Tecnología en CanalPDA
CanalPDA | Información y consejos para aprovechar tu dispositivo móvil

La carrera de los 8 megapíxels

04 mar 2005 - 8:27 por .

David Pogue, columnista de tecnología de The New York Times y autor de libros tan populares como la serie Missing Manuals y la crónica Piloting Palm sobre la historia de Palm Computing, comienza su colaboración en CanalPDA con un análisis comparativo de cuatro cámaras fotográficas digitales de 8 megapíxels: Canon Powershot Pro1, Minolta Dimage A200, Nikon Coolpix 8800 y Olympus E-300.

Cuando nos llegue la hora del juicio final, la fase dedicada a valorar nuestra madurez y sabiduría será probablemente algo así: “Para cada afirmación, indique si le parece verdadera o falsa: El dinero siempre da la felicidad. Las fresas más grandes son siempre las más sabrosas. Un ordenador con más megahertzios siempre corre más” ¿Demasiado fácil? Pues a ver qué le parece ésta: ¿Por qué hay tanta gente convencida de que las cámaras digitales son mejores cuantos más megapíxels tienen?

Por David Pogue

En un plazo de tres años, los fabricantes han ido lanzando sucesivamente cámaras de cuatro, cinco, seis y siete millones de píxels. Actualmente existen cámaras de consumo de ocho megapíxels por menos de 1.000 €.

Dejemos las cosas claras: el número de megapíxels indica la cantidad de puntos que forman una fotografía digital, pero no la calidad de la misma. Una foto de ocho megapíxels puede ser tan mala como otra de tres; la diferencia está en que es mucho mayor.

El problema de la carrera entre cámaras digitales radica en que cuanto más megapíxels, más grandes son los ficheros. Se necesitan tarjetas de memoria mucho mayores, las cámaras cuestan más (porque llevan unos circuitos de proceso más rápidos) y hay que esperar mucho más mientras esos enormes ficheros se transfieren al ordenador. Y una vez transferidos, también se tarda más en abrirlos, editarlos y guardarlos.

Dicho lo cual, también conviene reconocer que hay tres situaciones en las que resulta práctico tener más megapíxels. En primer lugar, una fotografía de ocho megapíxels posee la resolución suficiente para imprimir copias gigantes: por ejemplo, pósters de 50 x 75 centímetros. En segundo lugar, con más megapíxels tenemos libertad para recortar buena parte de una foto, quedarnos con lo que merece realmente la pena, y conservar píxels suficientes para hacer copias de un tamaño razonable.

Y en tercer lugar, seamos realistas, es divertido impresionar a la gente diciéndoles que llevamos una cámara de ocho megapíxels.

Son cinco las grandes marcas de cámaras que venden modelos de ocho megapíxels por unos 1.000 €: Nikon, Olympus, Konica Minolta, Canon y Sony (ésta última firma ha declinado facilitarnos una cámara para nuestro comparativo, aduciendo que su modelo ha alcanzado el final de su ciclo de vida; no nos consta que se haya fijado la fecha del funeral).

Afortunadamente, estas empresas no se han limitado a colocar sensores de 8 megapíxels en cámaras vulgares. Todas ellas han adoptado también unos excelentes objetivos, circuitos rápidos y otros elementos propios de modelos de gama alta. En otras palabras, los 8 megapíxels de estas cámaras son buenos.

Todas ellas son negras, pesadas y bastante voluminosas; si lo que usted quiere es una de esas cámaras plateadas, finas como una tarjeta de crédito, olvídese. Las cuatro están equipadas con mandos completamente manuales, flash oculto y una tapa de objetivo suelta y fácil de perder. Todas ellas pueden hacer fotos tanto en formato JPEG como en lo que los fotógrafos avanzados denominan formato RAW (en bruto): enormes ficheros de 13 megabytes que, abiertos con programas como Photoshop o iMovie, pueden ser ‘vueltos a fotografiar’ milagrosamente con valores distintos de exposición, balance de blanco u otros, en el mismo ordenador.

Tres de los modelos de este análisis, los de Nikon, Minolta y Canon, se encuentran a medio camino entre las cámaras tradicionales de consumo y los modelos más profesionales. Cuentan con potentes objetivos zoom de 7 a 10 aumentos, capaces de aproximarnos mucho más a la portería de fútbol o a la obra de teatro escolar que los habituales zooms de tres aumentos. Las tres poseen pantallas de cristal líquido que, una vez desplegadas, se pueden orientar para facilitar las tomas picadas, contrapicadas y los autoretratos. (Las pantallas quedan protegidas cuando se vuelven a plegar contra el respaldo de la cámara).

Por otra parte, debe tenerse en cuenta que al mirar por el visor de estas tres cámaras, no lo estamos haciendo a través del objetivo. En su lugar, lo que vemos es otra diminuta pantalla de cristal líquido (un EVF, siglas de visor electrónico), sistema apreciado y odiado por las distintas facciones de aficionados a la fotografía.

Las cuatro cámaras proporcionan unas fotos excepcionales, muy superiores a las que se obtienen con una cámara de consumo de 300 euros (si quiere ver unas cuantas muestras, visite esta página). A continuación le cuento qué más puede esperar de cada una de ellas.

Konica Minolta Dimage A200 (ver información del fabricante)

Con un precio de 849 €, ésta es la más económica de las cuatro. También es la más pequeña y ligera, pero el anillo de zoom, forrado de goma y accionable a mano, tiene un tacto preciso y profesional.

Este modelo merece una buena puntuación por su sistema de menús excepcionalmente claro, el cómodo diseño de su cuerpo y la función antivibración, que hace maravillas en las fotos con obturación lenta y zoom completamente cerrado (la Nikon cuenta con una función similar).

Y si también quiere una cámara para filmar películas, ésta es la que le conviene. Es capaz de grabar películas de hasta 15 minutos de duración con tamaño y fluidez televisivas. Y mejor aún, tanto el enfoque automático como el magnífico anillo de zoom funcionan durante la filmación, algo poco habitual en una cámara fotográfica digital.

En cambio, debemos quitarle unos cuantos puntos por el flash, que no se abre solo (hay que abrirlo manualmente), la ausencia de manual impreso y la escasez de configuraciones predefinidas como las de retrato, deportes, noche y puesta de sol (en realidad, esas cuatro son las únicas que lleva). Además, los visores de la A200 se vuelven granulados y lentos de enfoque en interiores nocturnos, en buena parte debido a que la cámara carece de lámpara de apoyo al autoenfoque (que ayuda a enfocar en situaciones de iluminación débil).

Canon Powershot Pro 1 (ver información del fabricante)

La Canon de 8 megapíxels también es compacta, salvo por la pantalla de cristal líquido, que mide dos pulgadas en diagonal, mucho más que las 1,8 pulgadas de sus rivales. El precio de la PowerShot (1.049 €) está en la línea del resto, la pantalla superior de cristal líquido resulta muy práctica y las fotos son absolutamente sensacionales. Por si fuera poco, Canon es la única marca que incluye una tarjeta de memoria (de 64 MB).

No obstante, y dicho sea con todo el respeto, el adjetivo más adecuado para esta cámara es el de irritante. El nano-botón de encendido y apagado exige tener unos dedos del tamaño de los de Barbie. Y al medio-pulsar el disparador para enfocar, la imagen de la pantalla se queda congelada momentáneamente, lo que resulta frustrante (la Nikon también presenta esta molestia).

Sin embargo, lo peor de todo es el anillo de zoom electrónico: el efecto va retrasado respecto al accionamiento manual, lo que acaba siendo muy molesto.

La PowerShot Pro ofrece un buen número de grandes funciones, y con suficiente iluminación, hace unas fotografías excelentes. Pero tiene algunos aspectos que pueden llegar a poner muy nervioso.

Nikon Coolpix 8800 (ver información del fabricante)

¡Menuda lista de funciones! Aproximaciones cristalinas a sólo 3 centímetros del sujeto, un estabilizador de imagen que funciona de verdad, mando a distancia sin cable para autoretratos y pulsaciones de obturador sin sacudidas, 15 modalidades de escenas preprogramadas, grabación de películas a 30 cuadros por segundo y con zoom (limitadas a 30 segundos de duración); y el mejor zoom óptico de 10 aumentos de su categoría, que hace de este modelo lo que un portavoz de Nikon califica de cámara ideal para el fútbol (Nikon también ofrece la Coolpix 8400, sin zoom de 10 aumentos ni amortiguador de vibraciones, que cuesta 240 € menos que la 8800).

Por desgracia, la lista de decepciones es igualmente impresionante. Para empezar, la Coolpix 8800 (1.099 €) es la única cámara de 8 megapíxels que carece de anillo de zoom manual. Para abrir y cerrar el zoom (muy ruidosamente, por cierto), hay que recurrir a los botones de + y –, lo que resulta más propio de un modelo de 3 megapíxels.

En segundo lugar, el sistema de enfoque manual pide a gritos un rediseño. La operación exige usar las dos manos, la pantalla no amplía la imagen para ayudarnos, y la escala en pantalla no indica distancias reales.

Por último, esta cámara queda en evidencia con poca luz. Su enfoque automático acostumbra a flaquear sin remedio en interiores, abriendo y cerrando futilmente el zoom; cuando el sujeto se encuentra a más de un par de metros, la lámpara de apoyo al autoenfoque no sirve para nada. Si lo suyo es inmortalizar las fiestas de cumpleaños y cenas de Nochebuena, la Coolpix le decepcionará.

Olympus E-300 (ver información del fabricante)

Una cámara grande y extraña. Como la luz se desvía hacia un lado, carece de la característica joroba sobre el objetivo (donde normalmente estaría el prisma), de modo que la E-300 parece como descabezada.

La E-300 no pertenece a la misma categoría que las otras tres cámaras. Se trata de un modelo digital reflex de lente única (SLR, single lens reflex), lo que significa que no es posible previsualizar la imagen en una pantalla; hay que componer las fotos mirando por el visor de cristal (lo cual, por otra parte, resulta una experiencia tan emocionante como profesional). No graba películas ni sonido, y no tiene pantalla orientable, ni zoom potente ni mando a distancia.

Una SLR digital es una cámara fotográfica pura, sin adulterar, con enfoque rápido, arranque rápido, todo un catálogo de objetivos, una batería que dura varios días y prácticamente exenta de retraso de obturación (el tiempo que pasa desde que pulsamos el botón).

Asi pues, no es extraño que la E-300 supere cómodamente a sus tres rivales, más compactas y orientadas al consumo, aunque su precio (999 €) esté en la misma línea.

Los colores resaltan, el autoenfoque no falla y el flash se dispara tan alto que la probabilidad de que los sujetos salgan con los ojos rojos es prácticamente nula. Está equipada incluso con un vibrador ultrasónico que sacude el polvo del sensor cada vez que se enciende la cámara.

Es cierto, existen mejores SLR digitales. La venerada Nikon D70, por ejemplo, tiene un tiempo de arranque nulo y saca unas fotos aún mejores que la E-300. Pero cuesta un mínimo de 1.200 € (por su parte, Canon ha presentado hace pocos días su propia SLR digital extrarápida de 8 megapíxels, denominada EOS 350D, a un precio de 950 €).

Conclusiones

Si es usted como la mayoría de la gente y sus ambiciones fotográficas consisten en cumpleaños, bodas, partidos de fútbol, vacaciones y niños, la cruda realidad es que de los 8 megapíxels le sobran tres o cuatro.

En cambio, si tiene intención de imprimir pósters o copias 10×15 muy recortadas, la Olympus E-300 es sin duda la mejor del grupo. Naturalmente, comprarla implica renunciar a unas cuantas funciones muy prácticas, como la grabación de películas y la posibilidad de encuadrar las fotos en pantalla.

Si no está dispuesto a sacrificar todo eso, considere la Konica Minolta Dimage A200. Ofrece unas fotos excelentes, unas películas excepcionales y unas molestias mínimas, todo ello en un formato pequeño y relativamente económico. Sea como sea, cualquiera de estas cámaras debería ser suficiente, por lo menos, hasta que aparezcan los modelos de 24 megapíxels.

(c) 2005 David Pogue

(Artículo reproducido del original publicado en The New York Times, con autorización de su autor)

También le puede interesar:

  1. Teléfono Palm OS Garnet con cámara de 1,3 megapíxels
  2. Nuevos teléfonos avanzados Samsung
  3. PalmOne amplía su gama de consumo con dos nuevos Zire en color
  4. Una cámara digital con Wi-Fi

Ecoprensa S.A. - Todos los derechos reservados | Cloud Hosting en Acens