Pues bien, ya llevo días suficientes con este teléfono -incluyendo unas vacaciones de Navidad- como para hacerme una idea sobre este teléfono. Y la verdad, me siento completamente encantado. Es un excelente teléfono, que corrige muchos de los problemas de la versión anterior y que es una delicia. A menos que otra teléfono, como el N82, lo supere, el N95 8GB es mi elección.
Uno de los detalles más llamativos es el tamaño de la pantalla. Es mayor que en un N95 normal pero conservando la resolución. A pesar de que quizá se debería ver un poco peor -más tamaño, misma resolución- la impresión es muy buena.
En cuanto a la batería, debo decir que el N95 8GB se porta como un campeón. Con un uso normal (llamar de vez en cuando, mirar el correo de vez en cuando…) la batería tiene una duración bastante razonable. Es más, en una ocasión aguantó bastante bien incluso tras un día completo usando Twitter (abrí Twitter y dejé el navegador abierto para poder actualizar en cualquier momento) aunque, por supuesto, acabó agotándose.
Hay otras diferencias que se deben al software interno y que en general comparte con las nuevas actualizaciones del N95 clásico. Por ejemplo, el manejo de la memoria ha mejorado mucho. Todavía estoy por recibir un fallo de falta de memoria. También ha mejorado mucho el software del GPS, que ahora es asistido. El GPS del N95 sin actualizar era casi inútil, pero en el N95 8GB va bastante bien. El truco consiste en que ahora el GPS hace una llamada de datos para ayudar a situarse.
El detalle de que el N95 8GB no tenga ranura para tarjetas de memoria no me molesta en absoluto. Dispone de 8GB de almacenamiento interno y no parece que pueda necesitar mucho más. Aunque supongo que algún uso muy concreto podría necesitar más memoria interna, no me parece que ni siquiera un usuario experto pudiese requerir más de 8 gigas (al menos, durante un tiempo).
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