desconectar los auriculares). Muy mal, Apple.
La única opción es pagar 30 € por unos auriculares Apple con mandos de control, o bien 11$ por un adaptador Scosche que dota de dichos mandos a cualquier otro auricular. Téngalo en cuenta si está pensando en adquirir el nuevo Nano, que cuesta 159 € el modelo de 8 GB y 189 € el de 16 GB.
Sin duda, el nuevo iPod que nos hace la boca agua es el iPod Touch (entre 229 y 399 €, según capacidades de 8 a 64 GB).
Como tiene el mismo aspecto que el iPhone y puede usar las mismas 250.000 aplicaciones, el Touch se describe a menudo como “un iPhone sin teléfono”, y ahora eso es más cierto que nunca. El nuevo Touch ha ganado cámaras de vídeo frontal y trasera, micrófono y la pantalla de alta resolución del iPhone 4 (que Apple denomina Retina).
Con un tamaño de 111 x 58,9 x 7,2 milímetros, el Touch es también apreciablemente más delgado, casi exageradamente. Se podría usar como abrecartas.
El micrófono y el altavoz incorporados hacen del Touch un teléfono móvil WiFi. Con aplicaciones como Skype o Line2 se pueden hacer llamadas gratuitas o muy baratas sin límite siempre que se tenga cobertura WiFi. (El altavoz está en la parte trasera, de modo que no se puede poner contra la oreja, pero el manos libres y los auriculares de Apple (30$) funcionan perfectamente).
El nuevo Touch también puede hacer llamadas con FaceTime: videollamadas fáciles y de gran calidad con cualquier iPhone 4 o Touch de esta versión. (Las videollamadas de Touch a Touch ya funcionan y lo hacen de maravilla; las llamadas de Touch a iPhone funcionarán en cuanto Apple distribuya esta semana su actualización gratuita a iOS 4.1 del software del iPhone).
Las nuevas cámaras sirven para sacar fotos y para grabar vídeo (en el caso de la trasera, vídeo de alta definición). Las cámaras del Touch no son tan buenas como la excelente cámara de 5 megapíxels con flash del iPhone; las fotos del Touch no tienen ni siquiera un megapíxel, y carece de flash. Pero ya llegará.
Por encima de todo, Apple pretende que el Touch sea la consola de videojuegos definitiva. La empresa asegura que el Touch ya supera en ventas a las consolas de bolsillo de Nintendo y Sony juntas. El nuevo Touch utiliza el mismo chip rapidísimo que el iPad y el iPhone 4, junto a una nueva aplicación Game Center que permite jugar contra otros poseedores de iPhone y Touch.
En otras palabras, aunque Apple se comprometa a ir sacando nuevos diseños de iPod cada año, la cosecha del 2010 incluye un modelo discretamente mejorado a mejor precio (el Shuffle), un atractivo pero arriesgado modelo con pantalla táctil (el Nano) y un completo acierto (el Touch). (El modelo de gran capacidad iPod Classic, con disco duro interno y el último que conserva la rueda de clic, sigue estando disponible, si bien Apple ni siquiera lo mencionó durante la fiesta de lanzamiento de iPods de la semana pasada).
Naturalmente, los detractores de Apple en la red se pondrán las botas con sus propias plantillas de artículos. (“Una vez más, Apple demuestra su arrogancia obligando a los _____ pringados a comprar sus _____chismes de precio exagerado”). Y los expertos tampoco han dejado pasar que el mercado de reproductores musicales portátiles ya ha dejado de crecer.
Pero los nuevos iPods siguen siendo preciosos y usarlos es un placer. Vale, es lo mismo que decimos cada año. ¿Pero acaso eso es malo?
(c)2010 David Pogue. Reproducido de The New York Times con permiso del autor.
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