David Pogue está en Las Vegas para asistir al CES, el principal salón de la electrónica de consumo. A partir de hoy y hasta el domingo, CanalPDA publicará en español las crónicas que David mande desde este festival mundial de los aparatitos.
por David Pogue
¡Saludos desde Las Vegas! Naturalmente, estoy aquí para visitar uno de los mayores salones del mundo: el Consumer Electronics Show. Son cuatro días de tecno-festival para los 140.000 aficionados a la tecnología y periodistas que acuden desde todo el mundo. (De hecho, escribo esto durante un vuelo de Nueva York a Las Vegas, atestado con otros 150 tipos que también van al CES. En este avión no se podría agitar un cable USB sin darle a un BlackBerry o a alguien que está viendo un DVD en su portátil).
El CES es un sueño hecho realidad para los pirados por la electrónica, porque en él se pueden ver hasta los menores detalles de todos y cada uno de los gadgets electrónicos que existen en todos los rincones de la tierra. Algunos de ellos ya están a la venta, otros llegarán a las tiendas durante 2006 o incluso después, y algunos, afortunadamente, nunca verán la luz del día. Pero el CES también es una pesadilla. Hay más de 2.500 firmas expositoras, repartidas por varios pabellones del tamaño de continentes.
La feria dura cuatro días, de martes a domingo. Por lo tanto, según mis cálculos, habría que visitar 52 estands por hora para verlos todos: menos de un minuto en cada uno, y eso sin pararse a comer, charlar, ver demostraciones, mantener reuniones, asistir a conferencias o ir al baño.
Así pues, ya ven ustedes el problema.
La gente del sector tecnológico acude porque se aprende muchísimo, porque es una gran oportunidad para hacer contactos y porque es una ocasión de ver y de ser visto. (De hecho, yo habré recibido invitaciones por correo-e de unos 2.498 de los 2.500 expositores).
Pero esa misma gente aborrece la feria por ser tan enorme y agotadora. Uno se pasa cuatro días seguidos andando, pero no disfrutando de soleadas excursiones por el campo ni por las cumbres nevadas, sino rodeado por un abrumador alud sensorial de bandas sonoras estridentes y deslumbrantes pantallas de vídeo. Después de este tipo de viaje a Las Vegas, se impone otro viaje a Las Vegas sólo para relajarse.
Sea como sea, estoy aquí para cumplir una misión: el Times me ha encargado algo que estoy prácticamente seguro nunca le ha pedido antes a nadie: nada menos que mandar un reportaje en vídeo cada día y tantas aportaciones escritas al blog como sea capaz de producir. Dado que probablemente ustedes no podrán ir al CES, que no está abierto al público, seré yo quien les lleve el CES a ustedes. Les invito a ir leyéndome aquí cada día: es su gran oportunidad para ver cómo un hombre adulto se convierte en una piltrafa ante sus ojos.
©2006 David Pogue
(reproducido de The New York Times con autorización de su autor).
Más información desde el CES 2006:
- Los vídeos diarios de David Pogue desde Las Vegas
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