Los esfuerzos de Microsoft por situarse en el mercado de la telefonía móvil no convencen ni siquiera a una parte de su personal. Los directivos de la empresa están preocupados por la adopción creciente del iPhone, producto de la firma rival Apple, entre su propio personal. Según el Wall Street Journal, a finales del año pasado casi 10.000 empleados de Microsoft accedían con un iPhone al sistema interno de correo electrónico; esa cifra equivale al 10% de la plantilla. Aparentemente, los usuarios de iPhone lo utilizan abiertamente en presencia de sus compañeros, pero prefieren ocultarlo cuando algún directivo anda cerca, especialmente tras un incidente supuestamente ocurrido en septiembre pasado durante una convención, cuando Steve Ballmer, presidente de Microsoft, le arrebató a un empleado el iPhone con el que éste le estaba sacando una foto y simuló pisotearlo.
Tanto Ballmer como otros ejecutivos de la firma promueven el uso de terminales basados en Windows Mobile, mediante medidas como pagar las facturas de móvil únicamente a quienes acrediten el uso de teléfonos Windows. Tratando de hacer pedagogía, Ballmer pone el ejemplo de su propia familia: cuando vivían en Detroit, su padre trabajaba en Ford y en casa sólo había coches de esa marca.
No obstante, la penetración del iPhone en Microsoft todavía no es tan alta como la que llegó a tener otro producto de la competencia: ya en el año 2005, 4 de cada 5 empleados de Microsoft que utilizaban reproductores musicales portátiles optaban por el iPod, hasta el punto de que muchos sustituían los característicos auriculares blancos de Apple por otros más discretos. Cabe recordar, eso sí, que por aquel entonces Microsoft todavía no había lanzado el Zune.
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