Robert Gibbs, el secretario de prensa de Barack Obama, ha visto interrumpida en dos ocasiones su conferencia diaria con los periodistas acreditados en la Casa Blanca por el sonido de sendas llamadas telefónicas en la sala. Primero le ha pedido al periodista que apagase el móvil, y cuando aquél no ha sido capaz de hacerlo, Gibbs, ni corto ni perezoso, cual profesor en el aula, le ha pedido que el entregase el terminal y se ha deshecho del mismo. En cambio, cuando le ha sonado el teléfono al segundo periodista, sentado en la primera fila, no sólo ha atendido la llamada, sino que ha salido de la sala para continuar hablando.
A continuación, el vídeo de C-Span:
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