Como tantos otros inventos, el del acceso inalámbrico público a Internet llegó demasiado pronto. En plena burbuja de Internet, muchos de los proyectos que hace unos años aspiraban a cubrir las calles con WiFi fracasaron al chocar con la inviabilidad de sus modelos de negocio o con la oposición de las operadoras de telecomunicaciones, ejercida en forma de demandas indirectas contra los ayuntamientos más atrevidos.
Pero con el paso del tiempo las condiciones han cambiado y, sobre todo, el parque de dispositivos (ordenadores portátiles, PDA, móviles avanzados) compatibles con las redes WiFi ha crecido considerablemente. Por eso las redes WiFi están volviendo a las calles.
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