Es inevitable: los móviles y las agendas electrónicas están destinadas a encontrarse. Pero el orden de los factores, en este caso, sí altera el producto. Para los usuarios y, sobre todo, para las empresas del sector. Sony ha desvelado su apuesta: abandona la división PDA en favor de los teléfonos multimedia que desarrolla junto a Ericsson. El sistema operativo de Palm se queda sin su segundo mejor cliente.
por Ignacio Escolar
El fabricante que abandona no es un cualquiera. Sony, con el nueve por ciento de las ventas, es el tercero del sector después de HP y Palm. Pero el mercado cada vez es más pequeño. Según un estudio de IDC, las cifras han caído un 12% en el primer trimestre de este año con respecto al ejercicio anterior. Y el fabricante japonés ha decidido abandonar la fabricación de nuevos modelos en Europa y Estados Unidos, aunque continuará con la gama Clié en Asia. La división PDA de Sony se retira a su feudo natural mientras se aclara hacia dónde evoluciona este mercado, que no atraviesa su mejor momento.
Para PalmSource, la empresa responsable del sistema operativo Palm, la noticia es más que mala. Tras conocerse, su cotización bursátil se desplomó un 11,9%. Sony, sin embargo, ha anunciado que mantendrá el 6% de las acciones que posee en PalmSource y dice creer en la polivalencia de este sistema operativo, que ya está comenzando a introducirse en el sector de los móviles.
Sin embargo, Palm ya no es lo que era. Su mercado se reduce casi al mismo ritmo en el que se pierden puntos frente al sistema de Microsoft. Cada vez tiene un pedazo más pequeño de una tarta que también mengua. Según Gartner, el sistema operativo Palm ha pasado en el primer trimestre del año del 49% al 40% mientras Windows CE, que también está mejor situado en el negocio de los móviles, crece del 35 al 42%. Con la salida de Sony, parece inevitable que esta tendencia se acentúe.
Nokia, lider en ventas
Pero el verdadero problema no es Windows. El rival está en los móviles. Contra algunos pronósticos, está siendo más sencillo para los fabricantes de teléfonos incluir funciones PDA en los terminales de lo que resulta a las agendas electrónicas llamar por teléfono. Nadie quiere cargar con más de un aparato en el bolsillo y, cuando los consumidores tienen que elegir, suelen apostar por el móvil. En Europa y Asia dos de cada tres nuevos teléfonos que se venden ya entran dentro de esta categoría. Como era de esperar, las funciones habituales de una PDA se están popularizando, pero el beneficio de este crecimiento se lo llevan los móviles multimedia.
De hecho, si aceptamos “teléfono inteligente” como PDA, Nokia ya es el número uno en ventas, por encima de PalmOne o HP. Aunque hasta hace unos meses sólo se podía considerar al “Communicator” como el único modelo que entraba dentro de esta categoría, el fabricante nórdico ha reducido el precio, el peso y el tamaño de sus terminales avanzados al tiempo que mejoraba las prestaciones de su Series 60, un sistema operativo basado en Symbiam.
El despegue en Asia y Europa de la telefonía de tercera generación acelerará aún más este proceso. ¿De qué sirve el ancho de banda sin aplicaciones, sin juegos, sin videoconferencias? En España ha empezado esta semana el lanzamiento del esperado UMTS, aunque hasta fin de año no llegarán los precios populares ni las subvenciones de terminales.
La clave es el WiFi
La gran esperanza para los fabricantes de PDA tradicionales no estará en el UMTS. Si el WiFi triunfa, arrastrará detrás a los clásicos del sector, que tienen en este estándar de comunicaciones inalámbricas a su mejor aliado. Las agendas electrónicas están más avanzadas que los móviles –que no han apostado por esta tecnología– en el desarrollo de terminales compatibles. Pero si la tercera generación triunfa en Europa del mismo modo en el que lo está haciendo en Asia, los fabricantes de celulares tienen todos los ases para ganar.
Sea cual sea el resultado, lo que parece seguro es que el concepto de PDA tal y como se planteo en la pasada década se ha quedado viejo. A medida que la tecnología avance, los cacharros de bolsillo –para jugar, para hablar, para trabajar, para escuchar música, para conectarse a Internet, para encontrarse en el mapa– acabarán concentrados en una navaja suiza digital que aúne todas las funciones. Y en ese mercado único que resultará de esta inevitable fusión no habrá sitio para tantas empresas como hoy compiten por separado.
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